(Diego se dirige al armario privado, con mirada amenazadora, lo abre, saca el fusil de asalto, y el latigo torturador de pinchos irritantes), se pone el fusil en la espalda, y coge el látigo con la mano, y empieza a azotar al alumno Salvi, por la espalda, el resentido, empieza a gritar de dolor suplicnaod piedad). Hala ya empezamos con las clasicas torturas
