Pues la verdad, me parecen un poco infantiles sus actitudes.
Juzgar a las personas por lo que consumen es lo mismo que juzgarlas por cómo visten, por cómo se alimentan o por qué elección sexual tienen.
Qué es saludable y qué deja de serlo son construcciones sociales, al igual que la vestimenta, la alimentación y la sexualidad. ¿Quién dice qué es sano? ¿Quién dice qué es lo correcto y lo incorrecto? ¿Quién dice cómo debemos alimentarnos? ¿O con quién debemos casarnos? ¿O cómo deben ser nuestros cuerpos?
En otras épocas históricas, consumir alcohol estaba prohibido, al igual que consumir tabaco. Anteriormente, ambos productos eran legales. En otras épocas históricas, tener relaciones con alguien de un mismo sexo conllevaba a la muerte; ¡y en épocas anteriores era de lo más normal! Los mismos procesos pueden analizarse con la obesidad, la desnutrición, la alimentación como construcción social, la maternidad, la paternidad, y tantísimos otros temas.
La drogadicción o la drogodependencia no son procesos lineales. No es un proceso lineal de Tabaco-Alcohol-Marihuana-LSD-Opio-Floripondio-Cocaína-Heronía-Efedrina, ni mucho menos. Es más: es una
enfermedad, a veces sólo psicológica, otras también física. Y debe ser tratada como tal.
Si marginamos y excluímos a quienes son dependientes o adictos, pues no sólo estamos siendo egoístas sino también completamente inconscientes del mundo que nos rodea.
Lo siento muchachos, pero bienvenidos al mundo real. A mí no me gusta el fútbol (y realmente creo que es poco salubre para muchas mentes, y también lo considero una adicción) y no por eso dejo de tratarme con la gente que lo consume. Sí, estoy exajerando la situación.
El alcohol es poco sano, sí. El tabaco también, y así las drogas. Al igual que el agua, los ñoquis o las golosinas en exceso. El problema está en el nivel en que se llega al "exceso". Seamos conscientes, por supuesto. Decidamos consumir, o no consumir. Pero también seamos consecuentes e intentemos, de una u otra manera, lograr que esa consciencia a la que hemos llegado pueda trascender al resto de la gente.
La verdad es que no sé qué edades tienen. Pero si son adultos (o jóvenes-adultos

) y piensan de esa manera, pues creo que llegó la hora de replantearse ciertas cosas. El tabaco, el juego, el alcohol, las drogas, y la mala alimentación pueden producir adicciones, lo que no significa que las produzcan siempre. Ahora bien: la mayoría de las adicciones tienen una raíz psicológica (exceptuando el tabaco y las drogas pesadas, cuya dependencia física es muy difícil de controlar). Esto no significa, para nada, que todos las personas que consumen "sustancias malas"

tengan problemas psicológicos. Pero sí significa, definitivamente, que la marginación no hace más que empeorar las cosas.
Quizá parece que tengo un discurso pseudo-consciente, paternalista e incluso sacado de la Organización Mundial por la Salud. Todo lo contrario, no creo en la Salud como tal: creo que es una (otra) construcción socio-cultural. Y también creo que la vida está para vivirla, por supuesto que conscientemente. No voy a hacerme el tonto, yo consumo alcohol, marihuana y he consumido también tabaco, pero no me gustó. No los consumo regularmente ni creo ser adicto, sólo los disfruto como disfruto de un buen chocolate, de un caramelo (o varios) o de un té de manzanilla.
¿Y saben por qué? Porque a lo largo de mi vida he aprendido muchísimos de aquellas personas que no se ajustan a "lo común". He aprendido de veganos a aceptar a quien se alimenta de productos animales. He aprendido de fumadores a respetar a quien no consume tabaco. He aprendido de homosexuales a respetar la heterosexualidad. He aprendido de depresivos a respetar a quienes ven todo con ojos optimistas. He aprendido de quienes no consumen fútbol a respetar a quienes son fanáticos de algún equipo. He aprendido de quienes consumen drogas a respetar a quienes no lo hacen. He aprendido de suicidas a respetar a los que aman su vida. He aprendido de obesos a respetar a quienes tienen una alimentación sana. He aprendido de familias que deciden abortar a respetar a quienes deciden tener hijos.
He aprendido a respetar a veganos, a fumadores, a depresivos, a homosexuales, a fanáticos-del-fútbol, a consumidores de drogas, a suicidas, a obesos, a madres y padres que deciden no serlo.
Porque la vida no sólo se trata de vivir, y tampoco se trata de "vivir y dejar vivir". Se trata de convivir y de aceptar. Y, por supuesto, de incluir. Se trata de entender que ni uno, ni nadie, es ejemplo de nada. Ni yo con mi pensamiento, ni ustedes con el suyo. Se trata de comprender que nada está dicho, que nada está establecido: todo está construyéndose, constantemente.
La vida se trata de convivir, de aceptarnos, de vernos en el otro y de experimentar.
Se trata de reirnos, de llorar. Se trata de mirarnos, de entendernos, de abrazarnos. Se trata de besar a un hombre, de besar a una mujer. De tener relaciones sexuales. De correr, de quedarse en el sillón mirando TV. De estudiar y de faltar a la escuela. Se trata de comer verduras y también de comer dulces. Se trata de tomar cerveza, gaseosa, jugos o fernet. Se trata de salir a bailar. De trabajar. De despertarnos temprano. Se trata de acostarnos tarde, quizá borrachos. Se trata de pasar horas jugando en la PC. Y también de pasar horas hablando con un amigo. Se trata de armar un cigarrillo, y de comprar una caja de industriales. Se trata de ir al médico y hacerse análisis. Se trata de fumar marihuana y mirar las estrellas. Se trata de jugar a la pelota. O de saltar en paracaídas. Se trata de ir al psicólogo y llorar en el diván. Se trata de abrazar a tu madre, o a tu abuela. Se trata de vomitar mientras un amigo te hace masajes. Y de llevar a tus hijos a la escuela. Se trata de cuidarnos mutuamente. De cambiar de sexo. De correr bajo la lluvia, y también de resfriarse. Se trata de ir al zoológico, o al veterinario a castar a nuestro gato. Se trata de decidir no tener un hijo. O de adoptar uno. Se trata de ahogarse en un vaso de agua. Se trata de viajar, de conocer gente. De convidar una porción de tarda, o una pitada de cigarrillo. Se trata de regalar un peluche o de regalar una pipa. O una caja de vinos. Se trata de aceptarnos como somos y de aceptar al otro como es. Se trata de vernos al espejo y querernos. Se trata de mirarnos a la cara y decirnos que nos queremos. Se trata de luchar en contra de las injusticias. Se trata de estar enfadados por todos nuestros problemas. Se trata, a veces, de morir. Otras, de seguir viviendo. Se trata de enfermarse, y de curarse. O no. Se trata de gastar dinero, y también de ahorrar. De volar en avión. De escribir un cuento. De cruzar el semásforo en rojo. Se trata de andar rápido con la bici. O de ser precavidos con nuestro coche.
La vida se trata muchas cosas. Tenemos mucho que experimentar y que elegir. Ahora: ¿qué está bien? ¿Qué está mal?
Yo creo que lo decidimos nosotros, y nadie más.
Estoy escuchando Lauridsen mientras escribo esto, y estoy a punto de soltar las lágrimas. No sé por qué se me ha dado por responder; normalmente suelo esquivar este tipo de discusiones. Pero me han hecho crecer un poquito más y escribir unas (para mí) hermosas palabras, así que ¡gracias!
Por supuesto saben que, como siempre, hablo desde el más profundo respeto y las más sinceras ganas de compartir y nutrirnos mutuamente. Siento si alguien se siente ofendido, atacado o herido. Nada más lejos de mi intenciones.
(Y al equipo de CS, mis disculpas si esto está fuera de lugar. Nunca sé hasta qué punto puede uno "irse de los límites"). Eliminen y modifiquen libremente, y adviértanme si es necesario.
¡Un abrazo!