
Titular del partido:
- "Los Reyes marcan su territorio"
Goles:
- 0-1 Prada (17') ; 0-2 Prada (25') ; 0-3 Blackwood (45')
Espectadores:
- 60.000.
Clima:
- 10º de temperatura. Soleado.
MVP:
- Carl Trice (NY Urban Kings)
Comentario:
Se veía venir. Y no lo decimos porque se trate de los reyes, sino porque ayer el Glope Lorim no estuvo nada bien. Ya desde lo primeros minutos, los de NY se mostraron más solventes en el juego y con más ideas en ataque que los locales que, de manera timorata, buscaban trenzar alguna jugada con la que llegar a la meta contraria. Pero ayer no fue su día. O dicho de otra manera. Enfrente tuvieron un paredón contra el que se estrellaron una y otra vez, ese paredón se llamó Carl Trice. Y es que el defensa neoyorquino no dejó pasar ni un sólo balón con peligro hacia su guardameta. Él solo ató a los delanteros locales que acabaron aislados
arriba ante la inconsistencia del Glope al que se le apagaban las luces en cuanto buscaba la línea de tres cuartos. En el bando contrario todo era diferente. El medio campo de los Kings manejaba a su antojo un partido que se desarrolló con comodidad y buena prueba de ello fueron los 17 minutos que tardó en caer el primero de sus goles. Un español, de nombre Ángel Prada, robó un balón perdido torpemente por la defensa
local y alojó el balón en el fondo de la portería del Glope. 0-1 y un reflejo de lo que se estaba viendo. El mister local ordenó a los suyos más mordiente y más garra pero por lo que se vio ésta se quedó en los vestuarios. Ocho minutos después y con los Kings bien asentados en el terreno de juego, de nuevo Prada ponía el 0-2 en el marcador con un tiro raso ajustado al palo. El Glope Lorim no estaba dando pie con bola y no acababa ninguna de sus jugadas. Por eso justo antes del descanso una subida del lateral Blackwood le permitía entrar
con velocidad en el área y fusilar a Ruson para poner el 0-3 en el marcador, la euforia en los Kings y los murmullos entre el público de Lorim.
Algo falla en la línea de creación del Glope que no trenza la jugada y se obsesiona por la posición resultando de ello un equipo estático y sin ideas que no tiene claros sus conceptos. Eso si, si algo bueno tiene el equipo es un chico llamado Von da Switernaglen que se mostró muy activo y participativo por la banda derecha derrochando esfuerzo, todo el esfuerzo que les falta a sus compañeros. La línea defensiva del equipo se mostró débil y superada por alto en todo momento ante unos Kings que no dieron ninguna opción porque francamente
no les hizo falta.
La segunda parte no tuvo historia, el Glope fue más de lo mismo, o sea, nada de nada. Un quiero y no puedo contra el que los Urban Kings no tuvieron más que poner un poco de seriedad y al inspirado Trice en defensa para no llevarse susto alguno. Al final del encuentro se oyeron tímidos silbidos que dejan claro que el público de Lorim no piensa tolerar muchos resultados como éste. Y es que el equipo local va a tener que meditar muy mucho su estilo de juego si no quiere ver como con el paso de las jornadas se convierte en un habitual de los últimos puestos de la clasificación. Mientras, los norteamericanos regresan a NY con la primera victoria en
la temporada y una sensación de buena traza que hace ilusionarse a su afición.

Titular del partido:
- "Un derbi para olvidar"
Goles:
--
Espectadores:
- 110.000.
Clima:
- 8º de temperatura. Soleado.
MVP:
- José Menteiro (PGA de Kelpie)
Comentario:
Elegir un derbi para darlo por Tv está bien, pero que el derbi salga así es denunciable. Lo mejor de ayer fue sin duda la ceremonia y el llenazo que registró el Olímpico de Kelpie porque lo que se vio después no tiene calificativo. Juego tosco, patadas, faltas, más patadas, pocas ocasiones y muchos nervios que atenazaron por completo a los dos equipos. Un show pobre en el que desde el principio los dos equipos jugaron con excesivo respeto quizás presionados por el hecho de no desear encajar goles ante su rival. Pero es que a medida que pasaban los minutos la cosa fue a peor. Y el fútbol fue dejando paso al teatro y a las tanganas. De hecho al cuarto de hora de partido se produjo la jugada más compleja de la tarde. El mediocentro alemán Hapsent se interna por la banda y pone un balón al área, Balannaer busca el remate pero encuentra la cabeza del defensa español
Edu Sánchez y el árbitro ni corto ni perezoso pita penalti.

Siete minutos pasaron hasta que se pudo lanzar
la pena máxima. En el intermedio empujones, insultos, objetos arrojados al campo por parte de los aficionados
del PGA ante la decisión arbitral, MUY RIGUROSA Y CUESTIONABLE. Mucho tuvo que esforzarse el árbitro para
poner calma entre los 22 jugadores que se enzarzaron en una gran discusión que estuvo a punto de terminar en pelea. En las gradas la policía tuvo que aplicar medidas de fuerza contra el sector más radical de ambas aficiones que iniciaron una batalla campal con asientos volando por el aire y varios heridos. Lamentable.

Al final y con la amenaza de suspensión en el aire, todo pareció calmarse. Los aficionados visitantes acabaron por ser desalojados del estadio en su mayoría y se dedicaron a pasearse por los alrededores del Olímpico causando destrozos varios.

Mientras en el campo, todo volvió a la relativa calma. No sin antes ver como el propio Balannaer mandaba el balón a las nubes desde el punto de penalti. Y es cuando se pita un penalti que no es...

Muy poco o nada de fútbol se pudo ver en el campo del Olympique y si una enorme tensión. Hasta 40 faltas de los visitantes por 34 de los locales. Realmente ayer no fue el día de Kelpie. Ambos equipos se entregaron tanto al juego subterráneo y a la agresividad que el juego brilló por su ausencia y todo el mundo pareció olvidarse de que había porterías en las que se podían marcar goles.

El juego duro se tradujo en numerosas tarjetas pero milagrosamente ningún expulsado y ambos equipos terminaron con once jugadores cuando habría sido más lógico que ninguno hubiese terminado de esa manera. Y es que el
árbitro se contagió del ambiente y estuvo horrendo. Mal en las decisiones, precipitado, y carente de autoridad hasta el punto de llegar a perder los papeles en distintas fases del juego.

Al final del partido, de nuevo tangana, lo mismo que en los vestuarios. Empujones, manotazos, patadas e improperios que sirivieron para dedicarse cariños entre unos y otros. Y las aficiones vigiladas estrechamente por la policía que se comportó de manera brillante impidiendo cualquier tipo de incidente salvo los ya mencionados.
No sabíamos que los dos equipos de Kelpie se llevaban tan mal pero está claro que quererse lo que se dice quererse no se quieren demasiado. Esperemos que de ahora en adelante, las cosas cambien y los dos equipos se dediquen a jugar en el campo y mejoren su juego.