Siento el doble post, pero aquí os traigo el segundo capítulo. Es mucho más largo (e interesante, supongo) que el anterior.
Aviso que, por desgracia, tendré que actualizar menos ya que empiezo de nuevo las clases aunque aún tengo fotos para un capi más.
Sin más, ¡qué disfrutéis de este capi!
Capítulo 2: Una noche especial.Compramos una mesa y tres sillas con los ahorros que conseguimos de coleccionar gemas y atrapar bichos. La verdad, ya estábamos cansados de comer en el baño.

Yo me dedicaba día a día a cuidar mi jardín. En algún momento de mi vida podré obtener muchos ingresos con él (al menos eso tengo previsto para ayudar a Amras con los gastos de la casa).

Yo y Amras pasabamos las tardes juntos jugando con nuestra magia. Él me dejaba impresionado con la manera que tenía de utilizarla, se veia un hado tan atractivo.

A veces nos convertíamos a nuestra forma natural y jugabamos a perseguirnos. Creo que ahí fue uno de los momentos que estuvimos más cercas.

Él, a pesar de su humor, también sabía divertirse. Hablábamos sobre hadas y hasta del color de alas que teníamos (él decía que el suyo era un color más hermoso...)

Me sentía tan bien a su lado, parecía tan perfecto para mi que quería tener siempre abrazado a mi. A su lado me sentía protegida y feliz, siempre fue así desde que nos conocimos...

Fue en ese preciso instante cuando noté una mirada diferente en Amras: nuestros brazos se separaron y su mirada se cruzó con la mia de una forma diferente a la anterior.

Yo, como no podía ser de otra forma, lo miré con cara de embobada. ¿Cuanto tiempo llevaba esperando una mirada así? ¿Será que al fin me ve de otra forma?

Llegó el momento de salir un poco de casa. Yo me dirigí al mercado a comprar unas plantas para mi huerto.

Al salir de allí, no pude evitar hacerle una bromilla de hadas a un pequeño niño inocente que pasaba por allí.

Amras se dirigió a uno de sus parques favoritos donde se pasaba la tarde pintando. Cada día notaba como mejoraba su habilidad frente al caballete.

Después de plantar mis compras en el mercado, mi jardín aumentó su tamaño. Ya solo queda esperar a que éste crezca.

Para aumentar su habilidad en la pintura, Amras proyectó su aura de creatividad: con ella aprendía mucho más rapido (¡já! ventajas de hadas...)

Pasaron unos días hasta que al fin vi que mi jardín avanzaba.

Por otra parte, pudimos comprar un caballete para que Amras se dedicara a pintar estando en casa.

¿Se enamoraría de mi? ¿Qué sería aquella mirada? ¿Significaría algo? Aquel mismo día por la noche íbamos a visitar la playa, ¿qué intenciones tendría? Él parecía tan distraido con su pintura que parecía que yo no le importaba para nada....

Aquella noche llegó y estábamos los dos solos en la playa, ¿sería ésto una cita? ¿¡nuestra primera cita!?

Elegimos una especie de muelle para divertirnos jugando entre nosotros. Aquel lugar se veía realmente hermoso y más estando a su lado.

''Estás realmente hermosa, bajo la luna tus ojos destacan más que nunca'' fueron sus palabras. Cuando las pronunció mi cuerpo empezó a temblar, ¿sería que de verdad me veia hermosa?

Bajamos a la arena a observar las estrellas juntos, aquello era muy romántico pero él... él parecía distraido.

Aquella noche era la más feliz de mi vida. No sabía si realmente Amras veia algo más en mi, pero el simple hecho de tenerlo a mi lado hacía de aquella, la noche más especial de mi vida.

Fue entonces cuando ocurrió. Su mano se posó en la mia. No me lo podía creer ¿él la puso o fue simple casualidad?

No retiraba su mano de la mia. ¿No fue simple casualidad, la puso porque quiso? ¡No puede ser!

Nos miramos como dos niños. Dejamos nuestras manos unidas y disfrutamos de la noche.

Sin darnos cuenta, nos unimos un poco más y contemplamos las estrellas juntos. Si pudiera parar el mundo, lo pararía justo en ese momento.

Si ya era feliz, imaginense mi corazón cuando me regaló un ramo de rosas rojas.

A pesar de mi felicidad, tenía una gran preocupación: no quería que aquel momento se acabara nunca. Él era la única persona que tenía en Sunlit Tides y mi amor por el era tan fuerte que ya no podría soportar perderlo.

Fue entonces cuando me tranquilizó al pronunciar esas palabras ''No quiero decepcionarte nunca Addie, eres una chica tan buena que me doleria mucho hacerte daño con mi humor. Tú eres tan frágil y tan hermosa que no soportaría el hecho de no hacerte feliz''.

Me conmovió tanto sus palabras que no dudé en decirle que jamás me haría infeliz si seguía a mi lado, que sólo necesitaba su presencia para conseguir la felicidad.

Lo cogí de las manos para darle seguridad. Sé que él tenía dudas. En parte me alegraba que se preocupara por mi, pero yo sabía que él jamás podría hacerme sentir mal (sí, a pesar de ser un gruñón).

No me aguantaba más. Mi cara pícara mostraba todas mis intenciones: sí, iba a besarlo.

Él parecía estar esperándolo. No podía resistirme más a esos encantadores ojos azules...

Y ocurrió. En la playa, al lado del mar, bajo la luz de la luna y las esstrellas... nuestros labios se unieron.

Me impresionó que en aquel mismo momento me propusiera formar pareja estable. ¡¡No podía ser más feliz!!

A partir de aquella noche supe que sus besos iban a ser mi felicidad de cada día.

Al llegar a casa cenamos juntos una ensalada de otoño. Todo había cambiado tanto desde la última vez que estuvimos aquí: ¡ahora éramos novios!

Nuestra habitación también había cambiado: ¡ahora compartíamos cama! Aquella sería la primera noche de todas las que pasaríamos juntos.

Terminamos la noche con una pelea de almohadas. Fue un día tan maravilloso que no podré olvidarlo nunca... nunca.

Continuará...