El perro pensó que tenía que ir a comer malvaviscos a casa, pero vio que su dueña estaba durmiendo, entonces quiso lamerle las orejas para conseguir que se despertara. Sin embargo ella no parecía despertar, porque algo la había matado y no se sabía el qué o quién la había matado, pero al perro le asustó tanto que salio corriendo hacia la puerta ladrando y llorando tropezandose y tirando muchos objetos valiosos de la casa, cuando de pronto aparecio por la puerta un hombre de avanzada edad, y descubrio que no era muy amable cuando quiso golpearlo con un ukelele de casi dos metros. El hombre se dejó de tonterías, miró al perro y decidió cargárselo, mientras el cadáver de la ancianita, blanquisimo, sin sangre, se levantó y comenzó a golpear el carro de el anciano, y de repente al anciano le dio un ataque al corazón,y esgrimiendo su hacha a punto de morir, la lanzó contra la cabeza...
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