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CAP 3: La extraña cosa

Nunca jamás había sentido más paz y tranquilidad la noche en que tuve intimidad con Io. Jamás pensé que tendría en mis toscas manos una mujer como ella. Pero algunas veces, después de un gusto, suele haber un disgusto.

No debería asustarme, algo tan simple como un ladrón no puede alterar mis nervios, una llamada a la policía o una simple paliza los ahuyenta. Todos son cobardes, poco astutos, idiotas. Lo que me asustó no fue en sí el intruso, fue la extraña sensación que sentí al despertar.

Esa noche, un escalofrío recorrió mi cuerpo, partiendo desde los pies, pasando por la espina dorsal y llegando a mi cabeza, provocando un intenso dolor de cabeza y me quedé tieso por unos segundos como un muerto. Una sensación de arrastre aplastó mi pecho y comencé a sudar frío. Luego de tanta tensión escuché algo que todavía no entiendo, no sé si fue verdad o fue producto de imaginación, escuché algo muy raro, fue como un grito, con una voz casi de ultratumba, gritando algo completamente inentendible. La voz parecía de ultratumba, pero a la vez parecía la de un animal enfurecido.

No vacilé en levantarme de inmediatamente, prender la luz, y bajar corriendo a lanzarme contra el ladrón que yacía inmóvil en la sala, como asustado.

Io se despertó debido al barullo y llamó a la policía. Si hubiésemos esperado a la policía nos hubiesen hasta matado diría yo.

La policía llegó media hora tarde. Que ineficiencia, que ineptitud, que incompetencia. Mi sangre hervía, pensaron que eran una broma por el simple hecho de que el ladrón huyera, nos cobraron una multa que no pudimos pagar y se llevaron nuestra ducha. Todavía no recuerdo muy bien lo que sentí, pero lo primero fue que le deseé la muerte trágica a esa horrible mujer, lo deseé con tantas fuerzas que me sorprendí al día siguiente al mirar el periódico "Policía muere en extraño accidente", no me dieron ganas ni de leerlo, me repugnaba, siento lástima por aquella mujer, pero todavía pienso que los oficiales de Sunset Valley son una completa basura.

Esta mañana me desperté con un sabor dulzón y a la vez amargo en mis labios, también tenía un nudo en la garganta, después el nudo se incrementó al leer la muerte de la mujer.

Al bajar las escaleras, me percaté de algo de inmediato. Hay algo nuevo en la sala, sentado en aquel sillón. La entidad ya no está fuera, no, ahora está sentada en el sillón, lo presiento. No sé quién le ha dado la autoridad de entrar en la casa, pero yo no se la dí y no me gusta para nada que esté en mi casa.

Me paré justo frente al sillón, no quité mi mirada de allí ni un segundo, al pasar los segundos mis ojos se comenzaron a acostumbrar al aura que se presentaba en la sala, poco a poco unas sombras comenzaron a aparecer y una figura ancha y corpulenta comenzó a dibujarse magicamente, por fin podría verle la cara a "la cosa".

Pero Io apareció y las malas energías se repeleron de inmediato. Algo posee Io que las ahuyenta de inmediato, pero ahora sé algo: sé que fue la Cosa la que avisó el robo anoche, comienzo a dudar de que sea tan mala como pienso.
-¿Qué sucede, Flax? -Dijo ella sin darse cuenta de nada.
-Nada, nada, sólo me duele un poco el estómago... -Mentí.

Y aquí estoy yo ahora, componiendo una canción en mi guitarra para subir un poco mi nivel de habilidad. Ahora más tarde iré al trabajo...

Salgo del trabajo y soy recibido por las cornetas de los autos y por los peatones que vociferan sus incomodidades o que charlan entre ellos, creo que hay bastante gente para ser de noche. Siento que alguien me ha seguido como un perro faldero y me ha esperado afuera del teatro, espero que no le haga daño a nadie.

Pienso tantas cosas que no veo a aquella chica sentada en esa banca, es Io, la confundí entre las múltiples personas que acaban de ver una obra paga en el teatro, me pregunto si habrá venido a buscarme.

-¿Qué haces aquí, Io? -Le digo.

Pero ella se levanta de un salto, observa algo y de la nada un grupo de sombras se dispersa entre la multitud. Como ya dije, Io tiene un poder para ahuyentar a la criatura...

-Disculpa Flax, pero vine a verte para que fuéramos juntos a casa -Interviene ella.
-...¿Cómo supiste que yo estaba aquí? Nunca te dije que estaría aquí en el teatro... Creo que ni te he dicho que trabajo aquí...
-Flax, no le prestes atención a eso
-Pero dime como supiste
-Ya te lo he dicho Flax, sólo sé las cosas ¡vamos, se hará tarde! -Ella me sonríe afablemente, una sonrisa bastante acogedora... Cada día conozco más a Io y siento que es la mujer perfecta para mí...

-Gracias por venirme a buscar Io... En serio... Lo aprecio mucho...

Un beso sublime es la respuesta de Io, creo que jamás volveré a besar unos labios tan cálidos como los de ella... Ella es perfecta.
Cuando despegamos nuestros labios, Io me pidió algo que me sorprendió...
-Me gustaría que me tocases una canción cuando lleguemos a casa, Flax, tocas precioso.

Me pongo nervioso, la canción que estoy componiendo todavía no está lista, y no me sé ninguna canción todavía... Como desearía saberme una hasta la letra para cantársela... Pero de la nada las notas fluyen por mis dedos y poco a poco las palabras comienzan a salir de mis labios, una letra hermosa se pasea por mi cabeza y mis dedos se lleven muy bien con los acordes.

Io se limita a sonreír, pero sé que la canción improvisada le encanta... El brillo en sus ojos es espectacular y no quiero parar de cantarle.

Hay un tercer espectador observando, yo lo ignoro. Pero al culminar la pieza, me doy cuenta de algo que me hiela la piel, la Cosa me acaba de cumplir otro de mis deseos.
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No sé si entendieron bien lo que dice Flax al final y sé que la actu quedó algo larga























