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VAMPIRA NOVATA: Informacion sobre la segunda temporada ^^

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VAMPIRA NOVATA: Informacion sobre la segunda temporada ^^

Notapor Siarieston » 04 Sep 2011, 21:48

Hola a tod@s:

Esta es mi historia de vampiros y adolescentes. Espero que os guste. ES solo el principio. Me gustaria saber vuestras opiniones.

capitulo 1

Mi vida no resulta interesante sino todo lo contrario. A mis diecisiete años había sufrido todo tipo de desengaños, desde el rechazo de todos mis compañeros de instituto hasta el abandono de mi padre. Nunca he tenido amigos, ni siquiera he conocido la amistad y mucho menos el sabor dulce del amor. He sido, y sigo siendo, una pringada en todos los sentidos. ¿Y por qué? Por ser físicamente diferente a todos los demás. No soy lo que se podría definir como atractiva. Mi cuerpo no es delgado, sino todo lo contrario. Y oculto mi rostro bajo unas absurdas y gigantescas gafas. Tampoco visto a la moda, más bien todo lo contrario a ser moderna. Y bueno, mis gustos y preferencias son bastantes distintos a los considerados tópicos para los adolescentes. Odio asistir a las fiestas (por el simple hecho de acabar siendo el payaso invitado), adoro leer porque lo considero una buena forma de culturizarme, no me gusta ir de compras (por la cara de la dependienta cuando me revisa de primeras antes de atenderme y cuando mis ánimos decaen al colocarme delante del espejo) y prefiero las películas clásicas antes que las actuales.
Seguramente todos mis gustos han provocado el rechazo que sufro constantemente en el instituto. A veces desearía convertirme en otra persona pero es así como soy y dudo que algún día pueda cambiar. Bueno, eso era lo que pensaba porque nunca iba a imaginar que aquello que más deseaba si iba a cumplir. Dándome muchos más problemas de los que ya tenía a mis diecisiete años.
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ES LA PROTAGONISTA DE MI HISTORIA. Siera


Todo comenzó en el mismo día que cumplí dieciocho años. Esa mañana no quise levantarme de la cama. Pasar todo el día en casa y evitar el instituto no era un mal deseo de cumpleaños pero mi tía Elis no pensaba lo mismo. Entró en la habitación sin ni siquiera acordarse del día que era. Por lo visto, resultaba insignificante para mi propia tía. Ella me acogió cuando mi padre me abandonó cuando yo apenas tenía cinco años de edad. Apenas recuerdo algo de él, exceptuando, el color de sus ojos. Un color azul, idéntico al mismo océano. Seguramente sus ojos seguirán perdurando en mi memoria por más tiempo que transcurra. Desde entonces, desde su marcha, me he sentido como un estorbo en casa de mi único familiar. No me malinterpretéis, me ha cuidado bien y ha estado ahí cuando más la necesitaba, pero nunca me he sentido como parte de su familia. Seguramente es porque ella nunca quiso formar una. A sus cuarenta y dos años sigue soltera. Nunca la he visto teniendo citas con otros hombres, y tampoco con otras mujeres. Siempre ha estado dedicada a su trabajo. Se podría decir, que abandonó la posibilidad de crear su propia familia desde el principio de su carrera como detective de homicidios. Sí, lo habéis entendido bien. Ella es una importante detective que ha conseguido resolver numerosos e increíbles casos, y de lo más extraños. Pero eso es otra historia.
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ES ELIS, LA TIA DE SIERA

_ ¿Hoy no tienes pensado ir a clase?_ Preguntó cruzando los brazos y arqueando la ceja en señal de desaprobación.
_ Me encuentro mal._ Mentí, y algo me decía que esa mentira no iba a resultar creíble. Por más que pusiera cara de enferma, ella no iba a salir de mi habitación hasta ver como me levantaba de la cama.
_ No puedes faltar ahora que te queda unos meses para graduarte. Cuando lo hagas puedes quedarte en la cama todo el tiempo que quieras. Hasta entonces…_ Se acercó a grandes pasos y, antes de comprender sus intenciones, ella agarró las sábanas, apartándolas de la cama, dejando a descubierto mi cara sorprendida._ … debes asistir a las clases y graduarte. Tu madre así lo habría querido.
Rara veces mencionaba a mi madre. Tal vez por el dolor que le causaba la muerte de su única hermana. Nunca he sabido como ella murió. Y esa incógnita me ha hecho suponer que ella murió de alguna enfermedad. Por más que le preguntase, ella evadiría mis preguntas una y otra vez, y nunca hallaría la respuesta que tanto deseo encontrar. Tampoco sé como era mi madre. Ni siquiera la recuerdo. Y todo porque ella murió al poco tiempo de darme a luz. Esa podría ser la razón por la que mi padre me abandonó en casa de Elis. Por sentirse incapaz de cuidar a una niña tan pequeña.
_ Esta bien._ Me dí por vencida. Ella era bastante astuta. Sabía como salirse con la suya pronunciando unas pocas palabras. Me levanté de la cama, dejando caer mis pies descalzos sobre el suelo de madera._ Estoy deseando graduarme de ese infierno.
Me miró extrañada por aquellas palabras. ¿Cómo no lo iba a estar si apenas sabía de mi vida diaria? Las burlas a las que era sometida constantemente, lo ignorada que me sentía, y los comentarios que había a mis espaldas. Unos días había sido una bruja (de verdad, con escoba y todo), otros días había sido la tonta que participó en un concurso de televisión y fue eliminada en el mismo casting de concursantes, y ahora era el bicho raro de los que todos se alejaban por miedo a acabar como yo. Intenté cambiar todo aquello cuando una chica acababa de llegar nueva al instituto, estuvimos hablando durante unos pocos minutos hasta que la chica popular del instituto (y el piiiiiiii del instituto) apareció arrebatándome la única oportunidad de congeniar con otra persona. Puede que esté equivocada por ello, después de algunas miradas de asco, ella terminó sonriendo y hablando conmigo del cine clásico. Pero no duró demasiado. Y mira que lo intenté después. Esa chica, Amber, nunca más me dirigió la palabra por más que nos cruzásemos por el instituto o coincidiéramos en numerosas clases o actividades extraescolares. Ella formó a ser parte del grupo de las chicas populares. No era de extrañar porque después de que Elizabeth (o como ella prefiere ser llamada, Lizz como Lizz Taylor) la transformase en toda una belleza. No era la chica que había conocido. Su larga melena pelirroja había sido cortada hasta por encima de los hombros, y vestía con los últimos modelitos de la temporada (algunos eran un poco atrevidos). Y por supuesto, los chicos estaban más interesados en la pelirroja.
Como toda adolescente, soñaba con mi príncipe azul y, por supuesto, tenía nombre y apellido. Se llamaba Max Richardson. El chico más popular del instituto (¿Aspiraba alto? La respuesta es obvia.) con un cuerpo atlético dado que era miembro del club de natación, con unos ojos verdes y esmeralda por los que toda chica soñaba tener cerca, una sonrisa capaz de dejar extasiada a toda chica, y su cabello negro como la misma noche. Era, y seguirá siendo, el chico por el cual yo moría cada minuto. Mi corazón palpitaba a mil por hora cuando nos cruzábamos. Soñaba con escuchar de sus labios una invitación al baile que se aproximaba. Rezaba por convertirme en su novia. Pero como todo sueño, resulta bastante complicado de cumplirse.

Hasta aquí es la primera parte de la introducción. Solo se trata de una descripción de la vida de la protagonista. Por cierto, se llama Siera. Espero vuestras opiniones y comentarios. Hasta la siguiente parte. :D :oops:
Última edición por Siarieston el 17 Oct 2011, 13:50, editado 16 veces en total
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Re: Vampira novata

Notapor Skellington » 04 Sep 2011, 22:48

Perdona, Siarieston, veo que has repetido tu historia. ¿Cuál debemos eliminar, ésta o la otra?
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Re: Vampira novata

Notapor Siarieston » 05 Sep 2011, 12:10

la otra. lo siento, tuve un error de servidor y sin darme cuenta se repitio la historia. Lo siento.
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Re: Vampira novata

Notapor Skellington » 05 Sep 2011, 18:51

No pasa nada! :D La elimino, si te parece.
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Re: Vampira novata

Notapor Siarieston » 05 Sep 2011, 18:59

Gracias, skellington.
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Re: Vampira novata FIN DEL CAPITULO 1

Notapor Siarieston » 05 Sep 2011, 19:23

Aqui viene la segunda parte y el final del primer capitulo. Aún me falta por subir algunas imagenes pero cuando tenga lugar las subiré.

Cuando crucé la entrada del instituto me arrepentí de no haber hecho pegas esa mañana. Al ser Viernes tenía que encargarme de los decorados del teatro. Esa era a la actividad extraescolar a la que me había apuntado. Al principio lo había hecho con la intención de ser uno de los actores pero acabé convirtiéndome en la encargada del decorado. Resultaba de lo más humillante cuando escuchaba la risa y las burlas de Lizz y su maldito grupo. Pero lo peor de todo era ver como le daban el papel protagonista sin ni siquiera saber cantar. Amber era perfecta para ese papel, tenía talento y la voz, pero el profesor de teatro prefirió dárselo a la chica popular porque así conseguiría que todos fuesen a ver su obra. La obra que él había escrito con su propio puño y letra.
Después de algunos comentarios ofensivos, algunos empujones a posta, burlas, y bueno, todo lo que me hace ser una pringada, finalizó las clases. Por fin era Viernes por la tarde, mi cumpleaños y tenía todo un fin de semana para disfrutar de la tranquilidad. Pero lo peor de todo llegó cuando al salir vi a Lizz y a Max hablando tranquilamente.
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La chica pelirroja es Amber.

Ella deslizaba su mano sobre el cuerpo de Max, comportándose como la golfa que era. No quise seguir viendo tal escena, sino que corrí hacia el aparcamiento, pero justo en el mismo instante que pasé por al lado de ellos nuestras miradas se cruzaron y mi corazón se colapsó.
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_ Por ahí va la pringada._ Soltó Lizz sin ningún tipo de escrúpulos.
Fui estúpida al pensar que él me defendería de sus ataques pero solo siguió hablando con ella como si no hubiese dicho nada. Entonces comprendí que no existía esperanza alguna. Él estaba fuera de mi alcance. Y Lizz acabaría conquistándolo y convirtiéndolo en uno más de sus trofeos.

Cuando llegué a casa me encontré una bolsa de viaje enfrente de la puerta. No me resultaba extraño verla. Estaba demasiado acostumbrada a las ausencias de Elis. Todas por culpa de su trabajo. Y ese día no iba a ser la excepción. Pero aún así, siempre me preguntaba cuanto tiempo iba a estar sin ella. De repente apareció cruzando la puerta que llevaba a la cocina.
_ Tengo que ausentarme una semana._ Confirmó mis sospechas, pero nunca pensé que iba a ser tanto tiempo.
_ Ya veo._ Fue lo único que pude contestar en ese momento.
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Se acerco a grandes pasos, recogiendo su bolsa de viaje del suelo. Me besó en la cabeza y se marchó sin ni siquiera pedirme que tuviera cuidado durante su ausencia. No había duda la poca preocupación que sentía por su sobrina. Iba a estar toda una semana sola. Y lo más triste, en el día de mi cumpleaños. No tenía a nadie con quien celebrarlo. Me volví hacia la ventana situada a mi espalda, observé como la figura de mi tía se alejaba y se subía en su coche para marcharse. A los pocos segundos un taxi se detuvo enfrente de la casa de al lado. Un chico de mi misma edad bajó del vehículo al mismo tiempo que el conductor hacía lo mismo. Caminó hacia el maletero, que rápidamente abrieron sacando de su interior dos grandes maletas. El chico siguió su camino hacia el interior de la casa. ¿Quién era?
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Después de varios minutos caminando por el interior de la casa, decidí salir antes de volverme loca. Necesitaba mantener la mente ocupada y dejar de pensar en lo patética que resultaba mi vida. Subí a la camioneta y conduje hasta llegar a la biblioteca regional. Apenas había movimiento, exceptuando por los universitarios que se pasaban las horas metidos con los libros pegados delante de sus narices. Procuré caminar en silencio, a pesar de la madera que crujía irremediablemente cuando posabas el pie encima. Caminé entre las estanterías, sin apenas fijarme en la mayoría de los títulos hasta que me detuve en seco. Sin darme cuenta había acabado enfrente de un libro de fantasía sobrenatural. Cogí el libro y, cuidadosamente, leí un breve resumen de la historia que estaba escrita en la parte de atrás. Sin duda era mucho más que sobrenatural. Se trataba de una historia de vampiros, parecida a las películas clásicas que tanto me gustaba ver. Sin pensarlo, decidí llevármelo a casa. Era un libro o nada. Necesitaba hacer algo diferente.
Al cruzar la salida de la biblioteca, mi cuerpo se estampó contra un muro de mármol. El libro cayó al suelo y yo acabé avergonzada cuando levanté la mirada para comprobar que lo que yo había considerado un muro era una chica.
Screenshot-1110.jpg

Su larga melena roja como el propio vino cuyos mechones rizados caían sobre su hombro con una elegancia sin igual. Facciones suaves y delicadas, sin una sola mancha o marca de acné. Su tez era clara, incluso parecía estar pálida. Y sus ojos los ocultaba bajo unas gafas oscuras. Vestía el negro con bastante sofisticación. Torció una sonrisa dulce en la comisura de sus labios, y prosiguió su camino como si nada hubiese sucedido pero justo en el mismo umbral de la puerta, justo en el mismo instante que recogía el libro tirado en el suelo, ella pronunció mi nombre.
_ Tú debes ser Siera.
La sorpresa invadió mi interior. ¿Cómo sabía ella mi nombre si no nos conocíamos? Me volví rápidamente hacia ella pero ya no estaba. Corrí hacia el interior de la biblioteca, recorriéndola de arriba abajo y todos los rincones, pero no había señal de ella. Era como si hubiese sido producto de mi imaginación. Como si mi deseo de tener una amiga hubiese sido posible en un solo segundo.
Mientras me borraba de la mente lo sucedido, subí a la camioneta y conduje de vuelta a casa. La biblioteca se hallaba a una hora, por esa misma razón Elis me había pedido en numerosas ocasiones que no fuera, pero era el único lugar donde no iba a encontrarme con nadie del instituto. El único lugar donde hallarme segura, y ser yo misma. Pero debía obedecer la petición de mi tía, porque si lo hubiese hecho mi vida no habría cambiado. Un lobo se cruzo en medio de la carretera. Se quedó quieto, observando cómo me acercaba peligrosamente hacia el. Sus ojos se iluminaron por la luz de los faros, y comprendí al ver el rojo de sus ojos que de ahí no salía con vida.

Sentía fuertes pinchazos en el abdomen. Apenas podía mover mi cuerpo. Me rabiaban los arañazos provocados por los cristales rotos. Sentía la sangre deslizarse por el rostro, cayendo gota a gota sobre mi pecho. Me dolía todo, desde los brazos hasta las piernas. Con las manos intenté liberarme del cinturón pero no podía, me había quedado sin fuerzas. Sabía que estaba a punto de morir, y sin embargo, lo único que pensé fue en reunirme con mi madre. Tal vez, la muerte no resultaba una mala alternativa. Cerré los ojos y dejé que el tiempo transcurriera y me llevará donde más deseaba estar.
Desconozco el tiempo que estuve dentro de la camioneta. Ni siquiera podía abrir los ojos. Sentí unas manos frías como el hielo sacarme del vehículo. No me arrastraron por el suelo. Cuando al fin fui capaz de abrir los ojos unos pocos milímetros pude ver una figura negra que me llevaba en sus brazos hasta que se detuvo y cayó de rodillas al suelo conmigo entre sus brazos. Su mano cubrió mis ojos con ternura. Sí, ahora estaba segura de lo fría que era el tacto de su piel.
_ Siera._ Pronunció mi nombre con una ternura que nunca antes había escuchado en una persona._ Solo podré ayudarte si tu deseas tal fin.
De pronto varias imágenes golpearon en mi mente. El rostro de Elis acogiéndome en su hogar, el recuerdo de mi padre alejándose cada vez de mí, el momento en el que mi tía me dijo lo contenta que estaría mi madre si me graduase, el dolor que le ocasionaría a mi única familia.
_ No quiero morir._ Mis labios se movieron sin ser consciente de ello.
Entonces, sus brazos se aferraron a mi cuerpo con fuerza, tanta fuerza que apenas conseguía respirar, y repentinamente sentí dos pinchazos en el cuello. Y liberé del interior de mi cuerpo un grito ahogado que lentamente se fue silenciando con la oscuridad.
FIN DEL CAPITULO 1

¿QUÉ OS PARECE POR EL MOMENTO? :mrgreen: ME GUSTARÍA CONOCER VUESTRAS OPINIONES. DE ESE MODO SABRÉ SI SEGUIR O NO CON LA HISTORIA. UN SALUDO.
Última edición por Siarieston el 07 Sep 2011, 20:54, editado 2 veces en total
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Re: Vampira novata CAPITULO 1

Notapor Alidaen » 05 Sep 2011, 22:03

Acabo de leer tu historia, la verdad es que siempre me han encantado las tramas relacionadas con vampiros y me llamó la atención desde que la ví. Escribes genial y la has dejado justo en el momento más interesante, tengo ganas de ver a la protagonista convertida en vampiresa jijiji La verdad es que da bastante penita la chica.

Estaría bien que añadieses alguna imagen más a la historia, sobre todo para ver como son la chica que chocó contra Siera y el chico del coche, me quedé con la intriga ^^ Por lo demás todo genial, ¡sigue así!

Saludos ^^
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Re: Vampira novata CAPITULO 1

Notapor Siarieston » 06 Sep 2011, 10:56

gracias por tu opinión. :mrgreen: Tienes razón en lo de las imagines pero por culpa de los examenes finales :wall: :wall: :wall: no he podido subir todas las imagines que quería. Y en cuanto a la historia, espero sorprender a los lectores porque de alguna manera intento que sea original en todos los sentidos, lo que puede provocar alguna que otra sorpresa inesperada. :twisted:
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Re: Vampira novata CAPITULO 2

Notapor Siarieston » 07 Sep 2011, 20:34

He sufrido algunos problemas a la hora de subir la historia pero ya esta aqui.
Última edición por Siarieston el 07 Sep 2011, 20:45, editado 1 vez en total
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Re: Vampira novata CAPITULO 2

Notapor Siarieston » 07 Sep 2011, 20:34

:mrgreen: Este es el capitulo 2. Espero que os guste como el anterior. Gracias por seguir leyendo esta historia.


Tuve un sueño bastante extraño. Me encontraba de pie, en medio de una larga calle de piedra, rodeada por numerosos y viejos edificios. Las personas que me rodeaban llevaban vestimentas de otra época. Estaba en una época completamente diferente pero sentía como si perteneciese a ella. Observaba a las personas, que caminaban de un lado a otro, envejecer por el transcurso del tiempo. Pero no fue lo único que cambiaba, sino todo lo que me rodeaba. Los edificios comenzaron a derrumbarse comprendiendo que no habían transcurrido diez segundos sino una década, las personas que circulaban cambiaban sus vestuarios, como si fuesen actores de una escena que apenas llegaba a mi comprensión. Todo lo que me rodeaba cambiaba a gran velocidad. Era como estar presenciando una película a cámara rápida y no tuviese en mi mano el mando para ponerla en pausa. En un segundo los edificios habían desaparecido por completo dejando un precioso paisaje a la vista, digno para ser pintado por el mejor artista. Al otro segundo se levantaron otros edificios completamente distintos, en otro segundo fueron transformados en casas sencillas, y en otro segundo eran enormes edificios iluminados por luces llamativas y espléndidas, indicándome que me encontraba en la misma ciudad de Chicago. Cuando observaba a las personas envejecer a cada paso que daban, comprendía y sentía que yo ya no pertenecía a esa época, y de algún modo deseé unirme a ellos pero algo me lo impedía, justo aquello que había sido demasiado tentador para no rechazar y que se había convertido en lo que más odiaba.

Abrí los ojos aturdida. Alguien golpeaba la puerta con bastante insistencia. La habitación me daba vueltas. Volví a cerrar los ojos durante unos cortos segundos hasta que desapareció esa sensación. Me incorporé en la cama. Me sentía extraña. Caminé soñolienta, saliendo de la habitación y dirigiéndome al pasillo. Al pasar por la habitación de tía Elis vi la puerta abierta, la cama aún seguía hecha, recordándome que ella no volvería hasta unos días después. Entonces, ¿quién estaba golpeando a la puerta? Bajé por las escaleras hasta que acabé frente a la entrada. Pude ver por la pequeña ventana, situada al lado de la puerta, que el sol había salido hacía bastantes horas. ¿Había estado durmiendo tanto tiempo? Y lo que me llevó a la siguiente pregunta, ¿por qué no recordaba nada de lo que hice durante la noche? A los pocos segundos dejaron de golpear a la puerta, pero la persona que se encontraba tras ella no se rindió tan fácilmente, sino que comenzó a presionar el timbre. El sonido empezó a molestarme mucho más que los golpes. Acto seguido abrí la puerta para encontrarme a un agente de policía al otro lado. Llevaba cara de pocos amigos. ¿Qué pintaba un policía en mi casa? Cuando me hice esa pregunta el terror invadió cada fibra de mi ser. ¿Le había sucedido algo malo a tía Elis? Los ojos comenzaron a inundarse de lágrimas y sentí un fuerte pinchazo en el corazón.
Screenshot-1133.jpg

_ ¿Eres Siera Mapherson?_ Se aseguró.
Sentí el corazón oprimido, como si de repente una mano invisible atravesara mi pecho para apretarlo con todas sus fuerzas. Un dolor incurable. Perderla a ella significaría estar aferrada a la soledad para siempre, sin ninguna familia a mi lado.
_ Hemos encontrado tu coche destrozado a una hora de aquí, a la salida del pueblo de San Valley._ Explicó sin tapujos._ ¿Se encuentra tu tía Elis en casa?
_ Perdone, ¿ha dicho mi coche?_ El miedo, el terror y el dolor que sentía en ese momento, desaparecieron por culpa de la sorpresa que logró dejarme con la boca abierta.
_ Una camioneta blanca al nombre de Mapherson._ Leyó los apuntes de su pequeño block que sujetaba en la mano.
De repente lo recordé todo. El lobo en medio de la carretera, el intento fallido de esquivarlo y caer por un barranco cuesta abajo a gran velocidad y…, hasta ahí llegaba mi memoria. Todo lo demás estaba oscuro. No recordaba nada. Entonces, ¿cómo había acabado en casa sin ningún rasguño?
Levanté la mirada para percatarme el modo en el que el policía me observaba. Estaba empezando a sentirme como una criminal. Debía salir de esa situación cuanto antes. Los nervios comenzaron a resurgir provocando una imprevista voz temblorosa.
_ Gracias por venir a informar. Tuve un pequeño accidente y…_ De pequeño nada, por lo menos es lo que recuerdo._ … y no he podido dar parte de lo sucedido, pero lo haré inmediatamente._ Solté mientras cerraba la puerta poco a poco._ Puede estar seguro que mi tía Elis se encuentra al tanto de lo ocurrido. Gracias._ Fue la última palabra en pronunciar antes de cerrar la puerta.
Al fin pude suspirar aliviada. Había conseguido ganar algo de tiempo. Tendría que dar muchas explicaciones cuando Elis lo supiera, y eso no iba a ocurrir hasta que el agente decidiera verificar mi pequeña historia. Bueno, solo había mentido en un cincuenta por ciento, pero justo lo necesario para ser pillada y para ser sometida al interrogatorio personal de tía Elis. Y ¿qué explicaciones le iba a dar?
Un pequeño sonido irrumpió mis pensamientos. Estaba hambrienta. Demasiado hambrienta, algo inusual en mí. Normalmente atacaba el frigorífico cada dos por tres. A veces me comportaba como una garrapata que no se separaba de su sustento, siempre enganchada de ella. Prácticamente era lo que más veces repetía al día. Nunca me había saltado una comida y…, sentía como si lo hubiese hecho. Caminé hacia la cocina, asalté el frigorífico. Cogí un cartón de leche y unos pocos cereales guardados en el interior de uno de los armarios de arriba. Agarré un bol y me dispuse a desayunar. El sabor de los cereales era diferente. Parecía estar triplicado. Pero no era lo único extraño. Veía a la perfección, hasta el último detalle de la pequeña bolita de chocolate. Toda la habitación comenzó a dar vueltas mientras intentaba levantarme y correr hacia el baño, donde acabé echando hasta la última papilla. ¿Había enfermado de repente? Me puse en pie. Débilmente caminé hacia el lavabo, me dispuse a cepillarme los dientes para quitarme el sabor desagradable hasta que la sorpresa, tal vez incluso se tratase de terror, atacase de nuevo. Delante del espejo se encontraba una persona completamente diferente a mí, de ojos oscuros como la misma noche, rostro pálido e increíblemente sin acné y delgado. Podía ver perfectamente sin necesidad de llevar gafas. ¿Qué me estaba ocurriendo? ¿Tendría relación con el accidente? Imposible. ¿Cómo pude haber cambiado tanto en tan solo unas pocas horas?

A los pocos minutos llegué al hospital donde me examinaron. Cuando el médico del pueblo, y viejo amigo de mi tía Elis (por no decir eterno pretendiente) recibió los análisis de sangre se quedó perplejo. No había señal de ningún síntoma que explicase el cambio tan radical que había sufrido en tan poco tiempo.
_ En tus análisis no hay nada extraño. Todo parece estar bien._ Comentó menos convencido que yo.
_ ¿Cómo puede explicar que haya adelgazado 15 kilos en una noche?
Volvió agachar la mirada. No sabía la respuesta.
_ Puede ser causa del crecimiento. Los adolescentes pueden sufrir diferentes… cambios y, precisamente, te encuentras en esa edad.
_ “Tengo dieciocho años, no catorce.”_ Pensé furiosa por ni siquiera haberse molestado en leer mi expediente médico. Y por lo visto, tía Elis no solía hablar de mí con sus amistades.
Menuda ayuda acababa de obtener. Me levanté del asiento y me dispuse a salir de su consultorio a pesar de sus vagos intentos por detenerme.
_ Deberías informar a tu tía Elis._ Sugirió amablemente.
_ Seguro._ Le mentí. Como si ella mostrase algún síntoma de preocupación. Y además, lo que menos necesitaba en ese momento era más preguntas sin contestar. Ya poseía una buena colección.
Crucé la puerta sin mirar atrás. Dejando al buen doctor que siguiera analizando los datos de los tres análisis que había sido obligada hacerme por pensar, desde un principio, que se trataba de un error provocado en el laboratorio.

Llegué a casa justo en el mismo instante que el chico que se acababa de mudar a la casa de al lado salía por la puerta. Se quedó quieto. Mirándome fijamente, siguiendo cada uno de mis movimientos desde que aparcaba el coche en casa y bajaba de éste para entrar por la puerta.
Screenshot-1137.jpg

En toda esa trayectoria él no había apartado la vista de mí. Y yo también había hecho lo mismo. Me llamó la atención el pendiente en forma de cruz negra que llevaba puesto, su chaqueta negra de cuero, su corte de cabello y pantalones desgarrados. Daba la impresión de ser un chico duro, puede que incluso rebelde, a primera vista. Me pregunté si de verdad era como su apariencia dejaba entender. He aprendido en la vida que las personas nunca parecen ser lo que uno mismo cree. Cuando llegas a conocer a fondo a esa persona, ésta te decepciona.
Nuevamente comencé a sentirme mareada. Corrí hacia el interior de casa. La habitación me daba vueltas, lo que dificultó que llegase al comedor. Sentía la sangre ardiendo en mi interior. Apenas podía respirar. Mis pies no sostuvieron el resto de mi cuerpo, y caí desplomada en el suelo. Toda fibra de mi ser empezó a temblar con euforia, golpeando tanto la espalda como la cabeza contra el suelo. Todo se volvió oscuridad pero yo aún seguía sintiendo dolor. Un dolor insoportable. Era incapaz de mover cada uno de mis músculos. Estaba inmóvil, tirada como una muñeca de trapo a la espera de ser recogida por su dueña.
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Aquel dolor infernal, aquella sensación de morir, el accidente y el cambio drástico solo podían ser producto de un sueño, de un sueño tan real como la vida misma. Sí, debía tratarse de eso mismo y cuando despertase a la mañana siguiente todo habría desaparecido y nada habría sucedido, y seguiría siendo la misma pringada de siempre. Porque los sueños son solo sueños.

_ ¿Cómo te encuentras? Querida. _ Sonó una voz familiar en el interior de la habitación.
Abrí los ojos, contemplando cada detalle minúsculo que flotaba en el aire. ¿Eso eran partículas de polvo? Veía cada detalle situado a la vista con gran precisión, incluso mejor que si llevara unas gafas o prismáticos. Me incorporé hacia adelante. Me sentía diferente. Increíblemente ligera. Apenas me había percatado de la gran rapidez con la que había acabado sentada en el suelo. Observé mis manos. Estaban blancas. Mis brazos también, toda mi piel había palidecido. Mi rostro se sentía suave bajo la yema de mis dedos. Y el tacto de mis manos resultaba tan diferente. Me sentía otra. Una persona completamente distinta, como si mi alma estuviese en un cuerpo al que no le pertenece. Pero esa misma sensación resultaba tan gratificante.
_ ¿Y bien?
Reaccioné de la misma manera que si hubiese expuesto la mano al fuego. Retrocedí asustada al ver a una mujer vestida de negro sentada en uno de los sillones.
Screenshot-1143.jpg

_ ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?_ Pregunté aterrorizada.
Se echó a reír con indiferencia, divirtiéndose con el terror que estaba sufriendo en esos momentos.
_ Sal de mi casa antes de que llame a la policía._ Le amenacé. Y debió surtir efecto porque sus labios dejaron de sonreír, dejando a ver su rostro más siniestro.
_ Deberías ser agradecida con aquella persona que te ha salvado la vida.
Screenshot-1150.jpg

¿Salvado la vida? ¿Había oído bien aquellas palabras? Entonces, si estuve a punto de morir en aquel accidente. La miré sorprendida y aterrada por la verdad que se encontraba cerca de mí, a tan solo medio metro de distancia, mirándome con aquellos ojos rojos que ya no se ocultaban bajo unas oscuras gafas. ¿Quién era ella?
Última edición por Siarieston el 07 Sep 2011, 20:43, editado 1 vez en total
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Re: Vampira novata CAPITULO 2 Y 3

Notapor Siarieston » 08 Sep 2011, 20:38

Bueno, aqui esta el capitulo 3 :mrgreen: terminado, espero que os guste. Espero vuestras opiniones con entusiasmo porque asi sabre si voy por buen camino. Gracias.

Capitulo 3

¿Cómo había llegado a suceder todo aquello? En veinticuatro horas había sufrido un accidente en el que estuve a punto de morir, mi físico había cambiado por completo y a penas no conseguía reconocerme delante del espejo, y ahora estaba frente a una mujer vestida de negro que acababa de asegurarme que ella me había salvado de la muerte. ¿Podía ser todo producto de un terrible sueño? Sin embargo, yo sentía que no era así. Ante mí se hallaba una verdad a punto de revelarse.
_ ¿No vas a decir nada?_ Preguntó intrigada._ Si estuviera en tu lugar tendría muchas preguntas que hacer._ Comentó divertida.
Se levantó, quedándose de pie mientras yo seguía sentada en el suelo sin poder moverme. No podía reaccionar. Levemente levanté la mirada, mis ojos se encontraron con los suyos. Un color carmesí. ¿Qué era ella? Era imposible. Debía estar soñando. Nada de eso tenía sentido.
_ ¿Aún no te has dado cuenta de lo que eres en realidad?_ Preguntó alzando la ceja mientras me revisaba de arriba abajo.
_ Lo qué soy en realidad_ Repetí intentando pronunciar cada una de esas palabras como si no tuviesen el significado que tanto evitaba comprender.
_ Cariño, eres un vampiro._ Soltó de repente, dejando caer las palabras como si fuesen una bomba.
Lentamente me levanté del suelo, sin mirarla. De repente estallé a carcajadas mientras ella me miraba perpleja. Ahora, ella era la sorprendida.
_ Yo una vampira._ Repetí incrédula._ Estás loca.
Se cruzó de brazos, torciendo al mismo tiempo una sonrisa divertida.
_ ¿Estás segura de ello?_ Dejó que el silencio reinase durante unos pocos segundos._ ¿Cómo podría demostrártelo?_ Se preguntó a sí misma en voz alta con la intención de que yo la escuchara.
De repente su sonrisa se volvió siniestra y fría como el hielo. Con su uña afilada, cuyo color hacia juego con su vestimenta, se araño profundamente el brazo dejando salir un hilo de sangre que fue recorriendo su piel. Su sangre tenía un color carmesí intenso y bello. Su forma de desplazarse sobre la carne me hipnotizaba. El aroma de su sangre envolvió el ambiente, sintiéndola en cada fibra de mi ser, y provocando un ardor insoportable en la garganta, como si fuesen miles de agujas penetrando la carne. ¿Qué me estaba pasando? Cuando volví a la realidad mis labios estaban posados sobre su piel y su sangre corría por el interior de mi garganta. Me solté, alejándome de su lado lo más rápido que mis pies permitían. Limpié mi boca con la mano, manchando la piel de aquel líquido carmesí. Ella me observaba en silencio, sonriendo satisfecha por conseguir lo que se había propuesto.
_ ¿Qué-me-has-hecho?_ Pregunté lentamente mientras observaba mis manos manchadas. Había bebido su sangre. Con la punta de los dedos toqué lo que era… ¿colmillos? ¿Tenía colmillos?
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_ Tranquila, solo saldrán cuando tengas que alimentarte._ Explicó sin importancia.
_ ¡Tengo colmillos! ¿Qué me has hecho?_ Volví a exclamar mucho más alterada de lo que me había encontrado unos segundos antes.
_ Solo lo que tu deseaste, querida._ Respondió con tranquilidad.
Supe en ese preciso instante que en el momento en el que tía Elis descubriese lo que era, acabaría con una estaca en el pecho. Iba a ser la primera vampira en morir antes de conocer hasta el último detalle de esa vida.
_ ¡Yo no pedí convertirme en un monstruo!_ Grité.
Apareció delante de mí, a unos pocos centímetros en menos de un segundo. Se había movido con tanta rapidez que apenas mis ojos habían sido capaces de percibirlo.
_ Ten cuidado con tus palabras._ Gruñó furiosa. Era como estar delante de un animal, y yo fuese su presa. Ella mostró aquellos colmillos relucientes, tan afilados y deseosos de ser clavados en la carne. Su rostro se relajó al ver el miedo en mi mirada, al ver mi cuerpo temblar._ Críticas este nuevo mundo que te he regalado sin saber las ventajas que éste posee._ Reflexionó.
_ ¿Qué ventaja puede tener ser un vampiro?_ La cuestioné.
Se echó a reír ante mi pregunta. Por lo visto parecía ser demasiado estúpida para tomarla en serio.
_ Lo descubrirás más adelante._ Respondió mientras sus ojos estaban fijos en el exterior, observando como la luna se escondía para dejar paso al sol. Por su mirada comprendí la nostalgia de volver a ver un amanecer. Volvió la mirada. Me sorprendió ver la rapidez en la que había hecho desaparecer aquel sentimiento de las facciones de su rostro, como si hubiese sido producto de mi imaginación._ Querida, lo siento pero debemos dejar esta conversación por el momento.
_ ¿Cómo se supone que yo voy a …?
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Antes de poder terminar la frase ella ya había desaparecido. ¿La velocidad formaría parte de ser vampiro? Y ¿cómo iba a sobrevivir desconociendo esta nueva vida? Lo único que sabía de los vampiros era todo lo que había leído en los libros y visto en las películas, pero ¿hasta qué punto eran ciertas? Bueno, también es cierto que nunca imaginé que la existencia de vampiros fuera cierta. Entonces, ¿qué debía hacer? Estaba amaneciendo. Podía percibir los rayos del sol abrasar mi piel, al menos que fuese paranoia. Debía moverme rápido antes de acabar calcinada.
Corrí por toda la casa agarrando toallas, camisetas viejas y trapos sucios del costurón de la ropa, y con ellas cubrí todas las ventanas para evitar que la luz traspasase. Había visto demasiadas películas y leído demasiados libros para saber que los vampiros no son inmunes al sol. Y después de ver como aquella mujer desaparecía a la velocidad de la luz al ver cerca el amanecer, sabía que era mejor no correr el riesgo. Tardé bastante en cubrir las ventanas, pero justo a tiempo de evitar el amanecer en todo su esplendor. Me quedé de pie, en medio del comedor. ¿Qué debía hacer? ¿Esperar a que anocheciera? Menudo aburrimiento. Necesitaba averiguar más cosas de ser un vampiro. Puede que a lo mejor no era tan malo como parecía. Agarré todos los libros sobre vampiros que había comprado a lo largo del tiempo. Poseía una buena colección de autores desde Stephen King hasta Stephenie Meyer, Charlie Harris,… y muchos más. Los volví a releer para entender que apenas me servían de algo. Ni siquiera las películas podrían facilitarme la información que yo andaba buscando. Necesitaba otra fuente. ¿Y qué mejor que internet? Me senté delante del ordenador. Había cientos de páginas que hablaban sobre los vampiros pero solo una captó mi atención. En esa web estaba especificada bastante información, y muy interesante. En primer lugar: “Los vampiros son hijos de la noche, criaturas nocturnas que se alimentan a través de la sangre. Sin ella, solo consiguen morir a lo largo del tiempo.” Recordé como bebí la sangre de esa chica. Me dio arcadas solo de volver a recordar aquella imagen. La sola idea de beber sangre humana me aterrorizaba. ¿Existiría otra alternativa? Sí, por supuesto. “Éstos pueden lograr saciar su sed ingiriendo sangre de animales.” ¿Hasta qué punto sería capaz de matar a un animal? ¿Y cómo sabría usar los colmillos en caso necesario? La odiaba por haberme dejado abandonada cuando más la necesitaba. Seguí leyendo en busca de más información. “Si un humano es convertido en vampiro, éste no deberá separarse de su amo hasta que se lo ordenen porque en el caso contrario el transformado puede morir” ¡Mira que gracia! ¡Pues se había marchado cuando vio aparecer el sol! “La mayoría de los vampiros poseen una gran velocidad, fuerza increíble y son capaces de controlar las mentes y leer los pensamientos de los humanos” Eso de leer las mentes no era mala idea. Proseguí leyendo.”Duermen durante el día en tumbas, mausoleos, o lugares donde puedan prevenir el sol.” ¿Y donde encuentro un lugar así? “Son seres extraordinarios que viven en las historias sobrenaturales que los autores más ilustres de ciencia ficción y fantasía han conseguido plasmar con tanta belleza, y nos han introducido en un nuevo mundo que solo existe entre líneas.”
_ ¡¿Qué!?_ Grité alterada._ ¡Pues yo acabo de convertirme en uno!_ Volví a gritar furiosa. Apenas había conseguido obtener información pero por lo menos sabría cómo empezar.
Me levanté dando un golpe al escritorio. Estaba indignada, incluso me sentía frustrada. Acababa de convertirme en vampiro y apenas sabía cómo sobrevivir durante el día. Si es que la chica, de quien desconocía su nombre, volvía a aparecer. Y ¿Si me había dejado en la estacada? ¿Cómo sobreviviría? Y ¿qué explicación le iba a dar a tia Elis cuando me viese tan cambiada?
De repente golpearon la puerta de la entrada. ¿Quién podía importunarme tan pronto? Y ¿si se trataba de la policía? Ahora sí que los nervios estaban aflorando en mi interior. Si se empeñaban en llevarme a comisaria no querría experimentar el dolor que iba a sentir cuando me envolviese en llamas delante de ellos y acabara convertida en ceniza. Iba a ser todo un espectáculo. Volvieron a golpear la puerta y yo debía tomar una decisión cuanto antes. ¿No abrir la puerta? Eso podría suponer que el agente acabase informando de lo ocurrido a tia Elis y, bueno, el resto prefería no saberlo. Y ¿si abría? Podría esconderme del sol tras la puerta y con alguna excusa podría evitar ser calcinada. Volvieron a golpear la puerta. Ya estaba demasiado nerviosa como para aguantar tanta insistencia.
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Me dispuse a salir de la habitación. Inconscientemente, en menos de un segundo crucé casi toda la casa hasta acabar enfrente de la puerta. ¿Cómo lo había hecho? Ni siquiera me había percatado de ello hasta que encontré la puerta en mis narices. Volvieron a golpear la puerta. Coloqué la mano en el picaporte, con los nervios a flor de piel, pasando miles de pensamientos por mi cabeza (y ninguno era bueno), lo giré con lentitud al mismo tiempo que tiraba de la puerta dejando salir un poco de luz del exterior. Estaba equivocada, no era la policía quien se encontraba al otro lado sino la persona que menos habría imaginado. El chico de al lado, mi nuevo vecino, se encontraba enfrente de mí, mirándome con aquellos ojos color chocolate. ¿Qué hacía en la puerta de mi casa?
Última edición por Siarieston el 08 Sep 2011, 20:43, editado 1 vez en total
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Re: Vampira novata CAPITULOS 2 Y 3 TERMINADOS

Notapor Siarieston » 10 Sep 2011, 19:11

Aqui traigo la primera parte del capitulo 4. Espero que os guste.

Capitulo 4
Relato de Siera

La persona que menos habría imaginado encontrarme tras la puerta me miraba con aquellos ojos chocolate. De cerca se podía apreciar lo atractivo que resultaba ante mis ojos. Pero se trataba de una belleza oculta tras la máscara de un chico duro. ¿Qué hacía ahí parado? ¿Qué había venido a buscar?
_ Me llamo Kevin y acabo de mudarme a la casa de al lado._ Explicó sin importancia.
_ Si, lo sé._ No sabía que contestar en ese momento.
¿Por qué me miraba de aquella manera tan extraña? No apartaba la mirada de mí. Y estaba empezando a molestarme.
_ “Menuda preciosidad”
¿Había oído bien? ¿Lo había dicho de verdad? Era la primera vez que un chico me decía algo de esa similitud. Ahora no estaba molesta sino inquieta.
_ ¿Querías algo?_ Pregunté ansiosa por librarme de él.
_ Eh, si._ Reaccionó como si acabara de aterrizar de sus pensamientos._ Verás, no tengo ni idea de cuales son las actividades extraescolares y… “Haber que excusa me invento. Yo no quería venir a presentarme a la vecina pero mi abuela ha insistido tanto…”_ Me miró fijamente, y habría jurado que no había movido los labios cuando éste explicó la razón por la que se encontraba parado enfrente mío.
Mis ojos cambiaron de ubicación, ya no se encontraban inmersos en el chocolate sino que estaban clavados en su yugular. Podía ver su vena tan cerca, incluso percibir el aroma de su sangre. Tan cálida y deliciosa. Escuchaba los latidos de su corazón tan cerca, casi resultaba irresistible no lanzarme contra él y atacarlo. ¿En qué estaba pensando? Agité la cabeza e intenté borrar ese pensamiento de mi cabeza.
_ Verás, yo me preguntaba si podías… “Mierda, estará buena pero me mira como si fuese un maldito trozo de carne”. ¿Te encuentras bien?_ Preguntó extrañado.
¿Me acababa de llamar loca? Pero ¿qué se había creído este idiota? ¿Qué podía aparecer delante de mi puerta y llamarme loca en toda la cara?
_ ¡El lunático lo serás tú!_ Le grité, y acto seguido le cerré la puerta en las narices.
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Habría dado toda mi paga con tal de ver la cara que se le quedaba. Estaba demasiado de ese tipo de personas. Engreídos, prepotentes, idiotas…, no hay suficientes palabras puedan definir a este tipo de personas.
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El enfado me había cegado de tal manera que no vi hasta más tarde una verdad que acababa de revelarse. Bajo mis pies se encontraba la ropa con la que había intentado cubrir la ventana situada justo a mi espalda. Los rayos golpeaban mi piel pero no la abrasaba, solo sentía un intenso calentar que no llevaba al dolor. Me volví hacia la luz que tanto había intentado evitar. Incluso, veía su belleza. Una belleza que jamás antes contemplé por creer que se trataba de insignificante. Llevé la mano hacia aquel hilo resplandeciente. Atravesé su luz, sintiendo su calor y observando su brillo envolver mi blanca piel. Casi se me saltan las lágrimas cuando comprendí lo estúpida que había sido ocultándome de ella sin haber estado segura de ello, o puede que solo se tratase del mero hecho de no tener que ocultarme como en las historias que tanto había leído. Me habían ofrecido una nueva vida y no iba a desaprovecharla. Lo decidí en el mismo instante que sentí su calor rozar cada centímetro de mi piel. Rápidamente corrí hacia mi habitación. Me vestí a una velocidad imperceptible para cualquier persona corriente. Debería practicar para intentar ir algo más despacio o tendría problemas con el tiempo. Agarré unas gafas de sol que encontré en la habitación de tía Elis y salí al exterior, disfrutando aquella sensación majestuosa. Ya no había nada que pudiera detenerme. Lo presentía en mi propia alma. Antes de cruzar la puerta, me coloqué delante del pequeño espejo situado al lado de la puerta.
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Observé mi rostro detenidamente, despidiéndome, en lo más profundo de mí ser, de mi antiguo yo. Adiós, Siera. Nunca más volverás a ser la pringada que siempre has sido durante dieciocho años.

Si os preguntáis donde fui os diré que para empezar una nueva vida debía terminar con mi antiguo yo. Y para ello me dirigí al salón de belleza del pueblo. Un lugar donde no había tenido oportunidad ir mi antiguo yo. Ahora era mi turno para disfrutar de aquellos placeres que la vida se había empeñado en negarme.
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Crucé la puerta y me coloqué delante del espejo mientras una de las dependientas se me acercaba.
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Era una chica muy linda, y desprendía un aroma a lilas a su alrededor. Incluso, su aroma era tan intenso que la percibí desde el otro lado de la habitación. Se colocó detrás de mí, torciendo una sonrisa de vendedora nata y no dijo nada. Supo desde el principio cual era mi petición. Lo que andaba buscando desde que entré en el salón. ADIOS ANTIGUA SIERA, Y BIENVENIDA NUEVA YO.
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Cuando llegué a casa, ella estaba ahí. Sentada en el sofá. Cada vez que la observaba comprendía que era la chica más bella que jamás había conocido. La persona a quien le debía agradecer esta nueva oportunidad, esta nueva vida, este nuevo yo.
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Volvió para facilitarme todas las respuestas que necesitaban ser respondidas. Solo así podría empezar.
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Re: Vampira novata primera parte del capitulo 4

Notapor Siarieston » 12 Sep 2011, 12:26

Relato de Katrina

Al abrir los ojos me encontré a Kesha a mi lado.
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Esperó a mi despertar, y seguramente por una buena razón. Ella era la única en toda la mansión a la que apreciaba.
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La única en la que podía confiar en el caso de ser necesario. Una mujer de carácter serio, puede que en realidad solo fuese reservada con su vida. Habría sido una mujer misteriosa si no nuestros caminos no se hubiesen cruzado en el pasado. Salí del ataúd mientras sentía sus ojos puestos en mí. Sin duda, estaba ahí por una buena razón.
_ ¿Cuándo tienes pensado decirme el motivo por el que te encuentras aquí?_ Pregunté un tanto enfadada. Normalmente se comportaba bien conmigo, incluso me consentía demasiado, pero en otras ocasiones se volvía como la madre marimandona que nunca tuve.
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_ ¿Dónde estuvisteis anoche?
_ Desconocía que debía dar explicaciones de a dónde voy o dejo de ir.
_ Hemos estados preocupados por su seguridad._ Explicó._ No debió desaparecer sin una escolta._ Me regañó.
_ Ya he dejado claro mi postura._ Le repliqué._ No es asunto vuestro lo que yo haga con mi existencia.
_ ¿Por qué sois tan cabezona? Mi señora.
Odiaba cuando todos pronunciaban esa palabra. No tenían el derecho de pronunciarla, yo no lo había ordenado, y mucho menos deseado. Pero todos se empeñaban en llamarme señora por poseer la sangre del primer vampiro por mis venas. Al pronunciar “señora” mi mente se perdía en aquellos recuerdos donde fui la mujer más feliz del mundo. Pero no tenía sentido recordar si él ya no estaba a mi lado. Los recuerdos solo me producían una triste nostalgia, un dolor que, a pesar de los años y décadas, aún seguía sin superar. ¿Por qué todos me mortificaban con los recuerdos? Cada vez sentía el impulso de abandonar la mansión, pero ellos nunca me lo permitirían por ser la hija de la noche. Un título que nunca pedí pero él me lo otorgó.
_ Deberíais hablar con Ezreal. Removió cielo y tierra cuando descubrió que habíais salido de la mansión sin decir nada.
_ Puede remover el cielo y la tierra que le venga en gana pero yo seguiré haciendo lo que me plazca porque soy libre de tomar mis propias decisiones._ Le gruñí.
Me aparté de su lado, dirigiéndome hacia el baño.
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Ella siguió mis pasos, quedándose en la misma puerta. Mientras introducía mi cuerpo en la bañera, Kesha me hablaba al otro lado de la puerta.
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_ ¿Sería mucho pedir un poco de intimidad?
Solo quería bañarme tranquila. No estar escuchando asuntos que no eran de su incumbencia.
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_ No os dais cuenta de las responsabilidades que poseéis por ser hija de la noche y del peligro que corréis al salir de hurtadillas de la mansión._ Comentó su punto de vista. Estaba decidida a cumplir aquella promesa que me hizo cuando nos conocimos._ No podemos protegerla si desaparece._ Sentía su preocupación._ La Orden nos otorgo el deber de protegerla del peligro que corre en el exterior.
El peligro tenía un nombre, Cazadores. Mortales con un único objetivo, acabar con la existencia de aquellas criaturas a las que nunca comprenderán. Solo conocí a un hombre quién tomó la decisión de cambiar su visión en la vida, y a quién le debo mi gratitud. Pero esa es otra historia.
Después del baño, me vestí y salí a la habitación donde Kesha seguía esperando. No se había movido de la puerta, como fiel guardaespaldas que resultaba ser. Cumplía muy bien con su labor, a pesar de mis intentos por evitarlo.
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_ Ezreal la espera en el salón._ Comentó.
Salí de la habitación sin decir nada más. Y me dirigí al lugar indicado. El salón donde se celebraban todos los actos oficiales, el lugar donde la hija de la noche hacía su trabajo como líder de los vampiros. Aquel que desobedezca las órdenes ha de ser castigado. Una idea que resultaba irritante.

Crucé la puerta del salón.
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Al fondo se encontraba Ezreal, dándome la espalda. Esperando mi entrada. Por lo visto, no iba a ser el único en regañarme por mi repentina escapada. Se volvió mostrando su rostro marcado por una enorme cicatriz negra. Hubo rumores sobre la causa de tal marca. Se decía que había sido un castigo de la Orden por desobedecer una de las normas que todo vampiro debe cumplir por el bien de la supervivencia entre ambos mundos. ¿Qué castigo cometió para acabar con su rostro marcado para toda la eternidad?
_ ¿Dónde habéis estado?_ Preguntó frunciendo el ceño._ No deberíais haber salido de la mansión sin una escolta que os protegiera. ¿Es que acaso no entendéis los peligros que os acechan?
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_ He vivido mucho más que tú y sin embargo me sermoneas con el peligro que ha estado acechándome desde antes de que tu nacieras._ Me eché a reír._ Sé cuidarme perfectamente._ Le repliqué.
_ Mi deber como su guardaespaldas consiste en protegerla y saber en todo momento donde se encuentra._ Explicó._ Y es por esa misma razón por la que le he dispuesto una escolta.
Cuando volví la mirada vi a una mujer inclinada enfrente de mi.
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Su cabello era del mismo color que la nieve y lo llevaba sujeto en una larga trenza. Vestía con ropas negras y ajustadas, con armas rodeando su cuerpo. En su rostro, un tatuaje en forma de mascara cubría la mayor parte de sus facciones, seguramente con la intención de ocultar su verdadera apariencia. Era una sombra. Un guardián nocturno, encargada de supervisar la acción de los vampiros y castigar con sus propias manos los actos ilegales que éstos realicen. Era una asesina entre los asesinos. Entrenada con tal fin desde el día de su transformación por su gran habilidad de ataqué, que solo unos pocos vampiros consiguen desarrollar.
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_ ¡No necesito una niñera!_ Le grité enfurecida.
_ Es por su seguridad._ Respondió Ezreal con tranquilidad.
_ Si me lo permitís, señora._ Nos interrumpió._ No percibiréis mi presencia puesto que me han enseñado a ocultarme con cautela._ Explicó.
Volví la mirada hacia Ezreal. Él no comprendía mi situación. Acababa de convertir a una adolescente. Tenía una responsabilidad con ella. No estaba dispuesta a incumplir la promesa que una vez hice.
_ ¡Soy suficientemente capaz de protegerme contra un maldito cazador si éste se cruza en mi camino!_ Le gruñí.
_ Se trata de nuestro deber.
Preferí dejar la conversación donde estaba. Tenía un deber que cumplir y muy pocas horas para ello. Crucé la sala, pasando por al lado de la guardiana. Antes de cruzar la puerta, ella se encontraba pegada a mi lado. Me volví hacia ella, golpeándola en el vientre, usando una pequeña parte de mi fuerza. Atravesó la habitación hasta acabar estampándose contra la pared ante los ojos asombrados de Ezreal.
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Estaba cansada de escuchar cuales eran mis responsabilidades.
_ No os metáis en mis asuntos._ Les amenacé.

Llegué a casa de Siera a gran velocidad. Seguramente estaba asustada por lo sucedido. Y tendría muchas preguntas que responder para tranquilizarla.
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Pero nunca pensé encontrarme con aquella sorpresa. Ya no era la Siera que conocía, sino una hija de la oscuridad, y un miembro más de mi familia.
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Re: Vampira novata CAPITULO 4 TERMINADO

Notapor Siarieston » 13 Sep 2011, 14:07

Aqui traigo el capitulo 5. Bueno, no sé si alguien está siguiendo esta historia :roll: , pero si es así espero que os guste y también espero vuestras opiniones para saber si seguir con Vampira Novata. Me resulta complicado seguir escribiendo si no recibo respustas que me indiquen que os interesa o si voy por el camino correcto :( . En fin. Este es el siguiente capitulo. Aqui conoceréis parte de la historia de Katrina. Hasta la proxima. :?:
Última edición por Siarieston el 13 Sep 2011, 14:24, editado 2 veces en total
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Re: Vampira novata CAPITULO 4 TERMINADO

Notapor Siarieston » 13 Sep 2011, 14:07

Capitulo 5

Allí estaba ella, sentada en el sofá a la espera de mi llegada. Por más tiempo que transcurriera, por más horas que pasasen, yo la veía cada vez más como la criatura maravillosa que para mí resultaba ser. Era mi ángel guardián. La mujer que me acababa de ofrecer una nueva vida.
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Debía habérselo agradecido cuando tuve ocasión porque nunca supo lo mucho que le debía por tomar una decisión que solo la perjudicó.
_ Veo que te ha sentado muy bien la trasformación._ Comentó divertida._ Ya no pareces aquella chica asustada que conocí._ Río.
Parecía estar orgullosa, más que disfrutando de mi nueva imagen. Había dejado atrás la ropa ancha y deportiva que ocupaba todo mi armario, por una ropa un poco más ajustada y provocativa. Ya no llevaba el cabello largo sin estilo, sino que me lo había cortado dándole una forma más adecuada. Y en cuanto al maquillaje, por primera vez lo estaba usando. La dependienta supo hacer bien su trabajo.
_ Deberías saber que una vez que te cortes el cabello, éste no vuelve a crecer._ Me informó.
Me habría arrepentido si hubiese acabado con una media melena. Estaba tan a gusto conmigo misma que no me importaba lo que los demás pensasen. (Ahora que lo pienso, me había dejado de importar las opiniones de los demás. Y eso era bastante bueno después de sufrir numerosas ocasiones por dicha razón). Escogí mi nuevo yo por encima de todo, abandonando a la antigua Siera. Era una decisión irrevocable.
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_ ¡Me has dejado sola! ¿Por qué no me dijiste que era inmune al sol? ¿Por qué desapareciste tan de repente? ¿Por qué no me has explicado la naturaleza de esta nueva vida? ¡Me abandonaste sin darme ni una sola explicación! ¿Cómo te has atrevido hacerlo?_ Le grité y le reproché pero ella solo se quedo sentada, observando sin ninguna emoción reflejada en su rostro. Solo mantuvo su sonrisa divertida bien enmarcada.
_ Deberías sentirte orgullosa por haber conseguido sobrevivir sin mí._ Se echó a reír divertida por la situación._ Por cierto, mi nombre es Katrina.
Su actitud indiferente me sacaba de casillas. ¿Acaso no le importaba lo que a mí me sucediera? ¡Por dios! Ella me había transformado y daba la impresión de estar escurriendo el bulto. De repente sentí un sentimiento extraño aflorar en mi interior. Podría haberse tratado de rabia pero era mucho más que eso. Cuando quise darme cuenta, me encontraba agazapada enfrente de ella y le enseñaba los colmillos como si fuese un animal salvaje. Había actuado de la misma forma que ella hizo cuando se enfureció. Dos comportamientos similares. Pensé que ella reaccionaría del mismo modo pero se quedó quieta, sentada en el sofá, sin apartar la mirada de mí. Intenté relajarme, poniéndome derecha ante su presencia.
_ Querida, debes aprender a controlar tus instintos más primarios._ Sugirió con seriedad._ Tienes la oportunidad de cumplir tus sueños._ Dijo con ternura.
Dejé caer mi cuerpo en el sofá, sentándome a su lado.
_ Hablas como si supieras en todo momento cuales son mis deseos.
_ Y es así._ Respondió entre carcajadas.
_ ¿Qué quieres decir?
_ Cuando un vampiro bebe la sangre de un mortal, los recuerdos, sueños y deseos se nos son transferidos._ Explicó._ Los vampiros tenemos algunas habilidades desarrolladas. Poseemos la capacidad de conocer en todo momento los pensamientos de los mortales. De esa manera sabemos en quién debemos confiar cuando le rebelamos nuestra identidad.
_ Espera un momento._ ¿Había oído bien? ¿Acababa de decir que soy capaz de leer la mente de los demás?
¡Oh, no! ¡Qué idiota fui! ¿Cómo no me di cuenta de ello? Cuando Kevin, el chico de al lado, apareció ante mi puerta y dijo todo aquello… ¡le estaba escuchando todos sus pensamientos! ¡Qué vergüenza! Agaché la cabeza y la escondí entre mis piernas mientras ella reía divertida por lo sucedido.
_ No tiene ninguna gracia._ Repliqué avergonzada.
Volvió a echarse a reír. ¿Se estaba divirtiendo con la conversación? A mí no me hacía ninguna gracia. Por un lado estaba confundida, por otro lado ansiosa por conocer hasta el último detalle de esa nueva vida, y también estaba aterrorizada porque desconocía el futuro que se me venía encima. Todo resultaba tan inesperado.
_ Aún debes aprender sobre esta nueva vida. Las ventajas que te proporcionan, pero también sus consecuencias._ Reflexionó._ A veces esta vida puede resultar gratificante cuando posees todo lo que siempre has querido, cuando consigues cumplir tus sueños más internos, pero…_ Cada vez su voz sonaba más y más triste._ No todas las historias que puedes encontrar en libros o ver en películas reflejan nuestra verdadera existencia. Y es por esa misma razón que voy a contarte mi propia historia.
¿Cuál era su historia? ¿Quién era realmente?


La historia de Katrina.

_Con veinte años conocí el verdadero amor y con veintiuno conocí el amargo sabor de la muerte._ Comentó con tristeza._ Vivía en un pueblo, Sunset Valley, a las afueras de la ciudad, y donde residían muy pocos aldeanos. Prácticamente era un lugar pacífico y tranquilo, donde nos conocíamos todos. Nos apoyábamos unos a otros, y nos protegíamos como una gran familia formado por ciento veinte miembros._ Explicó con una sonrisa nostálgica marcada en la comisura de sus labios._ Por esa misma razón, mi padre y alcalde del pueblo no tardó en tomar la decisión de desposar a su única hija con el ciudadano más ejemplar de Sunset Valley. Richard, un joven con un futuro prometedor. Siempre estuvo enamorado de mí desde que éramos niños pero yo solo podía ofrecerle el cariño que por él sentía. Le habría rechazado si no fuese porque mi padre tomó la decisión, y yo no tenía el valor suficiente para contradecirle, y tampoco motivos para tal fin. Solo acepté el camino que él dispuso. En esa época una buena hija debía cumplir con las peticiones de su padre aunque para ello tuviéramos que sacrificar nuestros propios deseos y sueños. _ Su voz sonaba con dolor._ Creo que nunca sentí la autentica libertad hasta que llegó él. Daniels._ Pronunció su nombre con un dolor indescriptible. Se podía ver un brillo desolador en sus ojos. Una tristeza que nunca se borró con el transcurso del tiempo._ A su lado fui amada, pude sentir la libertad en todo su esplendor y una felicidad que no he vuelto a experimentar._ Vi un hilo del mismo color de la sangre deslizarse por su suave rostro. Al principio me asuste pero cuando ocultó su rostro, comprendí que solo se trataba de lágrimas._ Se trataba de un forastero recién llegado al pueblo. Todos hablaban de su extraño comportamiento. Porque solo se le veía vagar por el pueblo durante la noche. Nadie sabía quién era realmente o cuánto tiempo tenía pensado en quedarse. Ni siquiera se molestaron en saber su nombre. Solo yo lo supe._ Torció una sonrisa forzada._ Fue la misma noche en la que visite a la familia de mi prometido junto a mi padre, con la intención de ultimar los preparativos de la boda, cuando le conocí. Al bajar del carruaje, él estaba ahí. Observándome con aquellos ojos ocultos en la penumbra. Para mí resultaba ser un ángel caído del mismo cielo. Perfecto y bello. Y en el instante en el que nuestras miradas se encontraron, supe que mi corazón le pertenecería para el resto de la eternidad._ ¿Cómo podían catalogarla de criatura sangrienta cuando era capaz de transmitir unos sentimientos tan puros?_ Una semana transcurrió hasta nuestro reencuentro. No le había vuelto a ver desde entonces, lo que me llevó a pensar que todo había sido producto de un sueño. Pero quería vivirlo nuevamente. Razón por la que visité el pueblo en numerosas ocasiones con la intención de volverme a encontrar con ese ángel, pero él nunca apareció. Sin embargo, el destino ya lo tenía todo preparado. En la misma noche del anuncio de mi compromiso con Richard, apareció en la ceremonia. Me apartó de todos los invitados, llevándome a un lugar tranquilo donde nadie nos molestase.
_ ¿Qué ocurrió?_ Estaba deseando escuchar el resto de su historia. Ella siguió hablando como si no hubiese escuchado mi pregunta. Puede que así fuese.
_ Mientras nos encontrábamos sentados en la fuente ubicada en los jardines alrededores de la mansión, estuvimos hablando. Me confesó sus sentimientos. Él no había logrado sacarse de su cabeza mi imagen, del mismo modo que a mí me había estado ocurriendo desde que nos vimos por primera vez. Nos amábamos. Algo inusual porque no nos conocíamos. Pero era demasiado joven para pensar la locura que resultaba amar a un hombre completamente desconocido. Sin embargo, estaba segura de amarle y de ser correspondida. Me prometió llevarme a su lado para estar para siempre juntos. Prometió no abandonarme. Prometió ofrecerme todo aquello que más deseaba. Pero antes debía confesarme una verdad que podría cambiar mi amor por él. Recuerdo preguntarme ¿Qué verdad podía ser esa que le arrebatara mi amor? Le juré que no me importaba nada. Le aseguré que sería capaz de ir al mismo infierno si él estaba a mi lado. No me importaba nada, solo su amor. Pero él necesitaba sacarse esa espina del corazón. Él necesitaba sincerarse a toda costa aunque después le mirase con otros sentimientos en los ojos. Sabía que sentía miedo al hacerlo. Así que decidí apoyar su decisión. Si él estaba dispuesto a confesar una verdad irrefutable, yo estaría ahí para escucharle y no abandonarle. Antes de que mi padre apareciera para interrumpirnos, él me pidió reencontrarnos en el lago del bosque a media noche. Me besó con ternura en la cabeza y se marchó en menos de un segundo. A una velocidad indescriptible. Cuando volví la mirada hacia la mansión, vi a mi padre. Me observaba en silencio. Acaso, ¿había sido testigo de todo? No. Solo se preguntó que hacía su hija sola, sentada en aquella fuente con el rubor en las mejillas. Intenté fingir que se trataba de la emoción de mi compromiso. Me besó en la mejilla, y ofreció su brazo por donde deslicé mi mano, y ambos caminamos hacia la fiesta donde yo resultaba ser el centro de atención.
_ ¿Acudiste al reencuentro?
_ Cuando llegó la hora acordada, salí de hurtadillas de la mansión y corrí hacia el interior del bosque. Había estado durante todo el día inquieta. Deseaba acudir a su reencuentro. Ansiaba volverlo a ver. Sentir sus labios en mi piel. Razón por la que corrí y corrí a toda la velocidad que mis pies frágiles me permitieron. Cuando llegué él no estaba. El miedo recorrió todo mi cuerpo y mis lágrimas estuvieron a punto de aflorar por creer que él no cumplió su promesa.
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Pero comprendí estar equivocada al verle aparecer en la oscuridad de la noche. Corrí hacia él. Nos fundimos en un abrazo. Sus brazos rodearon mi cintura con tanta fuerza, entendiendo que él también sentía miedo por perderme. Era inevitable. Nos amábamos y eso no cambiaría nunca. Ni siquiera cambió cuando me confesó su terrible secreto. Era un hijo de la noche, un vampiro que había vagado durante siglos acompañado de la soledad hasta que él me encontró. El vampiro más antiguo, el primero que hubo en la historia. No dudé ni un instante en responder que estaría a su lado para la eternidad cuando me la ofreció. Sonrió. Y mientras seguía abrazándome con todas sus fuerzas, apartó el cabello de mi cuello con delicadeza. Acarició mi piel con la punta de sus dedos. Un tacto frío como la misma nieve. Besó mi cuello con ternura.
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Y ante mi sorpresa clavó sus colmillos con frenesí. Bebiendo hasta la última gota de sangre. Cerré los ojos, dejándome llevar por aquella sensación única y extraña._ Hizo una pausa corta. Seguramente en su mente estaban vigentes las imágenes de su pasado._ Al abrir los ojos ya no era la misma. Me había otorgado la eternidad. Habría sentido miedo si no fuese porque él estaría a mi lado. Ya nada nos separaría. Qué ingenua fui al pensar aquello. Mi padre apareció ante nosotros, seguido por varios aldeanos con antorchas y armas en sus manos. La rabia invadía a mi padre. Me siguió cuando salí de la mansión. Ya sabía lo que ocurría. Sabía que era Daniels desde un principio, y en lo que me acababa de convertir. Lo comprendí cuando pronunció mi nombre con dolor. Para él, su hija ya no se encontraba delante de sus ojos. Intenté detener aquella muchedumbre furiosa cuando se alzaron contra nosotros dispuestos acabar con nuestras existencias. Rogué que se detuvieran. Lo rogué mil veces pero no me escucharon. Estaban ahí por un objetivo que estaban dispuestos a cumplir a toda costa._ Su voz sonaba con cierto recelo, dolor y puede hasta con rabia. De ese modo supe cual era el final de su historia._ Todo ocurrió demasiado deprisa. Aún sigo intentando recordar lo sucedido.
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Solo sé que Daniels estaba entre mis brazos con una estacaba atravesando su pecho. Nos rodeaban cadáveres desmembrados, de entre los cuales se encontraba mi padre. Le miré a los ojos que aún seguían abiertos con el horror reflejados en ellos. Sentí odio al verle, un odio que aún sigue vigente en mi corazón hasta el punto de formar parte de mi ser. Pero cuando sentí la mano de Daniels sobre mi rostro ese sentimiento desapareció. Él era el único que conseguía sacar de mi la parte buena por la cual se había enamorado. Me miró con tristeza en sus ojos. Supe en ese instante que él ya no iba a poder cumplir su promesa. Le arranqué la estaca de su pecho, lanzándola lo más lejos de nosotros. Ya era demasiado tarde. Movió sus labios para dejar salir unas palabras que nunca debió pronunciar. “No derrames lágrimas por mí porque nos volveremos a encontrar”. Su mano calló sobre la hierba.
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Le abracé con todas mis fuerzas. Me lo arrebataron. ¿Por qué el destino quiso ser cruel con nosotros? Acaso ¿cometí un crimen por amar a una criatura tan perfecta? Su cuerpo se transformó en ceniza que la brisa me arrebató de mis manos. No dejó nada más que el amor que sintió por mí y unos maravillosos recuerdos que seguirán perdurando en mi memoria. Y aunque pase siglos, yo le seguiré amando. Sin embargo, una pequeña parte de mí le odia por no haber cumplido la promesa que me hizo. Le odia por dejar que esta soledad me haya acompañado durante toda la eternidad._ Volvió a deslizarse una lágrima por su rostro.
Ahora comprendía la razón por la cual me regalo esta nueva oportunidad. Quería abandonar la soledad que tanto la acompañó. Solo deseaba encontrar una compañera con la que compartir el resto de su existencia. Ya no podía reprocharle nada, porque a pesar de ser un acto egoísta aún así había tenido una buena razón para hacerlo. Corrí hacia ella, sentándome a su lado. Coloqué mi mano sobre la suya. Ella volvió la mirada sorprendida. Entonces, torcí una sonrisa compasiva y la miré a los ojos con toda mi ternura.
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_ Nunca más volverás a estar sola. Yo me encargaré de ello._ Me sinceré.
_ Gracias._ Respondió entre sollozos.
Ella siguió derramando lágrimas pero una sonrisa suya demostraba lo agradecida que estaba al escuchar mis palabras más sinceras. Fue la primera vez que comprendí que yo tampoco me encontraba sola estando a su lado. Cuanto me habría gustado decírselo.
Se levantó, poniéndose de pie. Se secó las lágrimas con la mano pero no se había deshecho de su sonrisa. Extendió su mano. Volví a colocar mi mano sobre la suya, ayudándome a levantarme del suelo.
_ Es el momento de empezar con tu primera lección._ Comentó con seguridad.


He decidido, a mi pesar, no subir el siguiente capitulo hasta recibir opiniones puesto que ya comenté que me resultaba dificil seguir escribiendo en tales condiciones. Ignoro si alguien esta leyendo esta historia y puesto que no recibo mensaje alguno he de deducir que es así. Esperaba que esta historia os agradara pero ni siquiera lo sé. En fin, es una lástimas pero no me queda otra. Hasta que no reciba noticias tendré que dejar de subir capitulos temporalmente :?: :?: :?: :?: .En todos modos, si hay alguien que la haya leido se lo agradezco. Cuando reciba noticias, entonces, subiré el siguiente capitulo. Hasta entonces seguiré esperando respuestas porque es un poco triste ver que la historia que escribes no le gusta a nadie (por lo visto). :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? :? Temporalmente, dejo la historia de este modo.
Última edición por Siarieston el 17 Sep 2011, 20:46, editado 3 veces en total
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