Bueno, pues ahora sí que sí.

Por fin presento mi castillo.

Infinitas gracias a JSteed por ayudarme con la presentación. Todo lo que se sale de meras capturas de pantalla, ha sido obra suya.
Espero que nos os muráis leyendo, que os guste y por favor, si alguien lo ve antes de que haya acabado de postear los planos, que no postee para no cortar el paseíllo.

Allá vamos.
Bienvenu au Château la Forteresse du Lyon!!

Sean muy bienvenidos a nuestra modesta morada. Por orden de Nuestro Rey, esta humilde servidora será la encargada de guiarles a lo largo de nuestro recorrido por el interior del castillo. Aguardo estar a la altura de tan honorable cometido y espero la visita sea de su agrado y disfrute.
Pero no padezcan, Su Majestad aguardará en la Sala de Recepciones para recibirlos como merecen y concederles el honor de conocer al propietario de tan mayúscula morada. Les ruego no olviden la reverencia de rigor cuando estén en su presencia, pues Nuestro Rey no es indulgente con aquellos que no le dedican el merecido respeto. Lamentaría enormemente que cualquiera de ustedes hubiese de acabar en una de nuestras lóbregas mazmorras por un insignificante despiste.
Sin más dilación, les invito a que contemplen la grandiosidad de nuestro castillo mediante las tomas generales que a continuación vengo a brindarles.




Antes de comenzar nuestro paseo por el interior del castillo, permítanme tomarme la libertad de narrarles a grandes rasgos la historia de Su Majestad Coeur de Lyon. Ello les ayudará a comprender el aspecto de su residencia y la presencia de ciertos elementos en ella.
Bernard Coeur de Lyon, actual Rey y Señor de la Forteresse du Lyon, proviene de una dinastía de grandísimos reyes que propiciaron la prosperidad y felicidad de nuestro pueblo durante décadas. Todos y cada uno de sus ascendientes fueron reyes piadosos, justos e increíblemente amados por el pueblo. El secreto de la bondad de los Coeur de Lyon estribaba en proporcionarles a sus herederos una educación estricta, basada en la humildad, la justicia y una dedicación absoluta a las necesidades del pueblo.
Pero sin duda, de cuantos reyes han ocupado el Trono du Lyon, el más amado y respetado fue Su Majestad Armand Coeur de Lyon, progenitor de nuestro actual monarca, y cuya muerte acaeció durante la más temprana adolescencia de su único sucesor.
Su Majestad Bernard Coeur de Lyon, que amaba profundamente a su padre, no se demoró en asumir sus funciones como monarca, presumiendo como todos sus ascendientes, de una mano firme pero justa en la toma de decisiones. No obstante, a sus dieciséis años, enfermó de manera tal que los Maestres que lo atendían creyeron que moriría. Por fortuna no fue así, pero ello obligó a Su Majestad a tomar conciencia de cuán necesario se hacía el engendramiento de un vástago que pudiese ocupar su lugar, en caso de volver a enfermar siendo el desenlace no tan afortunado.
Pronto, se celebraría en el castillo un banquete al que acudirían todos los vasallos del reino acompañados de sus más bellas hijas. Al ver a la terriblemente hermosa Lady Suzanne Lafleur, el Rey no tardó en hacer su elección. A pesar de no presumir de un encumbrado linaje, Su Majestad quedó prendado de su belleza sin igual y se negó a conocer a las demás pretendientes.
Aquí comenzaría la decadencia de Su Majestad Coeur de Lyon y, con ella, de todo el reino. Muchos de los Lords que habían acudido tomaron como una afrenta la elección del Rey, pues su alcurnia era mucho más elevada que la de la Casa Lafleur. Así pues, Su Majestad perdió la alianza de sus más importantes vasallos, manchando además el nombre de la Casa Coeur de Lyon que tan respetada había sido a lo largo de los lustros.
Pero lo peor todavía estaba por venir. Como todos los cayeron en la desgracia de conocerla, Su Majestad se enamoró perdidamente de Lady Suzanne, convirtiéndose en un títere en sus manos. La Reina resultó ser tan taimada y astuta como bella, y no tardó en conseguir hacer de su esposo un ser tan odioso como ella misma. Lo envenenó con ladinas falacias sobre Su Majestad Armand Coeur de Lyon, tratando de convencerlo de que el pueblo no le era leal a él, sino a su difunto padre. Pese a mostrarse algo reticente en un principio, finalmente sucumbió a las palabras de su amada y floreció en él una suspicacia que lo hizo olvidarse por completo de la educación recibida, llevándolo a concebir al pueblo como su mayor enemigo. Así, comenzó una cruenta tiranía que se ha cobrado muchas vidas inocentes desde entonces.
En vista de los acontecimientos, sus antiguos vasallos afrentados decidieron alzarse en armas contra él en defensa del pueblo, dando comienzo a una guerra que perdura hasta nuestros días. Por esta razón, el Rey se vio obligado a reforzar las defensas de la Forteresse du Lyon, dando como resultado una fortaleza fuerte y segura, pero tan fastuosa como la Reina exigía. A consecuencia de esto, podrán ver una curiosa combinación entre la rudeza de las defensas y la finura de las decoraciones.
Y ahora que ya conocen la triste historia de Su Majestad Coeur de Lyon, podemos dar comienzo a la visita que tan pacientemente han estado esperando.