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Reminiscencias del futuro - *Capítulo 13*

Crea la historia de tus sims en las ciudades de Los Sims 3.

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Re: Reminiscencias del futuro - Albert (ficha de personaje)

Notapor Didisim » 28 Feb 2014, 20:35

E-esto... yo te iba a comentar el otro día cuando leí la ficha,
pero luego me encontré con la foto de como sería en la realidad y casi me da algo.. =P~ =P~
Ay! Adoro a los pelirrojos pecosos... :3
Y luego la ficha, me encanta, pedazo descripción, yo creo que no sería capaz de hacer algo así para mis personajes aún... -.-"
Se nota que lo tienes todo bien pensado y planeado, y si Albert se siente vulnerable... ¡Ya voy yo a su rescate! :P
Na, bromas a parte, genial todo, como siempre.
Saludos guapa.
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Re: Reminiscencias del futuro - Albert (ficha de personaje)

Notapor Aloha » 01 Mar 2014, 16:54

He vuelto por el foro (para comentar las nuevas historias e inclusive Legacys) me he topado con este, hasta ahora me ha encantado pero la chica esa Fiona no me cuadra para nada, esa loquita debe estar haciendo una trampa. De todas maneras ya sabremos que mas sucederá.
Me encanta su hermano :c es re lindo.

No puedo esperar para leer el próximo capitulo. Saludos<3
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Re: Reminiscencias del futuro - Albert (ficha de personaje)

Notapor Arahel » 02 Mar 2014, 12:24

Muy buenas!!

Muchas gracias, y no me canso de repetirlo..., por leer y comentar. Os tengo algo abandonados, pues ya sabéis que ando de exámenes, pero prometo ponerme de nuevo en cuanto tenga algo de tiempo libre :wink:

Aloha, un placer tenerte como nueva lectora. Espero que la historia te entretenga y guste.

Besotes para mis lectores. Nos vemos!!
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 10!!

Notapor Arahel » 07 Mar 2014, 11:42

Muy buenos días!

Estoy algo más libre de exámenes porque las recuperaciones son la semana que viene, así que he preferido trabajar en el capítulo y obsequiaros con el nº 10 hasta que pueda seguir con la historia después de la temporada de exámenes.

Por otro lado, comentar que aparecen algunos textos en italiano, y que he utilizado el traductor de google para escribirlos, así que si alguien sabe italiano y ve que están mal escritos, le agradecería que me los tradujese, gracias :wink:

Espero que os guste. Muchos besos!!

- Capítulo 10 -

El coche era bastante confortable y su interior gozaba de un olor a nuevo muy agradable. Leo estaba incómodamente callado, y yo me sentía muy rara habiendo salido del hospital por primera vez.

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- ¿En qué ciudad nos encontramos? - quise saber, pues quizás conocer mi ubicación ayudase a mi memoria a recordar algo más sobre mí, aunque contradictoriamente, no me apetecía volver a experimentar la sensación de malestar que me producía acordarme de cosas desagradables, y la verdad es que mi pasado me daba muy mala espina al haber aparecido en las circunstancias en que me encontraron...

- Estamos en Bridgeport - contestó él - En los Estados Unidos - detalló seguidamente.

Cada vez que llegaba a mí información del exterior, parecía prepararme para lo peor. Sin embargo, en esta ocasión, el saber dónde estaba no me produjo ningún tipo de recuerdo ni malestar.

- No me suena de nada - le dije, mirando por la ventanilla, en cierto modo algo decepcionada.

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- No debes obsesionarte con el recordar... tan solo vive, experimenta... tu memoria irá volviendo ella sola, no te preocupes... - me aconsejó - Por cierto... Deberías ir pensando en un nombre con el que poder dirigirme a ti y además, estoy barajando la posibilidad de hacerte algún tipo de documentación provisional con la que poder tener una identidad temporal, hasta que recuperes la tuya verdadera... Tú misma puedes pensar en un apodo o sobrenombre con el que identificarte de momento... - me propuso.

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Ciertamente no me pareció una mala idea, sobre todo para que los demás pudiesen dirigirse a mí... Entonces una voz interior pareció susurrarme... - ¡¿Beatrice?! - exclamé.

- Me parece muy bonito – matizó, y el incómodo silencio volvió a llenar el ambiente.

Sin saber por qué, recordé la voz de David, en aquel coche a toda prisa hacia el hospital... y volví a echarle de menos.

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Supuse que poco a poco le olvidaría, pues parecía ser que no volvería a visitarme, pero desde que me lo planteé hasta ese momento seguía presente en mí muy a menudo, y sólo pude pensar que se debía a que fue él quien me recogió de aquellas aguas aquella noche...

- Leonardo… ¿Conoces a quien me trajo al hospital? ¿Sabes dónde encontrarle? – le pregunté.

- Pues creo que fue un grupo de amigos que andaban cerca de donde tú te encontrabas, pero ahora mismo no recuerdo el nombre del que te trajo a urgencias… ¿Crees que les conoces o pueden tener algo que ver con lo que te ha sucedido? – me preguntó.

- N-no… No creo… - respondí dubitativa.

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- Ya hemos llegado... - me avisó aparcando lentamente.

Vi borrosamente desaparecer su silueta del lado del conductor y acto seguido sonó la puerta cerrándose. Segundos después, abrió mi puerta y me cogió delicadamente de las manos para guiarme al salir del vehículo.

Me sostuve de su brazo con ambas manos para no perder el equilibrio o tropezar, definitivamente los tacones no eran lo mío... y en ese momento noté cómo se acercaba y me susurraba flojito al oído...

- Beatrice, ahora puede ser que te lluevan sensaciones por todas partes, pues es un sitio público y hay mucha gente, pero, si en algún momento te sientes incómoda por cualquier circunstancia dímelo y nos vamos... - me avisó para hacerme sentir más segura.

Beatrice... Ciertamente ese nombre me era muy familiar. Cualquiera diría que así me llamaba, pues mi mente lo reconocía en cuanto lo nombraba.

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Leo se iba adelantando a casi todos mis pensamientos, supongo que se debía a su experiencia como neurólogo... O eso, o mi rostro era un libro abierto...

Me guió para que me sentase y amablemente me acercó a la mesa moviendo la silla al tiempo que me sentaba en ella. Entonces, él se sentó enfrente de mí.

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Los nervios volvían a apoderarse nuevamente de mí. No sabía bien cómo catalogar la situación... ¿Era alguna clase de terapia para recuperar la memoria? ¿Una cita? ¿O quizás una simple “comida” de amigos?...

- Te he traído a un restaurante italiano - irrumpió - Ya que, es mi favorito y me trae recuerdos de mi hogar. No sé si sabrás que soy de Italia… - dejó caer.

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- No lo sabía, aunque desde luego tu nombre es… ¿muy italiano?... - le respondí sonriente pensando en la tontería que había soltado...

En ese instante, una voz masculina habló a nuestro lado...

- ¡Buon pomeriggio. Come sono Leonardo? E 'stato un tempo che non ci vediamo! – exclamó con voz firme y bastante grave.

«¡Buenas tardes. ¿Cómo estás Leonardo? Hacía un tiempo que no te veía!»

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- Sto bene Giordanno. Grazie per avermelo chiesto – respondió Leonardo con voz cordial al tiempo que se levantaba para darle un abrazo amistoso.

«Estoy bien Giordanno. Gracias por preguntar.»

- Nella vita a volte si volta pagina... Fate bene a rilassarsi... Si guarda così bene insieme... – susurró el camarero que parecía tener una buena relación con Leonardo.

«En la vida a veces debemos pasar página... Haces bien en airearte... Te veo muy bien acompañado...»

- Lei è la mia paziente Giordanno non fraintendere... - contestó Leo más bien apagado.

«Ella es mi paciente Giordanno, no malinterpretes... »

¿Pasar página? Eso no pintaba ser nada bueno… Lo cierto es que pude percatarme de que tras ese comentario quedó algo alicaído por el tono de su voz.

Traté de fijar mi vista lo máximo posible en su rostro para apreciar su gesto, pero no lo distinguía bien. Lo único que sabía era que no estaba sonriendo.

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¿Qué podría haberle sucedido?, pensé.

Las ganas de apoyarle en sus problemas surgieron en mi interior de repente, pero me contuve rápidamente. No era quién para inmiscuirme en su vida, y más si él mismo no me lo pedía. Nuestra relación era simplemente de paciente y doctor, o eso debería ser…

- Sai già cosa si sta andando a prendere i signori? - preguntó Giordanno.

«¿Saben ya lo que van a tomar los señores?»

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- Non lo so ancora - le contesté.

«Aún no lo sé»

- Va bene, signora. Poi di nuovo in pochi minuti - respondió marchándose.

«Muy bien, señorita. Entonces volveré en unos minutos»

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- Va bene, vi ringrazio molto - dije.

«De acuerdo, muchas gracias»

- Riesci a parlare italiano? - me preguntó Leo.

«¿Sabes hablar italiano?»

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- Certo ... - le respondí.

«Claro...»

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- Io sono italiana, nella regione di Monte Vista, ma sono trasferito negli Stati Uniti quando aveva diciotto anni per studiare presso l'Università di Medicina di Sunset Valley -explicó Leonardo.

«Yo soy italiano, de la región de Monte Vista, pero me trasladé a EEUU cuando tenía dieciocho años, para estudiar en la Universidad de Medicina de Sunset Valley»

- Quindi ... Vuoi perdere la tua terra, giusto? - pregunté.

«Entonces... ¿Echarás de menos tu tierra, verdad?»

- No sé si te estás dando cuenta de que hemos estado hablando en italiano... Un idioma que no se suele hablar por aquí... Italia queda algo lejos de Bridgeport... - me advirtió.

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Me quedé callada por unos segundos pensando en ello, pues apenas me acababa de dar cuenta de que sabía hablar en otro idioma y encima sin percatarme, como si fuese mi idioma materno...

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*******

- Bueno, Fiona... Ya no pienses más en él, irá pasando a verte... - comentó Albert en el coche de regreso a su casa.

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- Cómo se nota que tú no tienes a nadie especial en tu vida Albert... - respondió Fiona mirando a su hermano con los ojos llorosos.

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- No te desanimes... ¡Vayamos a comer al Giordano´s! - propuso con bastante entusiasmo mientras marcaba el teléfono de Stephan para invitarle a que se uniera sin tan siquiera detener el vehículo.

- Es que… No tengo muchas ganas – susurró ella.

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- Venga hermana, no te aflijas… Si sabes que en unas semanas lo tienes por aquí de nuevo… Te lo dijo ayer… - le recordó.

Estas palabras parecieron, finalmente, cambiar el ánimo de la chica...

- Mmmm... De acuerdo… - cedió dejando escapar una leve sonrisilla – Voy a llamar a Rose y a Anne también… - dijo cogiendo su teléfono móvil.

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Así, Albert cambió la dirección hacia el restaurante preferido de Fiona, Giordano´s, y allí esperarían a que sus amigos llegasen.

*******

Estuvimos largo rato hablando. El ambiente me era muy agradable y me encantaba escuchar a Leo que estuvo narrándome cosas de Italia, y todas me producían cierta nostalgia. Era como si yo también hubiera vivido casi todas esas experiencias...

El olor a pizza caliente saliendo del horno de piedra, el campo verde e inmenso, las ropas tendidas en el patio ondeadas por la brisa del viento... Todas esas imágenes y olores se agolpaban en mi mente fugazmente, produciéndome entrañables sensaciones...

De repente, cuando ya llevábamos un buen rato charlando en la conversación más amena que recordaba, sonó una melodía. Era su teléfono móvil.

- Espera un segundo, he de responder a esta llamada. Vuelvo enseguida, ¿vale? – dijo mientras sostenía el teléfono en su mano.

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- Claro. Tranquilo, no me voy a escapar… - bromeé mientras se levantaba para alejarse de la mesa y lo perdía de “vista”.

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Maldita visión borrosa, me ponía bastante nerviosa el mirar a todos lados y no ver nada claramente…
Última edición por Arahel el 01 Jun 2014, 22:08, editado 1 vez en total
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 11!!

Notapor Arahel » 09 Mar 2014, 20:37

Finalmente me he liado la manta a la cabeza y aquí subo el capítulo 11 de mi historia.

Espero que os guste y podáis ir haciéndoos más ideas sobre la trama, pues este capítulo es bastante esclarecedor.

Con ganas de que lo disfrutéis y comentéis, nos vemos en el siguiente!

Saludos!!

- Capítulo 11 -

Los chicos estuvieron riendo y charlando en el Giordano´s y Fiona por momentos parecía haberse olvidado de la despedida de David, bromeando como la que más.

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A Stephan se le iban los ojos inevitablemente detrás de ella, aunque sin obtener respuesta por su parte.

Estaba coladito por Fiona desde siempre, pero ésta no lo apreciaba lo más mínimo, y en la mayoría de ocasiones se sentía como si fuese invisible a sus ojos.

Todo por el entrometido de David,pensaba él... Pero ahora era distinto. Ahora tendría la oportunidad de intentarlo definitivamente...

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Era el momento de conquistarla, pero esta vez debía hacerse notar más si pretendía que se fijase en él... No le importaba ni David ni nadie... tan sólo deseaba salir con ella y poder demostrarle todo lo que le hacía sentir.

«El capullo de David no sabe apreciar lo que tiene... Si yo estuviera en su lugar...» pensaba continuamente desde que la pareja había iniciado su relación a principios de ese mismo verano, envidioso de la suerte de su amigo...

- Fiona, hoy estás especialmente guapa – carraspeó Stephan mirando a la chica, quien le miró de refilón y sin prestarle atención.

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- Menudo tatuaje te has hecho Rose… ¿No te ha dolido? – evadió el piropo de Stephan descaradamente…

Parecía claro que no tenía nada que hacer con ella, pero no quería darse por vencido tan rápido. Se le había metido entre ceja y ceja que la conseguiría, y no se rendiría tan fácilmente.

- Para nada… ¿Te gusta? – dijo su amiga intentando llamar la atención de Albert, quien no le hizo caso pues parecía afanado charlando con Anne.

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De repente algo captó la atención total de las chicas…

- Menudo bombón está a punto de pasarnos por delante… - espetó Rose mientras Leonardo pasaba de largo con el teléfono móvil en la oreja.

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- Oye... ¿No es esa la chica que encontrasteis en la rivera, Albert? - preguntó de repente con curiosidad Anne mientras hacía señas con la mirada hacia una mesa que se encontraba tras él, no muy retirada de la de ellos.

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- Es increíble cómo cuatro trapos y un poco de maquillaje pueden cambiar a cualquiera... - susurró Rose mirándola descaradamente.

– Pero si tiene una pinta de pava que no puede con ella… No te llega ni a la suela de los zapatos, Fiona… - comentó Stephan intentando adular a su amor platónico.

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- No sé por qué le tenéis tanta manía a la pobre chica… - saltó en su defensa Anne mirando con gesto de reproche a Rose.

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Albert se volteó disimuladamente para cerciorarse mostrando cierta indecisión. Entrecerró los ojos mirando hacia la mesa, y efectivamente se dio cuenta de que era ella cuando ésta miró hacia ellos con la mirada algo perdida. Y a él también lo había reconocido al pasar cerca de ellos. Entonces prefirió hacerse el tonto bajando la vista hacia su plato…

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No ocurrió lo mismo con Fiona, que se levantó decidida de su silla y sin titubear anduvo ligera hacia el lugar que ocupaba la «extraña» y su ausente acompañante.

Albert, que conocía a su hermana a la perfección, sabía lo que se venía, y decidió aparentar serenidad mientras en su interior el nerviosismo se lo comía.

*******

Conversación telefónica

Leonardo: Dime Richard…

Richard: Hola Leonard… ¿Te he pillado en mal momento?

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Leonardo: No, no, tranquilo. Cuéntame…

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Richard: Es respecto a las pruebas que me enviaste. Verás, resulta que la sustancia es un derivado extraño de la hormona melatonina, pero veinte veces más potente, y parece tener unos efectos sorprendentes en los ratones…

Leonardo: ¿A qué te refieres?

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Richard: Administré una mínima cantidad de esta sustancia a un ratón anciano y enfermizo, y éste rejuveneció por completo casi media hora después… Es absolutamente inaudito.

Leonardo: Entonces… ¿No sabes exactamente de qué se trata?

Richard: No. Esto es nuevo para la ciencia… Y es extraño… Tengo un alumno muy entregado en el estudio de la melatonina que me dijo que había descubierto unas cosas que me dejarían boquiabierto este verano y precisamente vuelve esta semana de Bridgeport...

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Leonardo: ¿Acaso piensas que puede tener algo que ver con este tema?

Richard: No sé qué decirte… Él es un buen estudiante y mejor chico, bastante entregado a la ciencia y no sé qué descubrimientos haya hecho estos meses, pero no creo que se dedique a probar sus teorías en humanos y los vaya dejando tirados en el río… Además, ¿no está la policía pendiente del tema?

Leonardo: La verdad es que Charles me dijo que no había mucho que él pudiera hacer. El caso está cerrado a la espera de que ella recupere la memoria y pueda elucubrar qué le ha ocurrido…

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Richard: ¿Y cómo anda de la memoria? ¿Consigue ir recordando?

Leonardo: Lo normal, parece recordar cosas de bastante tiempo atrás, nada de lo más reciente.

Richard: Entonces paciencia con ello… Te veo muy comprometido con este tema... Y con ella en especial…

Leonardo: No es lo que piensas… Aún no lo he superado… Y menos con una paciente...

Richard: Pues deberías…

Leonardo: Simplemente no quiero hablar de ello, así que decidamos lo que vamos a hacer respecto a esa sustancia…

Richard: Vale, no te pongas así…

Leonardo: Entonces… Todo apunta a que alguien se la estaba suministrando antes de lo que le haya sucedido y que no la segrega su organismo, pues ahora baja poco a poco y cada vez le va quedando menos en la sangre… Esto lo explica todo…

Richard: ¿El qué?

Leonardo: Su pronta recuperación… Ha debido ser por esa sustancia…

Richard: Es muy posible… Envíame toda la que tengas, voy a intentar averiguar todos sus efectos y de qué se trata exactamente… Esto va a ser un bombazo para la ciencia.

Leonardo: Richard, recuerda que esto no puede salir de aquí… No quiero dañar a esta chica, ella confía plenamente en mí…

Richard: ¿Es guapa?

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Leonardo: No vayas por ahí. Es simplemente mi paciente, y debo salvaguardar su intimidad…

Richard: Me gustaría conocerla… ¿Podría hacerle una visita al hospital?

Leonardo: No creo que sea oportuno… Quizás más adelante… Hazme el favor de no destapar nada de esto Richard. Ni por la ciencia ni por nada…

Richard: De acuerdo, iré investigando y te enviaré por fax cualquier cosa que vaya descubriendo… Nos vemos.

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Leonardo: Confío en ti, ciao.

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*******

El almuerzo fue de lo más agradable. Estuve muy a gusto y cómoda, hasta que cierta chica se acercó despotricando a nuestra mesa, provocando una situación bastante violenta y justamente cuando Leonardo se había ido hacía dos minutos a responder la llamada.

- Así que tú eres la mugrienta... - dijo de repente con tono desagradable.

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Tardé unos segundos en darme cuenta de que se dirigía a mí.

- ¿Cómo dice? – pregunté algo cortada.

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- Eres escoria. No te atrevas a acercarte más a él, o yo misma te quitaré las ganas de volver a intentarlo - gritó elevando bastante el tono mientras yo intentaba distinguir su imagen.

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Me quedé bastante confundida y a la vez avergonzada, prácticamente esperando que algún recuerdo cruzase por mi mente para poder explicarme a mi misma qué sucedía y qué le podía haber hecho yo a esa chica para que se dirigiese a mí con tanta ira.

Agaché la cabeza mientras notaba unos calores subiendo y bajando por mi cuerpo, y casi notaba que iba a desmayarme mientras oía el desagradable tono de su voz reprochándome fuertemente.

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- ¡No te hagas la tonta! - volvió a gritar.

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- P-pero… Yo no sé a qué se refiere… - alcé ligeramente la voz.

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- ¿Quién es usted? ¿Qué pretende gritando de esa manera a la señorita? – escuché a Leonardo que parecía haber vuelto.

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Ella refunfuñó de nuevo más levemente y Leo le advirtió tajante que midiera sus palabras.

Acto seguido ella se retiró de mi lado.

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¿Quién sería? Su voz me era familiar, pero no la identificaba del todo... Si era alguien que conocía de mi «olvidado pasado», no la recordaba... Lo cierto era que parecía bastante dolida conmigo... ¿A quién se refería con «él»? ¿Tal vez era a Leo? ¿Era tal vez su novia o algo por el estilo?

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Pero la reacción de Leo no me cuadraba con esa suposición… Tanto la manera en que él se había dirigido a ella y la forma de responderle de ésta demostraba que no se conocían.

No entendía lo sucedido, y Leo tampoco dijo absolutamente nada durante unos segundos, cosa que me desconcertaba bastante.

- ¿Has recordado algo? ¿Le has reconocido? - fue lo que me preguntó al poco rato.

- Su voz me es familiar pero no sé quién es ahora mismo... - respondí desorientada intentando forzar mi memoria sin éxito.

- Quizás te haya confundido con alguien... - comentó él restándole importancia a lo que había sucedido.

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No obstante, tardamos unos pocos minutos en irnos de allí, a propuesta de Leo, y yo me quedé con cierto mal sabor de boca.

Ya podía imaginarme cómo todas las miradas del restaurante se habrían centrado en nosotros dos durante el percance... Y aparentemente por mi culpa...

*******

Fiona salió del local con paso rápido ignorando a sus amigos y Albert corrió tras de ella.

- ¡Fiona! ¡¿A dónde vas?! – exclamó para llamar la atención de su hermana que se disponía a alejarse del restaurante.

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Finalmente logró alcanzarla, pero ésta no hizo más que reprocharle…

- ¡¿Por qué no has sido capaz de defenderme, Albert?! - acusó a su hermano volteándose con gesto contrariado.

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- No te olvides de que nuestro padre tiene un gran renombre en esta ciudad y debemos mantenerlo... Me dio vergüenza ver cómo te pusiste con la chavala esa que no te ha hecho nada y lo que me hubiera faltado era ponerme a tu altura... - le contestó drásticamente con tono leve para evitar llamar más la atención.

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- Pero si esa zorra os ha encandilado... ¿Te parece normal que hayáis caído los dos rendidos a sus pies? - le volvió a echar en cara.

- Fiona, no me extraña que David al final pase de ti... Eres demasiado empecinada cuando se te mete una tontería en la cabeza y no hay manera de que razones lo más mínimo. ¡Me cansas incluso a mí! - exclamó exaltándose al final de su discurso.

Su hermana le miró en silencio, no fue capaz de embestirle de nuevo. Le había herido profundamente con sus palabras.

Albert se dio cuenta de que se había pasado, y se acercó a ella para darle un abrazo y pedirle disculpas.

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Entonces, ésta empezó a sollozar y a desahogarse con él...

- Creo que tienes razón, pero no puedo evitar ser así... Es mi personalidad y no soy capaz de actuar de otra forma... - continuaba llorando desconsolada – No quiero acabar siendo como Judith, una mujer débil que no sabe sustentar su matrimonio ni mantener al hombre que quiere a su lado… - dijo hundiendo su cara en el cárdigan de su hermano y éste a su vez la abrazaba.

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- Intenta controlarte, Fiona, o acabarás perdiéndole de verdad... Si tanto te importa David intenta comportarte como una mujer hecha y derecha, y no como una niña malcriada y celosa... Eres guapa, tienes dinero, educación, renombre,... ¿Qué más se puede pedir? - intentó levantarle la moral - El que no te quiera es porque es tonto, pero debes controlar tu genio. Es lo que te juega malas pasadas... - terminó aconsejándole, a lo que ella, agarrándole de la ropa, afirmó moviendo la cabeza lentamente pareciendo reconocer lo que Albert le decía.

*******

Nos metimos en el coche, y ninguno de los dos pareció atreverse a decir nada durante los minutos que duró el trayecto.

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La iluminación era bastante más leve que cuando habíamos ido a almorzar, por eso supuse que estaba bien entrada la tarde. Me tocaba volver al hospital, y no tenía ningunas ganas…

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Detuvo el coche y me ayudó a salir. Anduvimos unos minutos y al fin se decidió a mediar palabra…

- ¿Sabes dónde estamos? - me preguntó bastante cerca de mí, e ilusionada me di cuenta de que no habíamos vuelto al hospital...

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Cerré los ojos, afiné mis sentidos y pude apreciar el sonido de las olas rompiendo en la orilla, las gaviotas sobrevolándonos y el olor a mar atrapado en la suave brisa que acariciaba mi cara.

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- Estamos en... ¿La playa? - le contesté aún embriagada por la dulce brisa. Era como si hiciese milenios que no visitaba una playa...

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- Eso es... - contestó con voz más animada.

Me agaché para quitarme los tacones y después Leo pasó mi brazo por el suyo invitándome a pasear con él.

Las medias acabarían echas un estropicio, pero yo estaba disfrutando de lo lindo. Sentía una sensación de libertad inmensa que no podría explicar exactamente…

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Empezamos a caminar sobre la arena suave hasta que llegamos a la orilla, donde la tierra estaba endurecida por la humedad de las olas.

La espuma de éstas me cosquilleaba los pies, produciéndome una agradable sensación, mientras Leo se reía.

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Me encantaba esa risa suya, extremadamente contagiosa, porque al final acabábamos siempre riéndonos los dos como tontos.

- ¿Sabes?... Hacía ya mucho que no reía como lo hago contigo, Beatrice... - me dijo de repente acercando su rostro al mío, al tiempo que notaba cómo extrañas sensaciones recorrían mi cuerpo de arriba abajo.

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Entonces carraspeó y proseguimos paseando así durante un buen rato, en el que estuve tentada de preguntarle por su vida sentimental, cosa que no nombró en nuestra conversación mientras comíamos en el restaurante, pero finalmente me corté y decidí seguir con la duda.

Aquellas palabras de Giordanno se me habían grabado y sabía que Leo tenía algún problema o algún suceso traumático debía haber marcado su vida. Pero no contaba con la valentía de preguntarle el qué era…

Después del paseo, me llevó de nuevo al hospital, y se quedó conmigo un rato más charlando.

Por momentos, me venían a la mente las duras palabras que aquella chica me había dedicado horas antes, pero la compañía de Leonardo me hacía evadirme de tal preocupación.

- Bueno, espero que lo hayas pasado bien... Yo he disfrutado, y mucho, de tu compañía... Ahora debo irme... - empezó a despedirse apagando mi ánimo – Supongo que serás capaz de ponerte de nuevo el camisón… - bromeó.

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- Pues claro que sí. Esa prenda no es tan complicada de poner como este vestido… - dije sonriente - Muchas gracias, ha sido fantástico... - contesté tornando la sonrisa en cierto gesto amargo... – Perdona por lo ocurrido en el restaurante… - me disculpé.

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- No tienes que disculparte – me respondió – Lo que ha sucedido no es tu culpa, en todo caso esa chica desquiciada es quien debiera disculparse por dirigirse con esa falta de respeto hacia ti… - se explicó.

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Asentí más tranquila pero no quería que se fuese, deseaba estar con él todo el tiempo...

¿Acaso me estaba enamorando? En ese momento hubiera dicho que sí...
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 11

Notapor Didisim » 09 Mar 2014, 22:19

¡Hola, guapa!
Pues aunque me cueste reconocerlo, creo que juzgué un poco mal a Leo, ahora aunque sé que esconde algo... creo que no es mala persona.
Al contrario, él mismo ha dicho que es una paciente y que solo se preocupa por su recuperación. Y creo que ya sé por donde viene el nombre
de tu historia :P En este capi, Albert me ha parecido un chico incluso serio y responsable, comparado con la bruja de su hermana que no
es capaz ni de controlar sus sentimientos.
Muy buenos capítulos, un beso.
<3
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 11

Notapor Arahel » 11 Mar 2014, 11:45

[quote="Didisim"]¡Hola, guapa!
Pues aunque me cueste reconocerlo, creo que juzgué un poco mal a Leo, ahora aunque sé que esconde algo... creo que no es mala persona.
Al contrario, él mismo ha dicho que es una paciente y que solo se preocupa por su recuperación. Y creo que ya sé por donde viene el nombre
de tu historia :P En este capi, Albert me ha parecido un chico incluso serio y responsable, comparado con la bruja de su hermana que no
es capaz ni de controlar sus sentimientos.
Muy buenos capítulos, un beso.
<3


Hola Didi! ¿Qué tal?

Lo primero agradecer tu lectura y comentario :)

Estoy de acuerdo contigo en cuanto a Leonardo, no es mala persona pero a veces las circunstancias pueden llevarnos sin darnos cuenta a calles sin salida...

En cuanto a lo del nombre de la historia, creo que a estas alturas todos y todas sabéis ya la trama general y por dónde van los tiros :wink:

Albert cuanto el tema toca a su hermana se pone serio, y ya se vio en su ficha que es prácticamente a la única "hembra" que no mete en el saco de las demás, hasta de su propia madre... Fiona está claro que es una persona débil e insegura, que desconfía hasta de su sombra y supercaprichosa... No olvidemos que ya estaba tan feliz en el restaurante habiéndose puesto como se puso por la marcha de David a Twinbrook...

Me alegro de que te haya gustado el capi, y ahora que se me acabaron los capítulos escritos, debo empezar a sintetizar de nuevo los siguientes, por lo que tardaré un poquito, creo, depende de muchas cosas...

Muchos besos guapa!!
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 11

Notapor Narawen » 16 Mar 2014, 11:04

I'm back :mrgreen: He estado de viaje, espero que no creyeras que te había abandonado :wink: . A ver si lo voy poniendo en pie.

La ficha de Albert me parece completísima, se nota que te has curado los personajes para que sean tridimensionales. Incluso le he tomado un pelín de cariño (no demasiado, a ver si se va a creer que le tiro los trastos :P ). Saber que es "humano", las razones por las que se comporta como un imbécil la mayoría de las veces me hace, si no compartir su forma de comportarse, al menos entenderlo y sentir cierta empatía por el.

Ahora los capis... Vale, Leo oculta información porque la está estudiando pero ¿por qué no se lo dice a ella? si no tiene oscuros designios no entiendo por qué lo hace. Además que Richard le dice "con respecto a las pruebas que me mandaste". Mediante esa frase se puede sobre entender que Leo sabía que algo diferente tenía Beatrice y por eso mandó muestras a un colega de confianza en lugar de hacer pruebas base en el mismo hospital. Lo siento pero aunque lo haga pensando que es algo bueno, a mi me sigue escamando...
Por cierto, que por la hormona esa se deduce que Beatrice puede tener "taicien" años si le place, yo quiero esa hormona mágica jajajajaja

Stephan el pobre tiene menos futuro con Fionna si no busca otra forma de llamarle la atención... es que parece el típico "amigo babucha" , que son tan cómodos, tan natural estar con ellos que casi ni te enteras que están. Pobre, aunque vaya pelusa que le tiene a David, eso está muy mal [-X
Y Fionna liándola en el restaurante... mucho colegio de pago y se comporta sin ningún atisbo de clase. El diálogo entre los dos hermanos ha sido enternecedor, incluso me atrevería a decir que me ha sorprendo darle la razón a Albert, parecía sensato y todo :shock:

Y por último, momento beso (porque es momento beso, no me lo quieras negar 8) ). Ella tiene un claro síndrome de la enfermera (para aquellos que no lo conozcan, es un síndrome real que se comenzó a diagnosticar a partir de la primera guerra mundial. Los soldados se "enamoraban" de las enfermeras que los cuidaban porque eran las personas que les daban amor tras el shock de haber sido herido, perder una pierna, etc. Ese enamoramiento no es real, es una forma que tiene nuestro cerebro de curarse de dicho shock) y, por tanto eso no es amor... aunque como es tan mono un besito tampoco le hará daño :twisted: . Por cierto, Beatrice y su perfecto italiano... que cosas... :|

Como siempre, un placer leerte, suerte en los exámenes y esas cosas. Ya nos quedamos esperando pacientes el próximo capítulo. Un beso.

PD. Acabo de releerme el post y sólo quiero pedir perdón por ponerme tan pedante con lo del síndrome de la enfermera. Aunque no lo quito porque puede que a alguien le interese ese dato :oops:
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Narawen
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 11

Notapor Arahel » 16 Mar 2014, 14:46

[quote="Narawen"]I'm back :mrgreen: He estado de viaje, espero que no creyeras que te había abandonado :wink: . A ver si lo voy poniendo en pie.

La ficha de Albert me parece completísima, se nota que te has curado los personajes para que sean tridimensionales. Incluso le he tomado un pelín de cariño (no demasiado, a ver si se va a creer que le tiro los trastos :P ). Saber que es "humano", las razones por las que se comporta como un imbécil la mayoría de las veces me hace, si no compartir su forma de comportarse, al menos entenderlo y sentir cierta empatía por el.

Ahora los capis... Vale, Leo oculta información porque la está estudiando pero ¿por qué no se lo dice a ella? si no tiene oscuros designios no entiendo por qué lo hace. Además que Richard le dice "con respecto a las pruebas que me mandaste". Mediante esa frase se puede sobre entender que Leo sabía que algo diferente tenía Beatrice y por eso mandó muestras a un colega de confianza en lugar de hacer pruebas base en el mismo hospital. Lo siento pero aunque lo haga pensando que es algo bueno, a mi me sigue escamando...
Por cierto, que por la hormona esa se deduce que Beatrice puede tener "taicien" años si le place, yo quiero esa hormona mágica jajajajaja

Stephan el pobre tiene menos futuro con Fionna si no busca otra forma de llamarle la atención... es que parece el típico "amigo babucha" , que son tan cómodos, tan natural estar con ellos que casi ni te enteras que están. Pobre, aunque vaya pelusa que le tiene a David, eso está muy mal [-X
Y Fionna liándola en el restaurante... mucho colegio de pago y se comporta sin ningún atisbo de clase. El diálogo entre los dos hermanos ha sido enternecedor, incluso me atrevería a decir que me ha sorprendo darle la razón a Albert, parecía sensato y todo :shock:

Y por último, momento beso (porque es momento beso, no me lo quieras negar 8) ). Ella tiene un claro síndrome de la enfermera (para aquellos que no lo conozcan, es un síndrome real que se comenzó a diagnosticar a partir de la primera guerra mundial. Los soldados se "enamoraban" de las enfermeras que los cuidaban porque eran las personas que les daban amor tras el shock de haber sido herido, perder una pierna, etc. Ese enamoramiento no es real, es una forma que tiene nuestro cerebro de curarse de dicho shock) y, por tanto eso no es amor... aunque como es tan mono un besito tampoco le hará daño :twisted: . Por cierto, Beatrice y su perfecto italiano... que cosas... :|

Como siempre, un placer leerte, suerte en los exámenes y esas cosas. Ya nos quedamos esperando pacientes el próximo capítulo. Un beso.

PD. Acabo de releerme el post y sólo quiero pedir perdón por ponerme tan pedante con lo del síndrome de la enfermera. Aunque no lo quito porque puede que a alguien le interese ese dato :oops:


Ni mucho menos iba a pensar que me abandonabas :wink:

Como siempre, un placer tenerte por aquí, y te agradezco tus comentarios, porque así voy viendo diferentes perspectivas vistas de los personajes por los lectores.

La ficha de Albert creo que está pasable. Podía haber incluido muchos más aspectos, pero como quería publicar algo durante los exámenes y esta ficha la tenía medio terminada, no la trabajé mucho más. Espero que las siguientes estén más completitas.

No puedo decir mucho más sobre el tema de Beatrice y la sustancia que corre por sus venas, pero poco a poco se irá descubriendo algo más...
El momento beso, sí, lo era, pero si no se lo dieron me inclino que fue porque Leonardo no quiso, ya que ella, como tú bien dices, está bajo su estado de shock y en el nuevo mundo que se ha creado con Leonardo como protector. Muy bien explicado lo del síndrome de la enfermera, es exactamente lo que puede estar sucediéndole a la protagonista :D

En cuanto al italiano de Beatrice, tampoco puedo decir nada, ya se irá viendo... Siento ser tan cruel!!

Muchos besos y nos vemos en el siguiente!!!
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Re: Reminiscencias del futuro - Capítulo 12

Notapor Arahel » 22 Mar 2014, 22:52

Aquí llega el capítulo 12. Espero que os guste y lo disfrutéis, además de sacar en claro algunas cuestiones más...
Os comento, también, que sólo los más perspicaces podrán hilar algunos detalles que he dejado caer :wink:
Saludos!

- Capítulo 12 -

Después del ataque de celos de Fiona que había tenido lugar esa tarde, el grupo de amigos se fue del Giordanno´s para evitar más miradas incómodas de las que varias mesas les habían dedicado durante el suceso, y decidieron ir a tomar un helado juntos.

- Yo prefiero irme y descansar un poco, me hace falta… - comentó Fiona bastante desganada.

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- De acuerdo, entonces te llevo a casa y nosotros seguiremos un rato más… - dijo Albert mientras masajeaba el hombro de su hermana intentando tranquilizarla más.

Ésta asintió con cara de tristeza y Stephan aprovechó la ocasión…

- ¡Fiona! – exclamó el chico llamando, esta vez con éxito, la atención de ella – ¿Te parece si te acompaño yo a casa dando un paseo? – preguntó con cara de ilusión evidente.

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- ¿Y qué te hace pensar que voy a acceder? – dijo ella con su típico tono desagradable en la voz.

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El chico se quedó algo cortado pero volvió a intentarlo… - Porque... Soy tu amigo y me gustaría verte más animada. Dar un paseo hasta casa seguro que te va a venir bien para encontrarte mejor… - insistió.

- Opino como Stephan, un paseo siempre ayuda a despejar la mente y sentirse más tranquila… - dijo Anne intentando animar a su amiga al tiempo que Albert asentía mirando a Fiona.

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- Pues ve tú también dando un paseo, Anne – la instigó Rose intentando sacudírsela de una vez… Había estado toda la tarde hablando con Albert y por increíble que fuera le quitaba cierto protagonismo respecto a él.

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- Anne ha dado la idea de ir a tomar unos helados, no creo que quiera irse a casa… - le cortó Albert inesperadamente – Se me ocurre que podríamos ir los tres juntos a tomar un cucurucho… ¿Qué os parece chicas? – dijo Albert algo insinuante arrullándolas a la vez y con el típico gesto lascivo que solía poner cuando alguna cochinada se le pasaba por la cabeza...

- Entonces, Fiona… ¿Das un paseo conmigo a casa? – repitió Stephan captando nuevamente su atención.

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Fiona se quedó por unos segundos más pensativa, todavía dudosa, pero finalmente accedió – De acuerdo… Si insistes… - dijo esta vez con voz más agradable y hasta dejando entrever una leve sonrisa asomando en sus labios, cosa que animó a Stephan.

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- ¡Pues no se hable más! Vámonos… - dijo éste satisfecho andando tras ella, que ya había iniciado el paso.

*******

Tras aproximadamente unas seis horas de viaje, llegó a Twinbrook, su ciudad natal.

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«¿Cómo estará la tía?... La pobre, aunque siempre me intenta tranquilizar por teléfono diciéndome que bien, sé que se siente sola cuando no estoy aquí...» se dijo David.

Ya había oscurecido y la ciudad lucía tan bonita como siempre.

El otoño estaba entrando y el suelo comenzaba a verse cubierto por ocres hojas caídas de los árboles.

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La verdad es que echaba de menos esa sensación de libertad que le proporcionaba el no estar junto a Fiona...

Pobre chica... Debía solucionar esa situación, pues no iba a sostener una mentira con la que sólo conseguiría hacerle daño.

No era correcto mantenerla así. Ella sentía mucho más por él que él por ella, y eso lo tenía claro.

Abrió la puerta de su casa haciendo bastante ruido para no asustar a su tía, aunque ella ya sabía que estaba al caer.

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A quien se encontró primero fue a Remmy, su pequeña felina que retozaba a gusto en la alfombra del pasillo.

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Un maravilloso olor flotaba en la salita y provenía de la cocina…

Dejó su mochila en el suelo y se dirigió hacia allí para saludarla.

- ¿Tía Susan? ¿Tía? – exclamó David con voz alegre mientras la sorprendía cocinando una de sus recetas favoritas.

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- ¡David! – gritó ésta mientras se volteaba con gesto ilusionado y se dirigía a los brazos de su sobrino, dándole un fuerte achuchón.

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- ¿Cómo estás? – dijo él.

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- Estoy muy bien, ya sabes que yo siempre ando de aquí para allá y aunque tú no estés en casa no estoy sola… Precisamente he pasado el día con Dorothy y Ashley en la playa… – le contó.

- Me alegro de volver a estar en casa, tía - le dijo besándola en la mejilla.

- ¡Pero deja que te vea! – exclamó ella – Estás más delgado… ¿Seguro que has estado comiendo bien este verano? – se preocupó.

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- Sí tía, no te preocupes… Por cierto, huele maravillosamente. Cuántas ganas tenía de hincarle el diente a una de tus comidas… - comentó él echando un reojo a la tabla de la encimera.

- Ve a darte una ducha y cuando salgas estará listo. Mientras yo te guardaré las cosas en tu cuarto y te prepararé sobre la cama la ropa limpia… - recomendó Susan a su sobrino – Tenemos que hablar sobre todo lo que has hecho este verano en Bridgeport… - ultimó guiñándole un ojo.

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David se echó a reír y le hizo caso.

- Sigues tan cotilla como siempre, ¿eh? – le dijo devolviéndole una mirada de complicidad y se fue a la ducha.

*******

Su paso era acelerado al principio, y casi le dejaba atrás.

Parecía estar enfadada con él, y esto siempre le hería profundamente, pero la quería tanto que el orgullo no tenía cabida cuando estaba con ella.

- ¿Por qué corres tanto? Dar un paseo es ir andando más tranquilamente… - comentó él.

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Fiona, al escucharle, pareció reaccionar y desacelerar la marcha, pero sin tan siquiera mirarle.

Tras unos cuantos pasos, Stephan consiguió ponerse a la altura de ella y empezó a entablar conversación…

- ¿Estás mejor? – se preocupó por ella.

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- Sí. Ya se me ha pasado. Ha sido una tontería por mi parte haber liado semejante escándalo… - dijo Fiona presumiblemente arrepentida.

- Tampoco ha sido para tanto… Quiero decir que, te comprendo perfectamente y sé por qué lo has hecho… - comentó él intentando demostrarle empatía.

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- ¿Ah, sí? ¿Y por qué, según tú, lo he hecho? – le preguntó con cierto tono defensivo deteniéndose en seco.

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- Es muy sencillo. David no te merece y no es digno de estar a tu lado. No te valora todo lo que te mereces, y tú te das cuenta de eso pero no quieres reconocerlo. Y eso te hace explotar a la mínima… - le dijo Stephan desahogándose a la vez que temía que ésta se pusiese hecha una fiera, pero debía ser sincero con ella y decirle lo que opinaba.

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Imprevisiblemente, Fiona no se encrespó ni le gritó, sino que se quedó quieta, como en shock, mirándole con los ojos brillantes y sin decir ni media palabra…

- Fiona. Sabes que puedes confiar en mí… Nos conocemos de toda la vida y… Creo que ha llegado la hora de decirte algo… - susurró él con cierta indecisión.

– Dime… - dijo ella dedicándole soberana atención.

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- Verás… No quiero que te lo tomes a mal… Ni que cambies tu actitud hacia mí… Pero quiero ser sincero y… Te-te amo y vivo por una mirada tuya… - le confesó finalmente.

Entonces, Fiona miró hacia el suelo y se aproximó muy lentamente a él, hasta sentir que ambos cuerpos estaban pegados. Entonces, cerró los ojos apoyando su cara y sus manos en el pecho de Stephan.

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“Estoy soñando… Esto no es cierto…”, pensó él, al tiempo que la correspondía con un tierno abrazo.

En ese instante, ella alzó el rostro y acercó sus labios a los del chico, que se derretiría de un momento a otro por la situación.

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- ¿Sabes una cosa Stephan? Eres el primer y único hombre que me dice eso… Él jamás me lo ha dicho… - le susurró con gesto desilusionado.

Stephan no se lo pensó y se atrevió a besarla y ésta se mostró totalmente receptiva…

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*******

- ¿Ya está Laura echándole el ojo a uno y apenas acabamos de llegar? - escuché preguntar retóricamente a una voz de chica joven.

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Me reí mirando de refilón la escena y ciertamente no era nada a lo que no estuviésemos ya acostumbradas, no sé por qué la buena de Antonia se extrañaba tanto. Si total, Laura siempre se comportaba así…

Era la típica chica guapetona que se los llevaba a todos “de calle”.

- Antonia, siempre estás igual… Déjala que haga lo que quiera, no sé por… ¿Qué?… - comenté alzando la mirada hacia donde estaba Laura esta vez fijándome más en quién era su presa y acabé titubeando lo que iba a decir sin terminar de vocalizarlo hasta el final.

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- ¿Qué te pasa, Beatrice? – le oí interrogarme.

- N-nada… - le contesté parpadeando y retirando la vista para evitar seguir mirando a ese chico.

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No distinguía lo suficiente su cara pero tenía la fuerte sensación de que sentía algo especial por él y que le conocía perfectamente, como si ya lo hubiese visto antes y mi interior me gritase que era mío…

"Pero qué tonterías eran esas", pensé… Yo solo estaba aquí para un intercambio de dos meses y volverme a mi tierra.

- ¡Mírala! ¡Se le ha enganchado del cuello directamente! – exclamó Antonia otra vez llamando mi atención.

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Lo cierto es que por alguna razón, me picaba la curiosidad y me venían unas ganas terribles de ir hacia allí y apartarla de él.

Al mismo tiempo notaba cómo se me revolvía el estomago...

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- ¡Estoy harta de sus aires de superioridad! Nosotras también valemos lo nuestro, y ahora se lo vamos a demostrar… - dijo Antonia cogiéndome del brazo y dirigiéndose hacia donde ellos estaban.

- Pero… ¡¿Qué haces Anto?! – escruté ya frente a él bajo la estupefacta mirada de Laura...

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- ¡Hola! Mi nombre es Antonia y… ella es… - se dirigió a él decidida.

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- Me llamo Beatrice. Un placer… - susurré con bastante vergüenza.

*******

En ese instante, me desperté entre las sombras de mi habitación.

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Tenía la sensación total de que conocía a esa tal Laura y a Antonia, y sobre todo a él, pero extrañamente su nombre no aparecía en el sueño y tampoco su rostro aunque sin verle tenía claro que le identificaba con alguien importante en mi vida.

Era raro pero… Antonia me llamaba Beatrice... Ahora sí estaba algo más segura de que no se trataba de un sueño sino de un recuerdo soñado, como lo llamaba Leo, y que posiblemente mi nombre era ese en realidad…

Por otro lado, la escena se desenvolvía en un supuesto intercambio universitario... Pensar en todo esto era un quebradero de cabeza inútil. Hasta aquí, ¿qué parte era realidad y qué parte era mentira?

Mejor era no pensar en ello, pues no llegaría a ninguna conclusión...

Aún así, quedé unos minutos más intentando rememorar cada detalle del sueño, aferrada a él como a un clavo ardiendo para intentar desgranar algo más sobre mi misteriosa realidad, pero ninguna imagen más vino a mi mente...

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Suspiré desganada mientras volvía a recostarme en la cama, con la piel fría y algo sudorosa y esa típica sensación extraña que solía acompañar a los pocos recuerdos que había tenido desde mi aparición.

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Intenté de nuevo conciliar el sueño mientras me acurrucaba entre las sábanas y, aunque difícilmente, conseguí relajarme y volverme a dormir.

*******

Aquella noche no podía conciliar el sueño... Se tiró varias horas pensando en todo lo que había hecho ese verano en Bridgeport, en sus estudios, Fiona, los chicos, en su tía y su madre, y como colofón, en la misteriosa desconocida... En ese momento en que sus manos se habían rozado ligeramente y lo que notó.

No entendía aquella “obsesión” con aquella joven a la que no conocía de nada, y no sabía ni qué era exactamente lo que sentía por ella. Parecía compasión, a la vez que un fuerte deseo de protegerla, incluso cierta atracción… Era todo muy extraño para él, pues nunca antes había sentido nada igual por nadie… ¿Sería precisamente eso a lo que llamaban “amor a primera vista”? pensó mientras apagaba la luz y entrecerraba los ojos para intentar dormir.

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Tras varios minutos, cuando ya casi se había dormido, se despertó sobresaltado.

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Se incorporó rápidamente y fue en busca de su mochila. Buscó en uno de sus bolsillos muy insistentemente pero ahí no había nada… Alzó la vista al frente, mirando al vacío de su habitación intentando recordar el momento en que lo metió precisamente en ese compartimento.

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“Tía Susan lo habrá cogido. Seguro que mañana tengo un buen repertorio de preguntas esperándome…”, sonrió mientras dejaba la mochila en su sitio y volvía a su cama.

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El verano había terminado, y el frío por las noches ya se iba notando… Se tapó con su cálida colcha y consiguió dormirse finalmente...

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*******

Estaba recostado en uno de los sillones mientras divisaba las lucecitas de la ciudad a través de la gran ventana, cuando el timbre de la puerta sonó.

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Se levantó y fue a abrir decidido.

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La estaba esperando…
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Re: Reminiscencias del futuro - *Capítulo 13*

Notapor Arahel » 26 Mar 2014, 17:29

Muy buenas y perdón por el doble post, pero como he tenido bastante tiempo libre he podido escribir el siguiente capítulo, así que ahora os toca leer más :)

Espero que os guste el capi y que le saquéis todo el jugo. Muchos besos y nos vemos en el siguiente!

- Capítulo 13 -

La estrepitosa melodía de su teléfono móvil, vibrando a la vez sobre la madera de la mesita, le sobresaltó, despertándole bruscamente.

Se incorporó y lo recogió extendiendo el brazo para alcanzarlo torpemente. Con dificultad, sus aún entrecerrados ojos le permitieron ver el número de la llamada entrante…

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- Fiona… - susurró frotándose la frente.

Se levantó de la cama y aceptó la llamada mientras se acercaba a mirar por la ventana de su habitación.

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Conversación telefónica

David: Hola Fiona.

Fiona: ¿Estabas aún dormido? Perdona si te he despertado…

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David: No importa… Dime.

Fiona: ¿Ha ido bien el viaje? Llegaste bien a casa de tu tía, ¿no?

David: Sí… Siento no haberte llamado anoche, pero el viaje fue largo y estaba cansado…

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Fiona: No hace falta que te disculpes. Yo tampoco te llamé porque pensé que estarías atareado hablando con tu tía y arreglando todo para la Universidad… Y no quise importunarte…

David: La verdad es que cuando cené caí rendido en la cama…

Fiona: Entiendo… Te echo de menos…

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David: *Silencio*

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Fiona: ¿Tú a mí?...

David: Fiona, tengo que explicarte algo…

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Fiona: Calla, por favor, no digas nada… Dame la oportunidad de hablar en persona contigo cuando vengas a Bridgeport algún fin de semana, como me prometiste…

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David: *Por teléfono no debería decírselo…*

Fiona: Porque vendrás, ¿verdad?

David: Claro que iré. Además, tenemos que hablar cara a cara y ser sinceros el uno con el otro como ambos nos merecemos…

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Fiona: Sí… *Se muerde el labio inferior*

David: Estaremos en contacto… No te preocupes, pero ya sabes que cuando me enfrasco en la Universidad me queda poco tiempo para lo demás…

Fiona: Lo sé, no te lo tengo en cuenta… Sólo quiero volver a verte pronto.

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David: *Silencio de nuevo*

Fiona: No te molesto más. Te quiero más que a nadie…

David: Yo también te aprecio Fio. Nos veremos en cuanto pueda… Adiós.

Fiona: Adiós David…

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*Se corta la comunicación…*

Fiona se quedó cortada tras su conversación con David. Sacó algo de un joyero y se quedó mirandolo sosteniéndolo entre sus manos…

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- Si pensabas que se lo ibas a dar a alguien estabas muy equivocado… - susurró con gesto amargo mientras apretaba fuertemente la extraña joya encarcelada en su puño.

*******

Caroline salía de la habitación llevándose la bandeja de comida ya vacía.

Ese día no había visto a Leo aún, y ciertamente era muy extraño, pues siempre me visitaba a primera hora de la mañana y debo decir que empezaba a echarle de menos.

Quizás no había venido a trabajar, o… “¡Rayos! ¡¿Qué me pasa con él…?!” dije en voz alta.

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En ese justo instante, sonaron los típicos golpecitos que él solía hacer llamando a la puerta de mi habitación antes de entrar.

Sobresaltada y con un mariposeo inesperado pasando por mi estómago, me levanté de la silla a la vez que le daba permiso en alto para que pasase.

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- Buenas tardes. ¿Cómo estás hoy? – me preguntó.

- Estoy muy bien, pero me extrañaba que no hubieras… venido aún en todo el día – le dije un poco cortada, pero era lo que sentía, así que, ¿por qué no expresarlo?

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- A veces tengo complicaciones y bueno, no siempre puedo dedicarte el tiempo que quisiera… - carraspeó… - Tengo que contarte algo – explicó mientras yo asentía mirándole atentamente lo que mis incompetentes ojos me dejaban adivinar de su indefinido rostro hablándome.

Se quedó callado por unos segundos, y prosiguió su discurso…

- Verás, Beatrice. El martes de la semana que viene empiezo mis vacaciones. Quise tomarlas al final de verano, por lo que ya me toca… – sonrió.

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- Qué bien… - dije con voz apagada, sobre todo pensando en que si ya me encontraba sola todo el día en ese hospital, y solo esperanzada en sus visitas esporádicas, ¿qué haría ahora que no sabría de él en?... ¿Días?…

- Es un mes de descanso bien merecido – matizó como si me hubiese leído el pensamiento, a lo que respondí con gesto alicaído casi sin importarme dejarle ver mi desilusión.

- Por otro lado… - prosiguió – Pasado mañana, lunes, se va a proceder a darte el alta… - dijo.

Ahora sí que ya estaba preocupada. ¿A dónde se suponía que podía ir una persona sin recuerdos, sin identidad, sin una vida coherente… Y sola? Estaba claro que hoy era el día de las malas noticias.

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Él debió percatarse de mi ansiedad, pues enseguida me animó…

- Beatrice. No te preocupes. Sé lo que estás pensando y lo que te angustia… Recuerda lo que siempre te digo, no estás sola. Me tienes a mí – quiso animarme sujetándome de ambos brazos.

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Entonces alcé la mirada hacia él algo más sosegada, aunque todavía bastante confusa.

- He pensado que… Mientras nadie reclama ser familiar tuyo o conocido y no se resuelva tu caso… Y siempre si tú quieres, claro está… Podría alquilar un piso para que vivieses en él… - me propuso.

Lo cierto es que no me pareció mala idea, sino todo lo contrario. Era lo mejor que podía esperar en aquella oscura realidad que me envolvía diariamente. Pero… ¿qué obligación tenía mi neurólogo de preocuparse tanto por mí? Me acabaría sintiendo totalmente endeudada de por vida con él. Lo bien que me trataba y todo lo que me ayudaba día a día no podría devolvérselo de ninguna forma, jamás. Para mí se había convertido ya en lo más grande de mi vida.

- Mientras vas recuperándote de tu vista, yo podría hacerme cargo de las tareas más complicadas para ti por tu baja visión… Si no tienes nada en contra, podría llevarte la comida todos los días, como hacen en el hospital, además de que me gustaría proporcionarte más experiencias que te ayuden a recordar… Podría dedicarme a tu recuperación de lleno en estos días de vacaciones… ¿Qué opinas? Es solo una idea y espero que no me malinterpretes… - terminó.

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- ¿Malinterpretarte? Eres, ahora mismo, lo único que tengo en mi vida y no hay nada que me haga más feliz que seguir estando cerca de ti… No sé cómo te podré devolver todo lo que haces por mí… - dije escapándoseme un pequeño gallo que intentaba ahogar mis incipientes lágrimas, emocionada por su apoyo y para qué negarlo, por saber que no le perdería.

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Leo se quedó sin decir nada… ¿Quizás le habrían abrumado mis palabras y había sido demasiado clara con él? ¿Le estaría espantando al oírme decir tales cosas sobre mis sentimientos?

- Entonces entre hoy y mañana conseguiré el piso. Tengo que marcharme. Si puedo, más tarde pasaré por aquí a hacerte una visita – se despidió.

*******

Salió de su habitación y se dirigió hacia la cocina. Allí estaba su tía, Susan, como siempre entre fogones.

- Buenos días, tía – la saludó dándole un beso en la mejilla y acto seguido se sentó en la silla pensativo.

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- Hola hijo. Escuché tu teléfono pero cuando me dirigía hacia tu habitación para cogerlo se dejó de oír, por lo que supuse que habías respondido a la llamada… - comentó ella mientras seguía atareada con el desayuno.

- Sí… Era Fiona… - la mencionó con voz apagada.

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- Vaya… Anoche al final apenas nos dio tiempo de hablar… Seguís comprometidos, ¿verdad? – preguntó curiosa.

- Sí… - respondió David con evidente inapetencia.

- ¿Y ese gesto de desgana? – interrogó Susan con curiosidad mientras le ponía el desayuno sobre la mesa y se sentaba a su lado.

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- Verás tía… Lo cierto es que no estoy enamorado de ella y no sé cómo decírselo… - se sinceró - Entiendo que quizás esté actuando mal por no contarle la verdad acerca de mis sentimientos, pero temo que su reacción sea desmesurada y no quiero que pueda hacer alguna tontería… – expuso con verdadera preocupación – Y te prometo que lo he intentado. He insistido obligándome a mí mismo hasta el último momento a verla como la mujer de mi vida, pero no puedo… Ni siquiera habiendo sido su familia quien tanto ayudase a madre cuando enfermó... – aseveró denotando cierto sentimiento de culpa.

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- Hijo mío. Por el bien de ambos, si no la amas verdaderamente, deberías decírselo cuanto antes, independientemente de lo que pase después – le aconsejó - Sé que has querido corresponderla, pero si no eres capaz de sentir por ella algo sincero no es culpa tuya. No es justo tenerla haciéndose ilusiones o planes de futuro a tu lado como tampoco lo es para tí tener que unir tu vida a la hija de los Feller para "saldar una deuda". El amor no se compra... - ultimó haciendo aspavientos.

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- Lo sé, y eso he decidido hacer finalmente, decirle lo que verdaderamente siento, que no es más que cariño amistoso. Pero es difícil… Es muy visceral y ya te digo que temo que haga algo de lo que luego pueda arrepentirme – repitió intentando explicarse.

- Ya te entiendo… - le tranquilizó – Pero no puedes supeditar la felicidad de ambos a lo que ella pueda hacer después. Debes contarle todo lo que verdaderamente sientes. Y ella ya es mayorcita para asumir los fracasos de la vida, lo superará… – ultimó Susan.

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- Voy a hablar con ella, pero no puedo hacerlo si no cuento con unos días libres en Bridgeport para intentar hacerle comprender que sigo siendo su amigo a pesar de terminar nuestra relación sentimental, y asegurarme de que lo acepta de buena gana. Así que el lunes volveré a la Universidad y en cuanto tenga un fin de semana libre lo aprovecharé para ir a Bridgeport y acabar con esta situación definitivamente – aseguró David totalmente convencido al fin de cómo atajar la insostenible relación que mantenía con Fiona.

- Es lo correcto David – afirmó su tía.

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– Por cierto... Cuando ayer guardaste mi equipaje, encontraste un colgante extraño en uno de los compartimentos interiores de mi mochila, ¿verdad? – le preguntó con cierto rintintín al acordarse en ese justo momento de la falta del pequeño artilugio.

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- No. Sólo guardé tu ropa en el armario y los enseres de aseo en el baño. No me estarás llamando cotilla ¿verdad, jovencito…? - bromeó aparentando seriedad.

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- No se me pasaría ni por la cabeza… - rió – Venga, empieza con el repertorio de preguntas ya que sé que lo tienes tú… - ultimó intentando hablar más en serio.

- De verdad que no vi nada más de lo que te he dicho… ¿Se te ha perdido algo importante? – preguntó ella extrañada.

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- No, que va. Es solo algo que encontré tirado en la orilla del río en Bridgeport. Lo guardé en uno de los bolsillos de la mochila y ahora no está… Claro… - titubeó David recordando algo…

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Susan le miraba esperando que siguiera hablando, sin embargo sólo dijo en voz alta que tenía que volver a Bridgeport en cuanto pudiera.

*******

- ¡Hola! ¿Cómo tú por aquí? – pudo oír a Judith, su madre, desde su habitación.

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- Buenos días… - escuchó saludarla a Stephan - ¿Está Fiona? – preguntó éste acto seguido.

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Al oír su voz se estremeció.

- Creo que está en su habitación. La vi hace un momento rondando por la salita. Espera que voy a decirle que la buscas… - le respondió Judith con su típica amabilidad y educación - Pero pasa, no te quedes ahí… - le invitó.

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Se acercaba a la habitación de su hija cuando de golpe, ésta, abrió la puerta dirigiéndole una mala mirada al chico, que se dio cuenta y se quedó apocado y confuso, aunque no consiguió disuadirle.

- Ah, mírala… Aquí la tienes – sonrió Judith al verse sorprendida por Fiona – Bueno, vuelvo a la cocina con Rania, por si me necesitáis para algo… - susurró quitándose del medio para dejarles solos.

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- Hola Fiona… Y-yo quería darte los buenos días con esto… - titubeó Stephan entregándole un pequeño ramo de flores blancas como la nieve.

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- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Fiona ignorando por completo el intento de éste por entregárselas.

- Ya te lo he dicho… - dijo él con gesto tranquilo – Quería amenizarte la mañana e invitarte a comer fuera – propuso de buena gana mientras se acercaba a darle un beso en los labios.

- ¡¿Cómo te atreves?! – le recriminó propinándole un bofetón que dejó a Stephan verdaderamente confundido.

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- Pero… Anoche tú y yo… - quiso explicarse pero ella no le dejó ni terminar lo que decía…

- No quiero volver a verte. ¡¿Te queda claro?! – gritó ésta encolerizada – Entre tú y yo no ha sucedido nada, ¡NADA!… - terminó, desengañando totalmente al muchacho que, bastante dolido, dejó las flores sobre una mesa cercana y se fue de allí sin rechistar.

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Acto seguido, Fiona se encerró en su cuarto dando un portazo y se tiró sobre su cama totalmente desconsolada…
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Re: Reminiscencias del futuro - *Capítulo 13*

Notapor Aloha » 31 Oct 2014, 17:20

Me he perdido varios legacys/historias, y las estoy retomando de nuevo...la verdad que Fiona tiene un mal caracter.
Tal vez no sea tan mala y sea solamente una "capa" de protección, pero vaya sangre agridulce. La chica es preciosa, Beatrice se me había olvidado lo bonita que era, y el doctor :oops: como olvidarme del doctor *suspira y luego vuelve a la realidad*

Espero que la continues, porque esta super interesante.

Saludos<3
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Dante&Vergil
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Aloha
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