Prefacio:
Patricia y Pablo se conocen de toda la vida, pero por problemas de trabajo, Pablo se marcha a vivir a otra ciudad. Se echarán mucho de menos, y, cuando parezca que todo vuelve a ser como antes, una persona del pasado aparecerá de nuevo en sus vidas para impedir que los dos amigos unan sus destinos para siempre. ¿Conseguiran mantenerse unidos? ¿Quién será esa persona? Todas estas preguntas, tienen una única forma de ser respondidas; leyendo.
Cero Razones (Capítulo 1):
No es que hiciera demasiado tiempo desde que Pablo había tenido que marcharse, y mis amigas de la infancia estaban metidas de lleno en sus familias, la mayoría de ellas trabajaban para mantener a su familia y en su tiempo libre, se dedicaban a cuidar a sus hijos. Yo era la única soltera, y pese a todos los hombres que habían pasado por mi vida, no había encontrado a ninguno que me diera todo lo que yo necesitaba de una pareja. Últimamente, me sentía depresiva, triste, ajena al mundo, trabajaba de escritora para una importante revista de moda del país, con lo cuál, me tiraba todo el día en casa y apenas salía si no era por asuntos de trabajo. En ocasiones, lloraba sin ninguna necesidad, sin motivos, porque si, miraba a mi alrededor, me veía sola, miraba el telefono fijamente, pero pensaba ''No, no puedo hacerlo, prometí que estaría bien'', y en realidad, me estaba mintiendo a mi misma. Porque no estaba bien, estaba sola, muy sola, las paredes se me venían encima y deseaba que la tierra me tragara.

Uno de esos días, el teléfono decidió sonar, me arrastré hasta el, sin ganas, pensando que intentarían venderme cualquier tontería...

-¿Diga?-contesté secamente.
-¡Patri!-gritó la voz al otro lado.
-No me lo puedo creer... ¿Eres tú Pablo?
-El de siempre, algo más viejo. Jajaja.
-Cuanto tiempo.
-Bastante. ¿Qué tal estás?
-Bien, ahí vamos.-mentí.
-Me alegro, mira, te llamaba porque me voy a acercar a Stoneville, tengo unos cuantos días de vacaciones y me gustaría verte.
-¡Por mí perfecto! ¿Cuándo vienes?
-Mañana por la tarde estaré ahí.
-Entonces nos vemos mañana.
-Claro. ¿No has cambiado de casa verdad?
-Ya quisiera yo, pero el sueldo no dá para más.
-Te quejarás. Jajaja.
-No, cierto es que no.
-Bueno, nos vemos mañana.
-Claro que si, hasta mañana Pablo.
-¡Bye!
Con los ojos brillantes y una sonrisa en la cara colgué el teléfono, mi mejor amigo al que hacía medio año que no veía, volvía a la ciudad, por un tiempo, por poco tiempo, pero volvía, y quería volver a verme.
Estaba nerviosa, y no entendía porque, así que no probé nada en la cena, y me acosté pronto.

Me costó bastante dormirme, pero porfin, cuando me desperté, había llegado el día siguiente, me levante con una sonrisa de oreja a oreja y con ganas de vivir, me sentía genial, hacía tiempo que no sentía lo que estaba sintiendo en ese momento.


-Tengo la sensación de que hoy todo va a ser sumamente perfecto...-me dije a mi misma.
Me fuí directa a la ducha, limpié la casa y saqué una botella de champán que tenía guardada para celebraciones, me puse un vestido rosa que me acababa de comprar con mi último sueldo y me miré al espejo, sin duda, tenía mejor cara que hacía unos días. Me sentía radiante. Sin darme cuenta, llegó la tarde, y mientras que ordenaba unos libros, sonó el timbre, suspiré, y baje cuidadosamente las escaleras para no romperme una pierna ni un tacón. Me asomé tímidamente, y allí estaba Pablo, más guapo que nunca.

-¡Vaya, Patri estás espectacular!-me guinó un ojo.
-Tú también... Me alegro de verte.
-Jajaja, nunca podré superarte en ese aspecto pequeña.
-No has cambiado nada.-reí.

-Bueno, en seis meses tampoco es que de mucho tiempo a cambiar.
-Cierto, pero... Sigues igual que siempre, y si cambias, que sea para mejor.
-¿Qué me harás si no?
-Supongo que nada, pero aquí tienes a una amiga para criticarte a las espaldas. Jajaja.
-Anda, sabemos perfectamente que no eres así.
-No lo soy.
-No mientas.

-¿Y si pasamos dentro?-pregunté.
-Por mí perfecto...
-¿Te vas a quedar a comer?
-Si ya tienes la comida hecha...
-La tengo hecha, si señor, me ha cundido la mañana.
-Entonces sí.
...

-Bueno, y ¿Qué tal con Ale?
-¿Ale? Prefiero no saber nada de ella.
-¡No digas!-me sorprendí.
-Sí...
-¿Qué ha pasado?
-Se vino conmigo, y allí, pues... En fin, se fué con otro.
-Que asquerosa...
-Si bueno, pero que sea feliz y punto, tampoco es que la guarde rencor, es libre para hacer con su vida lo que quiera.
-Cierto, pero te ha fastidiado.
-Si, pero es su vida, no puedo obligarla a que esté a mi lado...-dijo levantandose de la mesa y recogiendo los platos.
-Pero te ha... Te ha hecho una cosa que esta fatal, no... No puedes dejarlo así.-dije levantandome yo también.
-¿Y qué hago?
-Yo solamente sé... Que eres una persona estupenda y no mereces eso...
-Patri yo...


Continuará...