Un hombre se encontraba concentrado en una profunda oración;
mientras caminaba por una playa de California.
De repente gritó en voz muy alta:
- "Señor, otórgame un deseo".
Inmediatamente el cielo se cubrió de nubes y, con una voz profunda,el Señor dijo:
- "Porque tú te has esforzado en serme fiel, te otorgaré un deseo".
El hombre dijo:
-"Construye un puente hasta Hawaii, para que pueda cruzarlo en mi auto cada vez que yo quiera".
El Señor dijo:
-"Tu pedido es muy materialista. Piensa en los enormes desafíos que implica ese tipo de pedido. Los soportes que se necesitan para llegar al fondo del Océano Pacifico. El cemento y acero que será necesario utilizar. Yo puedo hacerlo, pero me es difícil aceptar y justificar tu deseo por ese tipo de cosas. Toma un poco más de tiempo y piensa otro deseo. Algo que tú creas que me honrará y me glorificará".
El hombre pensó por un largo rato. Finalmente dijo:
- "Señor, deseo poder comprender a las mujeres. Quiero saber ¿Cómo sienten en su interior? ¿Qué piensan cuando me someten al tratamiento del silencio? .....¿Porqué lloran?.....¿Qué significa cuando dicen "nada"?..... y ¿Cómo puedo hacer verdaderamente feliz a una mujer?".
El Señor respondió:
- "¿Deseas dos o cuatro carriles en ese puente?"
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Una mujer estaba acompañando en el hospital a su marido, que salía del estado de coma en que había caído hacía varios meses. Ella había permanecido a su lado todos los días, esperando su recuperación, y, cuando finalmente volvió en sí, él le pidió que se acercara. Con lágrimas en los ojos, le susurró:
- “Querida: has estado conmigo siempre en las desdichas. Cuando fui despedido, estabas ahí para apoyarme; cuando quebró mi negocio, estabas ahí; cuando me dispararon, continuaste ahí; cuando perdimos la casa, permaneciste a mi lado; cuando me detuvieron, no me fallaste; cuando mi salud comenzó a flaquear, seguías a mi lado... ¿Sabes una cosa?”.
- “Dime, mi vida, contestó la mujer”.
- “Creo que me traes mala suerte...”
