Sí, ese circuito es el que usé en la F1, hace tiempo, pero nunca llegué a enseñar la ciudad entera
Bueno, os presento una de mis ciudades más elaboradas y que más tiempo me han llevado. Como sabéis, suelo escribir mucho y poner muchas fotos (no puedo evitarlo

) así que en este caso dividiré esta actualización en tres partes para que no se os haga muy cansado: antes del proyecto de ensanche, durante y después.
Se trata del distrito urbano de Optimus, en la capital. En este mapa podéis ver los diversos distritos de la ciudad. Optimus es el que está situado al sur, con el rio en medio y la pequeña isla.

El distrito de Optimus es el cuarto en extensión y el mayor casco histórico de la ciudad, pues comprende varias zonas de épocas diversas. Actualmente cuenta con 448.526 habitantes.

En un principio, la isla de Atlantis contaba con tres ciudades distintas: una en la zona este, otra en el noroeste y una más al sur, siendo esta la capital. En época de Therabis, las ciudades del sur y del este se unieron formando la gran capital imperial que alcanzó en el siglo III el millón de habitantes.

Ya en época de dominación arcadia, la ciudad se extendió por las costas norte y sur, aumentando su población, pero sin llegar a anexionarse la tercera ciudad de la isla.

Eso ocurrió en el año 1463, cuando la hasta entonces ciudad independiente de Viera pasó a formar parte de Atlantis tras una guerra civil en la zona centro del país.

Entonces, el crecimiento de la ciudad quedó estancado en el millón y medio de habitantes hasta bien entrado el siglo XVII, pero no fue hasta el 1734 que la ciudad creció sobremanera.

Si hablamos de Optimus, nació este año, más concretamente el 5 de marzo de 1734. Era una época gloriosa para el nuevo imperio con la conquista de Tehora en las regiones frías, la victoria en la guerra contra Arcadia y nuevas conquistas en el Pacífico. Bajo este manto de expansión nació una gente acomodada en la que se conoce como la “segunda gran economía de guerra” (siendo la primera la de época de Therabis en el imperio antiguo)

Esta economía englobaba a los generales del ejército, familias de soldados de élite, reclutadores urbanos, armeros de prestigio, dueños de grandes establos o astilleros militares… Esta gente emigró a la capital, donde se encontraba el cuartel central del ejército y el principal puerto de donde partían los barcos. Ante esta necesidad, se presentó un proyecto de reforma y ensanche urbano de la capital, que es el que hoy conocemos como distrito de Optimus.

El nombre viene porque este fue el primer punto del proyecto de reforma, pues habían otros planes, como la reforma del Segundo Palacio, la creación de la ciudad imperial de Zenón o el nuevo puerto Adiere.
Dicho esto, comenzamos nuestra visita por Optimus, aunque antes hablaremos de que había en la zona antes del proyecto de reforma y ensanche:
Cuando se propuso la creación de este nuevo ensanche selecto, en la zona había una pequeña ciudad medieval, la Ciudadela del Alkiemis (Ciudadela del Alquimista), el barrio judío y una pequeña abadía.
Primero hablaremos del barrio judío, el más grande del país con 74.320 habitantes y 15 sinagogas.

Este barrió fue creado durante la primera mitad del siglo XIII, cuando la población cristiana de la ciudad amenazó a una familia judía con quemar su local. Ante la amenaza, esta familia se trasladó a las afueras, y con los años les siguieron otras familias que en el 1247 ya contaban 360 personas.

En 1405, cuando la zona ya contaba con más de 4000 personas y dos sinagogas, el gobierno imperial decidió ampliar la judería y mejorar sus infraestructuras, que permitían el establecimiento de más familias judías.

De esta forma, en el 1734, cuando se planeó crear el ensanche de Optimus, el gobierno estimó el número de judíos en casi 50.000.


En el centro de esta judería podemos encontrar el Museo del Pueblo Judío, creado en 1953 sobre un antiguo complejo residencial. El museo recoge muestras de este pueblo en su establecimiento en la capital, con más de 4000 objetos, 20.000 fotografías, cuadros, esculturas, libros…

Además, encontramos la famosa Sinagoga de Basilio, la más grande del país y una de las más bonitas. Conserva perfectamente su estilo judío del barroco en la capital, diferente al del resto del país por su estructura de obra vista (en el resto del territorio la fachada es de estuco blanco) y su acabado dorado.

Actualmente, uno de los atractivos de la judería es el gran paseo de la judería, una larga avenida con las principales tiendas de suvenires y restaurantes típicamente judíos.

A parte de la judería, en 1734 podemos encontrar la antigua Abadia Ortodoxa de Bagmon, construida aquí por el Conde Acekil, ortodoxo de familia. La comunidad religiosa de la capital no vio con buenos ojos la instalación de un templo ortodoxo en la ciudad, por lo que solo permitió su construcción a 7300 pasos de las murallas de Atlantis, por lo que el Conde tuvo que levantarla en las afueras.

También encontramos la ciudad medieval, una amplia zona donde en 1734 residían cerca de 24.000 personas, la mayoría campesinos que se dedicaban a cultivar las tierras de la capital.

La ciudad medieval data de principios del XIII como anexo a la expansión de la capital, Atlantis. La ciudad necesitaba tierras de cultivo y los campesinos se instalaron en esta zona, que poco a poco fue creciendo hasta convertirse en un pueblo y luego en ciudad, aunque siempre bajo la tutela directa de la capital.

La ciudad en 1734 era un lugar oscuro, húmedo y triste, por lo que se reformó concienzudamente a base de ampliar los paseos, adoquinar el suelo, derribar casas en mal estado o construir nuevas plazas y canales.

De esta forma, la ciudad medieval nos ha llegado hoy con anchas calles de piedra gris, parques y edificios bien cuidados, algo que dista mucho de la original de los siglos XII y XIII.

En la zona sur de esta ciudad medieval encontramos el monasterio de San Anselmo, uno de los más bien conservados de la capital, además de contar con un entorno medieval incomparable.

Pero la ciudad medieval no acaba ahí, sino que en el siglo XIV se extendió, apoderándose de la isla de Trokya, un punto clave para el comercio, pues era la zona donde se encontraba el único puente que cruzaba el río Trokeras.

De esta forma, la única forma de conectar la zona este de la isla con la zona oeste era, o bien por la isla de Trokya o bien rodeando Atlantis Primaris (Situada al norte), lo cual era más largo. El puente en cuestión era el construido por el emperador Therabis al final de su reinado, y se ha conservado casi intacto durante 2000 años.

Así que la isla de Trokya se convirtió en zona de paso obligada para mercaderes y viajeros, por lo que creció considerablemente en pocos años.

En el punto donde se unían la Vía capitolina (que conducía a la capital) con la Vía palaciega (que llevaba al palacio) se mandó levantar una columna de mármol de 14 metros, donde en época barroca se añadió un ángel de cobre.

Al sur de la isla encontramos el palacio del Diovernakor, la figura política de la ciudad, quien rendía cuentas al emperador, alcalde de Atlantis capital. El palacio original era parecido al resto de la ciudad medieval, pero, más tarde se reformó al estilo renacentista con mármol, estuco y un tejado más elaborado.

Por otro lado, al norte de la isla se encuentra la gran catedral de Nuestra Señora de los Humildes y Fieles Servidores Imperiales de los Mercaderes y Artesanos de Trokya, más conocida como Nuestra Señora de Trokya. Es la catedral más alta del país, con 87 metros en su torre derecha, pues el campanario izquierdo perdió la escultura de 1,3 metros que la coronaba en 1924.

A todo esto cabe añadir un pequeño cuartel militar construido en 1311 para controlar las tierras de las afueras de la capital. Es el bastión de Gemra, situado en un pequeño montículo que permitía controlar la ciudad y sus tierras.

Finalmente, debemos hablar de la Ciudadela de Alkiemis (Ciudadela del Alquimista). Construida entre los años 1374 y 1399, tenía la función de defender a la población de la ciudad medieval en caso de ataques.

Tras los ataques arcadios a la capital en 1342, 1346 y 1358, la ciudad medieval, al estar situada fuera de las murallas de Atlantis, quedó arrasada. La población tenía miedo de nuevos ataques y era demasiado arriesgado abrirles las puertas con el enemigo tan cerca. Por ello el emperador decidió construir una ciudadela fuertemente fortificada con capacidad para que la población aguantara durante dos meses.

Efectivamente, en 1405 hubo un nuevo ataque arcadio, y mientras el grueso del ejército (unos 12.000 soldados) se ensañaba con las murallas de la capital, un pequeño grupo de 1300 soldados atacó la ciudadela.

Esta había sido creada con fuertes defensas consistentes en dos baterías laterales con catapultas, ballestas y un gran número de arqueros.

Además, el cronista Beesax Merdel narra los hechos de aquel ataque: Cuando todo parecía perdido, un intenso y cegador haz de luz surgió de la torre de la ciudadela, intimidando hasta la última de las tropas enemigas, que fueron rechazadas por los arqueros.
La leyenda dice que esto fue obra del alquimista y asceta Hiby, un anciano que vivía en lo alto de la torre. Por ello a partir de ese momento la ciudadela se conoció con el nombre de la Ciudadela del Alquimista, aunque estudios recientes afirman que la luz fue producto de los rayos del sol al chocar contra la cúspide de la almena, algo que se puede observar dos veces al año.
