Otro capítulo, hoy estoy que no paro. Ésta vez lo he intentado hacer mas largo. Espero que os guste.
Capítulo II - Mi primer día de trabajo y en busca de la flor soltera.Alfonso acabó de hacer la siesta, se levantó con bastante energía, por lo que quiso hacer un cambio mas alegre para sus pezuñas, y no llevar unos zapatos incómodos de plástico, por lo que se fue al centro comercial de compras, y volvió con unas bonitas zapatillas Nike. Como ya era tarde, se preparó la cena y se echó a dormir, pensarán que es un oso en plena hibernación.


Al levantarse contempló el hermoso día que hacía por la ventana, y como es habitual dormía en calzoncillos. Como de costumbre, siempre antes de desayunar hace sus necesidades, como ir a la ducha y al aseo.

Preparó unos exquisitos gofres para llenarse de vitaminas y energía durante todo el día, ya que era su primer día de trabajo y tendría que parecer que... bueno, que era un buen chico y no un descuidado.

Después del desayuno, aixxx, qué ganas de ir al aseo... ¡Sorpresa! Literalmente, claro. No podía usarse, se había atascado y se tendría que desatascar, por lo que probó pero llegó el coche del trabajo, así que lo dejó a medias y se fue.

¡El primer día de trabajo de Alfonso! Lo que no esperaba es que fuera una hamburguesería, se cree que el mundo es tan sencillo en ésto del trabajo, pues no.

.Se puso las pilas para demostrar de que valía, pero ni una mirada se fijó en el nuevo empleado, otro día será.
Salió agotado del trabajo, tenía sueño y muchas ganas de ver la televisión. ¿Quien no se aburre trabajando?


Se echó a la cama a dormir, era tarde, no había tiempo de preparar la cena ni nada, así que se acostó. Pero una idea brillante apareció en su cabeza.
Quién lo habría pensado, un corte de pelo en medio de la madrugada, agarró la maquina y las tijeras y voilá. Salió lo que salió.

Se flipó tanto, que este nuevo look creía parecer agresivo.

Buenos días por la mañana, o eso dicen. Hoy no había sonado el despertador qué ha pasado... ¡Día de fiesta! Oh, sí. Con su nuevo look agresivo, con sus nuevas zapatillas podría ir al gimnasio en busca de la flor soltera. Estaba tan ansioso, que con la primera mujer que vio intentó tirarle los tejos, sólo la vio de espaldas y con las prisas, otra sorpresa no era de su tipo ni mas ni menos. Subió al piso de arriba, ya con pocos ánimos pero tal mujer estaba corriendo en la cinta que brillaron sus ojos como si fuera una estrella. No podía perder mas tiempo, le dijo que parara y se presentó, se dieron los números de teléfono, estuvieron charlando durante un rato pero algo ocurrió, se tenía que ir a trabajar, y le dijo que si querría, que le llamaría en unas tres horas. Empezaron las dudas. ¿De qué trabajaría, es un amor a primera vista o...?

Corrió un rato en el gimnasio, se duchó y se fue para casa después de esas tres horas de intensa espera, así que la llamó por una primera vez, y la primera respuesta fue negativa. "Perdona, pero me he quedado ha hacer unas horas extras, llámame dentro de una hora". Genial por una parte, pero por otra no. ¡Tenía mas tiempo para preparar la cita! Compró unas bonitas orquídeas en la floristería a tres manzanas de su casa, limpió la casa, hizo la cama y preparó algunas reservas en la nevera, para prepararle una exquisita comida.

Ya han pasado las horas que tenían que ser para llamarle otra vez, ya preparó todo, quedó mas limpio que un palacio su casa. Probó otra vez y... ¡Sí! Había quedado que en cinco minutos estaba en su casa, en menos que canta un gallo apareció allí, no le dio tiempo ni de colgar el teléfono. Se ajustó su ropa, se colocó algo de colonia antes de ir a saludarle y listos.
Cuando la vio quedó algo parado, iba con un traje de militar y se preguntó si hoy era el carnaval, pero no, la invitó a entrar y charlar durante un rato antes de comer y tubo el valor de preguntarle algunas cosas de su interés. Le preguntó cual era su profesión, y afirmó como tal de que era militar. Ya vinieron los problemas en la cabeza, que haré yo con una militar de pareja, pero que se me pasará el arroz y no habré encontrado a nadie. Mil y un problemas le pasaban por su mente.



Después de la cena, se quedaron un rato hablando, decidió lanzarse coqueteando, pero qué susto, no le gustan los coqueteos, ahora como se la ligará por el amor de dios. Bueno, intentándolo de nuevo le aceptó como persona que es y cayó en el anzuelo, abrazos y abrazos, pero no llegaron a ningún beso. Habrá que descubrir como es la persona que tiene delante, y que puede ser que sea su esposa durante el resto de sus años si todo va bien. Le habló sobre la televisión, que programas le gustaba pero se llevó otro susto el pobre Alfonso, era tecnófoba. Ésto será mas difícil de lo que me pensaba, éstos dias pensará en buscar otra o seguir tirando los tejos a la misma chica. Lo había olvidado, su nombre era Erin.

