por Rajher » 17 Mar 2011, 23:43
Hace muchos ayeres cree mi taller de historias (que por cierto ya es post it gracias a todos ustedes) y en el puse un pequeño poema. De el cree una historia la cual publico aqui. Espero que les guste.
"Historias Negras y sus Danzas Macabras"
¿Qué es el mal? (fragmeto editado de "La pregunta de la Alondra")
Una bestia abstracta multiforme e infinita, un vacio carnívoro limitado por la oscuridad y definido por la ausencia de virtud. Si el mal es el rostro detrás de mil mascaras ¿Quién conocerá su rostro y podrá fijar y mantener la mirada antes de quedar ciego nuevamente?
Vi a mi madre llorando en el hombro de mi padre e intente hablarles pero no pude, los miré con desesperación pero fue como si no existiese. En ese momento sentí una presencia y voltee lenta e impasiblemente mi triste mirada hacia la izquierda y entonces lo vi; era un féretro de cristal con marcos del ébano más negro que jamás haya visto y base de marfil fino y magnánimo, ahí tendido cuidadosa y delicadamente estaba mi cuerpo, mi piel era pálida como la nieve del mas frio y crudo invierno, no se movía, estático e inerte; y estalle en amargo y pesaroso llanto. Fue entonces cuando lo sentí el olor mas dulce del mundo, era a incienso de jazmín y aceite de sándalo que impregnaba de una manera dominante toda la recamara.
Una mano fría tocaba mi hombro, no teniendo otro lugar donde consolarme llore en el; fue cuando se torno caliente y me reconfortaba. Alce la mirada y era el ángel mas hermoso de todos, el mas perfecto; sus largos y negros rizos eran como el mas fino ébano, negros, negros como la oscura noche dando vueltas como la eternidad, su piel era pálida como la leche tibia recién ordeñada en un caluroso día de verano y su ojos eran violetas, violetas como las campánulas de prados encantados, violetas como la oscuridad y profundos como el abismo, penetrantes como la enigmática mirada del búho que lo acompañaba, ¡oh! Tú fiel emisario de la muerte posado en el hombro del hermoso ángel.
Y bese sus rojos labios, color de la sangre roja de pasión, como por celestial instinto, por fin lo abracé fuertemente y continúe llorando sobre su pecho; la bella muerte me abrazó con mucha fuerza y cerré mis ojos y el sus alas cubriéndome con ellas.
Cuando abrí los ojos nos encontramos los dos en una basta pradera de campánulas, flor símbolo de la muerte. Los dos nos recostamos plácidamente en la pradera, nos abrazamos de manera afectuosa y nos quedamos mirando a nosotros mismos en el reflejo de los ojos del otro y a las campánulas llenas del rocío de la primavera. Luego de caminar por el campo sentí una presencia alarmante, y un horrendo y desgarrador grito escuche, así aterrorizada salí corriendo hacia el bosque donde me interne más y más. Las espinas me lastimaban y el viento soplaba entre las hojas de los sauces que se lamentan. El bosque se torno horrendo y atemorizante conforme me iba adentrando, en el las sombras dominaban el panorama haciéndolo cada vez mas lúgubre.
Fue una extraña oración la que me atrajo, la que me condujo, la que me llevo casi obligada por mi terca curiosidad hasta a un cementerio; y esta tenia gravada en sus rejas de frio hierro la frase “at noctum”. En cada tumba un epitafio, en cada tumba una cruz, en cada tumba un recuerdo de gente olvidada que ya descansa con nuestro señor, en cada tumba decía “en recuerdo de los espíritus de la noche”. Había seis monjes autoflagelándose y cantando esa oración tan inusual, rezando, cantando, implorando:
Hay una bestia que en la luz se oculta
se roba el alma y de la vida se embriaga
mil agujas atraviesan tu alma
las sombras revelan su verdadera forma.
Esta es una oracion para los espiritus de la noche.
Hay una bestia que se oculta en lo evidente
con engaños y artilugios seduce
el alma se roba y de la vida se alimenta
las sombras revelan su verdadera sombra.
Esta es una oracion para las almas que han sucumbido por la bestia.
Así la vi, era la bestia con su repulsivo cuerpo de color negro brillante, sus ojos rojos y sus parpados de plata; se acerco corriendo de manera elegante y sutil a los monjes y estos al advertir su presencia no se inmutaron, al contrario oraron con más fuerza y más fe que antes. La bestia saco de si misma una sombra terrorífica que con esos horrendos gritos arranco sus almas de sus cuerpos; pero, no murieron, la bestia los mantuvo vivos para que pudieran observar como ella los despedazaba con sus garras y devoraba sus carnes con sus dientes de cristal. Entonces grité y un enjambre de mariposas diurnas y nocturnas, de las variedades más bellas, rodearon a la bestia y liberaron a las seis almas, y dije gracias fieles representantes de la muerte.
La bestia volteo la mirada hacia mi, su mirada era de odio y rencor; emprendió la carrera para perseguirme, y corrí en dirección al bosque. Corrí y corrí mientras decía la misma oración que los monjes; así recé hasta llegar a un claro con una luz entre las profundas penumbras del bosque, mire atrás y no vi nada.
Seguí caminando y encontré un sendero rodeado de las mas variadas flores de color violeta, campánulas, violetas, iris, nomeolvides, pensamientos… sentí enseguida el olor a muerte, ese dulce olor a incienso de jazmín y aceite de sándalo; guiada por ese olor y una bella música seguí el sendero.
Pronto llegue al prado del que salí en un principio y ahí estaba la bella muerte esperándome, abrió los brazos, corrí hacia el y el me abrazo, de nuevo se escucho el grito desgarrado pero antes de que pudiera salir otra vez huyendo despavorida el me abrazó con más fuerza. Lo bese con desenfrenada pasión, pero otra vez sonó el grito y repetidamente me volvió a abrazar con mas fuerza aun y me cubrió con sus alas; y ahí protegida entre sus brazos y sus alas logre ver un par de ojos rojos que me miraban con hambre y con sed.
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Rajher el 18 Mar 2011, 09:03, editado 3 veces en total