Un nuevo sistema de tren subterraneo, más económico que el metro es puesto a prueba en San Silas. Se trata del ferrocarril de pasajeros pero pasado por debajo de las calles, y que solo sale a la superficie en determinados puntos donde están las estaciones de abordo y en los que se hacen los cambios de vía.
Es un sistema curioso, puesto que es más rápido y puede llevar a más gente. El problema son las salidas de los túneles, pero habiendo (como lo hay) hueco es muy bueno.