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La Gran Guerra

Escribe la historia de tu especie, desde sus inicios hasta las aventuras galácticas.

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¿Sobrevivirá la diosa Terra a la terraformación?

Si
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No
6
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Re: La Gran Guerra

Notapor jorge » 07 Dic 2010, 15:51

que buen capitulo, y me encanta el titulo, solo puedo poner mas claps =D> =D> =D> =D>
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jorge
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Re: La Gran Guerra

Notapor Eddlm » 07 Dic 2010, 16:06

Gracias! :D

galactichero escribió:Como dijo un gran videojuego que como no conozcáis os mato (¬.¬) "No gods or Kings, only man"

Esa frase podría ser, perfectamente, el título de este capitulo sin título:




Dioses… ohh, Dioses. Los seres más fuertes de todos nosotros, y a la vez los más débiles. Ellos moldean los mundos, y las galaxias, para que nosotros, los seres vivos, podamos existir. Cuando uno de ellos es creado, si es uno de los llamados Lhaia, Spode le asigna un inmenso piedro volante totalmente aleatorio en algún sistema estelar –creado por un Loaya, estos son los que manejan las galaxias- y lanza al planeta uno de sus famosos asteroides con vida. El asteroide trae los ingredientes necesarios para la vida, que caen al piedro –planeta-, y crean los primeros organismos vivos. El Lhaia encargado de ese mundo debe moldear el mundo para que la vida prospere, y le mantenga vivo a él.

Puede elegir, si mantener el mundo con seres vivos no inteligentes –a base de volcanes, terremotos, huracanes, incendios, etc.-… o permitir que alcancen cierta lucidez de pensamiento.

En el primer caso se aseguraría de que esos seres vivos no consumieran el planeta y mataran al Lhaia, pero haría a su mundo más vulnerable a ataques de otros imperios más avanzados. Teóricamente no debería importarle quien viviera en su piedra volante, ya que siempre que haya vida en ella habrá vida en el Lhaia.

Pero los Lhaias, como todos los Dioses –excepto uno- y todos los seres vivos, prefieren que sean los seres creados por ellos los que vivan en su mundo, así que muchos Lhaias escogen la segunda opción y permiten que la vida prospere en su mundo, hasta que alcanza la inteligencia.

Pero aquí empiezan los problemas de verdad, ya que cuando la especie alcanza cierto nivel de inteligencia, también empieza a alcanzar cierto nivel de tecnología, que les permite… por así decirlo, ganarle las batallas al Lhaia.


Pueden predecir los terremotos, protegerse de las tormentas, incluso pueden prevenir algunos efectos e impedir que ocurran, como los incendios. El Lhaia pierde su poder sobre ellos. Ya no le es posible controlarlos, ahora ellos deciden su propio futuro.

Aquí pueden ocurrir cuatro cosas.
Una, que los seres vivos consuman todos los recursos del planeta, y mueran, junto con él.

Dos, que consuman todos los recursos… y se vayan a otro planeta, matando igualmente a éste.

Tres, que salgan ecologistas, y cuiden su mundo –independendientemente de que crean en el Dios que vive de él o no-, haciendo de él una reliquia, y siendo éste el centro de su Imperio, si consiguen conquistar otros planetas.



Luego, existe un cuarto y último caso, muy curioso y destructivo…

En el que los Dioses utilizan a sus creaciones para quitar de en medio a la competencia.

La influencia que puede tener un Dios en una especie puede ser muy grande. Sólo por las palabras de esos cabrones, las mayores guerras pueden formarse, Imperios que traían la paz a nuestros universos pueden ser corrompidos y acabar por destruir todo lo que crearon, y mucho más.

Bien es cierto que también puede ocurrir lo contrario, una especie guerrera puede convertirse en un buen ejemplo gracias a la influencia de su Deidad. Pero esto no es para nada común.






Cada vez que pienso en ello acabo por reír, me rio mucho, la verdad. ¿Qué influencia puede tener un dios sobre una especie inteligente, sabiendo lo que sabemos sobre ellos? En cuanto una especie alcanza el nivel de tecnología suficiente como para salir de su mundo y conquistar otros, ellos no pueden hacernos nada. Cada Lhaia controla un mundo; crea volcanes, tormentas, incendios, etc para moldear el planeta con el fin de que la vida prospere en él. Pero, cuando la vida prospera tanto que puede moldear el planeta por sus propios medios, ¿Qué pueden hacer ellos?


Nada. Sólo pueden pedirnos que no abandonemos nuestro planeta a su suerte, para que ellos no mueran. Podemos hacerles caso, y complicarnos la vida mejorando la vida de otro… O podemos consumir el mundo, pirarnos de ahí y buscar un planeta con mejores recursos para nosotros, y así sucesivamente.

Aunque… hay medios para retener a una especie en un planeta.

Siempre que un Lhaia tenga vida en su mundo, intentará conservarla a toda costa, aunque eso signifique engañar a los seres vivos que viven en el mundo. Los hay que usan métodos más... aceptables moralmente pidiendo a los seres creados que mantengan con vida a su creador…, y los hay que usan el miedo o la ira para conseguir su propósito. De los primeros, tenemos por ejemplo a los Nícaros, fundadores de la ya caída UIB, que fueron influidos por su mundo para que cuidaran de él y, de paso, cuidaran de los demás. Ya de paso, con el pretexto de “cuidar de todos”, el Lhaia Níkar, se aseguraba de que los Nícaros conseguían trabar amistad con otras especies amistosas, y así éstas especies no atacarían el planeta de sus aliados.



Del ejemplo de los cabroncetes, los que usan el miedo y las mentiras, tenemos a Lyer. Puede que a alguno le suene el nombre. Si, es el Lhaia de los Lers, Ahora llamados Aylers.

Lyer despertó la ira de los Lers desde que sólo eran unos monos que colgaban de los árboles. Les atacó con las demás especies del mundo, las más fuertes, y más violentas. Los Lers tuvieron que aprender a base de palos. La violencia y agresividad fueron ingredientes muy presentes en su vida como animales, y como tribu.

En cuanto tuvieron uso de razón se mostró ante ellos como un ser supremo, de un poder y una sabiduría inimaginables.

Les metió en la cabeza la idea de que él, y ellos, estaban destinados a eliminar a todo bicho viviente que encontraran, ya fuera inteligente, o sólo un animal. Todos debían caer y dejar paso a los poderosos Lers, y sobre todo a su dios, el mejor de todos porque sí.


El Imperio Ler salió de su mundo con cañones de plasma hasta en los espacios de los dientes, aplastando a todo aquel que osara interponerse en su camino, y persiguiendo a los que huían. Todo por unas palabras que les dedicó Lyer.


Por asegurar su propia vida, ese tal Lyer, acabó con incontables vidas. Casi no habría palabra para nombrar el número aproximado de seres que ese tío ha matado. Miles de imperios… tan grandes como la vista alcanza en el cielo.
Y ese número sigue aumentando cada día.



Nadie, ningún ser vivo de este universo debería saber lo que hoy os estoy contando, ya que el tinglado que tienen montado los dioses sobre nuestras cabezas se vendría abajo. Por eso os lo cuento.


Sé que todo el mundo debe creer en algo superior a él, algo que le impulse a seguir para alcanzar sus objetivos por muy mal que vayan las cosas. Los dioses son perfectos para asumir el papel de la motivación.

Pero, si la motivación para hacer algo nos la da alguien por encima de nosotros, que realmente no nos necesita, sino que necesita a “alguien”, quien sea… deberíamos preguntarnos quien quiere qué.

¿Queremos conseguir aquello por lo que luchamos? ¿O es otro quien quiere aquello por lo que nosotros luchamos?


Cada cierto tiempo, para no caer en las trampas de nuestros superiores, debemos parar un momento el tiempo y preguntárnoslo. ¿Es esto lo que yo quiero? ¿Merece la pena luchar por esto?

Muchas veces, en esta guerra, os ocurrirá. Si sois listos, tendréis dudas, y no os dejareis llevar por mi como corderitos.

Tener dudas sobre lo que se hace es bueno, porque, cuando consigues disipar esas dudas, sabes de verdad porque haces lo que haces, y entonces lo haces con ganas de verdad. O te das cuenta de que estas haciendo el tonto y dejas de hacerlo.

De vez en cuando, paraos a pensar en lo que estáis haciendo. Si no encontrais la respuesta adecuada a vuestras preguntas… si de verdad no encontrais sentido a esta guerra, podeis iros del Imperio y formar vuestro propio imperio libre de batallitas.


Pero bajo ningún concepto os dejéis engañar por otro, nunca luchéis por ideales que nos son los vuestros.

Pero,
-Ter sonrió frente a la pantalla- yo tampoco pienso luchar por los ideales de otro. Si cuando salgais ahí fuera, se os comen vivos, no vengais a pedir ayuda. Si quereis luchar por otros ideales, adelante, ahí teneis la puerta. Pero cerrad al salir.







Para los que se quedan, tengo aún más cosas que decirles.

No sólo vamos a ir a por los Aylers y machacarlos, sino que mientras hacemos eso, vamos a difundir la verdad sobre los dioses ahí fuera.

Personalmente, no pienso permitir que un caso como el de los Aylers se repita. No voy a permitir que un dios engañe a sus creaciones para que eliminen a la competencia de esa manera.


Los seres vivos no somos marionetas, tenemos derecho, todos y cada uno, a elegir por nosotros mismos.

Y nadie, ni siquiera un dios, va a quitarle ese derecho a ningún otro ser vivo.


Los dioses, como seres vivos que son, también pueden morir, y, como con cualquier otro ser vivo, se debe evitar que eso ocurra. Pero antes que ellos, estamos nosotros.




Ter sabía que la mitad de lo que estaba diciendo no se iba a quedar en la cabeza de los Rinaptor, los Rinara ni siquiera creían en los dioses y los Terraptor… bueno, les estaba destrozando todas sus creencias en pocos minutos.

Pero sabía que tenía que decirlo, tenía que contarles la verdad y la moraleja que esa verdad encerraba.


Y eso que todos estos eran sólo clones… Tendría que repetir la charla cuando los Terraptor de verdad empezaran a aparecer.

Con esto no quito importancia a los dioses en nuestro universo, desde luego no es esa mi intención. Ellos nos crearon, ellos permitieron que en nuestros inicios evolucionáramos hasta lo que somos hoy. A ellos les debemos la existencia. Y debemos agradecérselo. Y debemos protegerles.

Pero no somos sus esclavos.

Nadie debe serlo.
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Re: La Gran Guerra

Notapor efrejok » 07 Dic 2010, 16:39

Bellas y sabias palabras usas, mi buen amigo. Me encanta tu historia. =D>
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Re: La Gran Guerra

Notapor Metafight » 07 Dic 2010, 21:29

Estas reflexiones me llegan muy adentro :cry:

=D> x99999999 Bravisimo!!
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Re: La Gran Guerra

Notapor jorge » 07 Dic 2010, 21:51

se me saltan las lagrimas, que gran verdad es esa amigo mio, aunque yo mismo soy de esa clase dioses, de los que manipula a sus seres vivos para matar, pero a lo que vamos, un capitulo genial =D> =D> =D> =D>
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Re: La Gran Guerra

Notapor Kanko » 07 Dic 2010, 21:58

Buenísimo, tenia 4 capítulos para leer y me han encantado. Lo de las nanomaquinas de Ter, no me acaba de gustar, porque salen en todas partes (las nanomaquinas). :)

La parte en la que Ter dice que analicen a ese animal, parece que tratase con desprecio a Frip, y eso que el pobrecillo no le había hecho nada :mrgreen:

La actitud de Sect me encanta :lol:
Y por ultimo, los capítulos-comentario de Ter, son geniales, deberías hacerlos mas a menudo. :D
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Re: La Gran Guerra

Notapor Eddlm » 07 Dic 2010, 22:02

Muchas gracias, me alegra haber cumplido mi objetivo -que esas reflexiones llegaran más allá de los ojos- :D


Sobre los capitulos-comentario de Ter... He puesto una encuesta nueva, a la que acabo de añadir esa opción :mrgreen:

Que el pueblo decida :D
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Re: La Gran Guerra

Notapor Pabloastronauta » 07 Dic 2010, 22:59

Por allí alguno debe de echar de menos mi universo, totalmente inocuo de fuerzas superiores :lol:
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Re: La Gran Guerra

Notapor MrSporaculo » 07 Dic 2010, 23:56

WOW =D>

Por que Sect me recuerda a Loki y a Ares a la vez? :-k

sabes... igualmente me recordo a los dioses aztecas... mayas o los dioses de mesoamerica
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Re: La Gran Guerra

Notapor Eddlm » 23 Dic 2010, 18:19

Loki el dios timador, y Ares el de la guerra... porque Sect es la perfecta mezcla entre los dos :mrgreen:






Los efectos de la charla de Ter no se hicieron esperar. Aunque no como Ter esperaba.

Según lo que él había dicho, las creencias de todos los Terraptor habían sido tumbadas de un golpe.

Todos los Terraptor, desde hacía mucho tiempo, éstos y los Terraptor originales de su mundo, tenían claro que su mundo contenía un dios, y este dios velaba por ellos y quería que fueran los mejores de todos en todos los campos, para beneficio y gloria de los propios Terraptors. Y esa creencia les había dado fuerza y motivación en todos los proyectos en los que se habían embarcado.


Pero, según la charla de Ter, Terra sólo quería que ellos fuesen los mejores para seguir viva, no para que los Terraptors tuvieran gloria o algo parecido.

Sólo los usaba para beneficio propio.



En la mayoría de los seres vivos, descubrir que tu dios, al que tanto admirabas por ser tan bueno y tan poderoso, es terriblemente egoísta y débil, y que te utiliza para sus propósitos, causaría como mínimo una depresión en tu mente durante años.

Pero la mente de los Terraptors había sido moldeada por la Evolución para que transformara todas las malas noticias en odio, no en tristeza.

Por lo que la noticia de que su tan admirado dios no merecía nada del culto que le hacían, no los entristeció, ni les quitó las ganas de guerrear, como pensó Ter. Sino que les llenó de una furia tal, que sus esfuerzos en todos los campos se multiplicaron por mil.

Los soldados entrenaron casi el doble de horas por día, los diseñadores de armas, vehículos y edificios pusieron mucho más empeño en construir unidades de batalla más letales. Cada trabajador puso mil veces más empeño en su trabajo.


Sólo hubo un efecto que podría considerarse negativo.
Empezaron a despreciar los dioses como nunca lo había hecho nadie.

Por cualquier lugar, la mayoría de las conversaciones que se oían tenían relación con los dioses, sobre todo con lo que la diosa Terra les había hecho hacer en el pasado, cuando su mundo aún no se había unido a la ya caída UIB. Habían limitado las guerras entre las diferentes naciones por presunta petición de la diosa, mejor dicho, del tipo que la representaba en el mundo. Habían limitado también la deforestación, la caza indiscriminada de animales, por Ella, se habían preparado para lo peor que pudiera venir del espacio, por Ella.


Ahora se daban cuenta de que Ella no lo hacía por ellos.

Ahora pensaban hacerla pagar sus mentiras…

Aunque Ter sabía no encontrarían manera de hacerlo. Por lo que derivarían la fuerza de su venganza a otro, a sus enemigos de esta misma dimensión.


Por lo que su discurso había venido bien al pueblo, al fin y al cabo.








Con los Rinara la cosa no fue igual de bien.


El discurso por radio les había hecho replantearse su estancia aquí, lo que hizo que volvieran a dudar de si lo que hacían era lo que querían hacer.

¿De verdad querían unos seres tan pacíficos tomar parte en una guerra?
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Re: La Gran Guerra

Notapor jorge » 23 Dic 2010, 20:47

Que buen capitulo Ed, me estas haciendo pensar que los dioses son malignos (sobre todo Ala :mrgreen: ) muy bien =D> =D> =D> =D>
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Re: La Gran Guerra

Notapor MrSporaculo » 23 Dic 2010, 21:28

buen capitulo Edd =D>

que le harán a terra? dejarla morir? ò.ô
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Re: La Gran Guerra

Notapor Eddlm » 26 Dic 2010, 23:10

Enemigo en casa



Unos días después, un objeto de origen... en realidad bastante conocido fue detectado en las afueras del Sistema Estelar Galia. Por supuesto, Ter fue informado de inmediato.

El objeto en cuestión era de procedencia Ayler, según indicaban los detectores, por lo que los buques más potentes fueron preparados para el ataque, y la alarma sonó por todo el planeta, incluso el Anillo Rinara (aún escondido en otro universo) fue informado y sus más de diez millones de ocupantes Rinara se prepararon para la batalla… a su manera.

Pero, antes de que los cañones de los buques que orbitaban Terra fueran disparados, el objeto, que se encontraba cerca del cuarto planeta de Galia, detuvo su avance, y se dirigió al cuarto planeta del Sistema, Aria.

En ese mismo momento, un mensaje llegó directamente a la mente de Ter, sin pasar por ningún tipo de receptor antes.

-No soy vuestro enemigo.

El hecho de que un mensaje de este tipo, que podría clasificarse de telepatía, llegara a su mente, sumado a que la voz, además de tener un sonido algo robótico, era femenina, no pudo menos que desconcertar al Rey.

No supo cómo responder, así que continuó dirigiendo las maniobras de los cruceros para eliminar la gran cápsula que se escondía en el último planeta de su sistema.

Un segundo mensaje recibió nuestro Rey.

-No soy exactamente lo que creéis que soy. No soy vuestro enemigo.

Ter intentó responder "telepáticamente" también, descubrió que era más fácil de lo que esperaba. Daba por hecho que quien le hablaba era la cápsula inmóvil del exterior de su Sistema Estelar.


-Eres de fabricación Ayler. Con eso nos basta para clasificarte como enemigo a destruir.

-Muchos aliados destruirás con esa actitud, Rey.

-¿Te clasificas como aliado nuestro?

-Por supuesto.

-¿Por qué? ¿Cómo un Ayler puede considerarse aliado de los Rinaptor?

-Porque sigo los mismos objetivos que vosotros.

-¿Ah, sí? ¿Y qué objetivos son esos?

Los cruceros avanzaban a toda prisa hacia el planeta tras el que la cápsula con el Superarma se escondía, ésta debía darse prisa en convencer a Ter.

-Eliminar a los Aylers.

-¿Un Ayler que quiere eliminar a los Aylers? –Ter soltó pequeña carcajada en medio de la sala, ante la mirada de algunos generales, y siguió enviando mensajes telepáticos al ser de la capsula- ¿Por qué motivo puede un Ayler querer eso, si no es para engañarnos?

-Ese Ayler puede haber sido dotado de una inteligencia especial, que le permite decidir, y ha decidido que los objetivos de los Aylers no coinciden con los suyos.


Ter se silenció, sorprendido por aquella explicación, intentando sacarle algún sentido. No se lo encontraba, así que siguió dando las órdenes necesarias para rodear el planeta y, si fuera posible, capturar “vivo” a lo que fuera que contuviera la cápsula.

Hasta que el Superarma de la cápsula hizo pasar miles de imágenes extremadamente conocidas por la mente de Ter, sin que este pudiera hacer nada para remediarlo.

Varios planetas, todos conocidos… U.I.B.B, Terra, Nícares, Garios… él había estado en todos ellos, en alguna u otra misión. También se mostraban sus ciudades, sus gentes… escalofríos recorrieron a Ter al ver su planeta en el pasado. Sus gentes, su gobierno, su televisión...

Pocos después las imágenes pasaron a ser bastante más horrorosas. En ellas se podía ver como los habitantes de todos aquellos planetas eran atacados, por los robots que tan bien les habían servido hasta ahora, los cocineros, soldados mecanizados… Ter sabía perfectamente que estaba viendo la Caida de la UIB.

Todas las imágenes parecían estar tomadas desde el punto de vista de los robots… cámaras de seguridad, ojos electrónicos…

Las imágenes sobre la Caída cesaron y empezaron a pasar otras, sobre otras Caidas, de otros imperios, la gran mayoría totalmente desconocidos para Ter. Planetas siendo atacados por millones de naves… ciudades enteras oscurecidas por la llegada de los Aylers.


Por último, imágenes sobre los propios Aylers pasaron por su mente. Planetas enteros convertidos en máquinas, los que no, eran totalmente grises o de tonos muy oscuros, y en ellos se alzaban grandes edificios oscuros en los que se fabricaban más Aylers. Incluso pudo ver los contenedores de vidrio en los que se guardaban los corazones de seres vivos que luego darían vida a algunos Aylers especiales.

Unas últimas imágenes pasaron por su mente algo más lentamente que las demás, éstas relataban cómo un Ayler especial fue creado. Su cerebro, las partes de su cuerpo, todo fabricado a parte y luego ensamblado poco a poco en el torso. Con todo lujo de detalles Ter vió cada cable, cada arma, cada pieza, del ser que estaba escondido en el cuarto planeta de su Sistema.

Los generales en la sala –los otros ocho supervivientes de la Caída de la UIB y un Rinara- estaban frente a Ter bastante preocupados, mientras todos escuchaban las propuestas de Nikar Fund,-perteneciente a la especie fundadora de la UIB, los Nícaros-, Ter había soltado una carcajada extraña y luego se había quedado como paralizado, mirando al infinito.

Cylas le daba unos golpecitos en el morro para ver si despertaba –era de los pocos de la sala que tenían la altura suficiente para hacerlo-, cuando Ter parpadeó de repente, como si hubiera despertado de un sueño.

Miró a todos como si no entendiera que hacían ahí, hasta que sus pensamientos cogieron orden y pudo reaccionar como debía.

-DETENED EL ATAQUE INMEDIATAMENTE.


Y eso hicieron…

Ter ordenó que los diez cruceros más poderosos del Sistema rodearan el planeta en el que la cápsula Ayler se había escondido, pero que no dispararan ni ejecutaran ninguna acción hostil.

En unas horas, él mismo, a bordo del Degant, hizo que el buque atrajera la hermética cápsula hasta una de las bodegas, que no hizo nada por impedirlo.








La gigantesca cápsula, ovalada, y de color verde oscuro –color insignia de los Rinaptors, Ter lo tuvo en cuenta- se encontraba en el suelo, frente a Ter y otras decenas de Terraptors y Rinara, y con las voces de la mayoría murmurando que locura podría dominar al Rey, para correr tantos riesgos metiendo un Ayler por voluntad propia en su mejor crucero.

Ter había dicho que no eran enemigos… Era difícil creer que existían Aylers que no fueran enemigos.






Sólo los murmullos se oían, pero aunque los demás no la oyeran, había una tensa conversación entre Ter y el ser que había en la cápsula.

Aunque la cara de Ter dejaba ver perfectamente la tensión a la que estaba sometido… aun en aparente silencio.


Éste ser tenía en su poder muchísima información sobre la Caída de la UIB, y, lo que era más importante, tenía información sobre los Aylers, según había visto. Y además tenía intención de compartirla con él y los Rinaptor, sin ningún tipo de restricciones ni condiciones… En realidad, sí había una condición.

Que la permitieran vivir con ellos.




Siguiendo las órdenes mentales de Ter al dedillo, el ser hizo que las dos grandes compuertas de la cápsula se abrieran, lentamente hacia arríba, con el mínimo ruido posible, dejando, desde el techo y la parte frontal, a la vista a tres robots sentados en lo que parecían unos asientos gigantescos, que ocupaban la cápsula entera. El del centro, de apariencia humanoide, muy alto –Ter calculó que unos diez metros, quizá más-, de color verde oscuro y muy delgado, era el ser que se había comunicado con él desde que detectaron la cápsula. El de la izquierda, color gris, bastante más bajo y regordete. Un guardaespaldas, había explicado el ser de enmedio a Ter. El de la derecha, igual al anterior, pero rojo, y algo mejor armado, pudieron apreciar a simple vista.


Ninguno de ellos se movió ni un milímetro.


Volvió a hacerse el silencio, esta vez por completo, por el asombro de los Terraptors y Rinara que observaban a los tres seres, que, la verdad, daba la impresión que de que estaban sentados en tres Tronos.

Tras unos segundos de silencio, Ter se decidió a hablar, dirigiéndose al gran robot.

-¿Quién eres, y por qué has venido con la intención de que te acojamos como uno más de nosotros?


Antes de decir nada, el robot empezó a moverse lentamente. Se levantó de su asiento de goma –diseñado para que no sufrieran daños en el viaje-, muy lentamente, dejando ver su verdadera estatura, y su estructura.

Más de veinte metros de alto, color verde oscuro, apariencia muy delgada, pese a ser un robot. Cabeza diferenciada del cuerpo -cosa poco usual en un robot-, alargada, sin ojos visibles.

Sus brazos, delgados también, no acababan en manos, sino en cañones, muy alargados. Sus piernas también eran muy finas, aunque sus pies no eran visibles, ya que estaban dentro de la capsula.


El robot empezó a hablar, mediante sus altavoces, con su característica voz, modulada como si fuera una fémina, con un tono muy leve de robot.

-Soy una unidad Robótica avanzada del tipo Androide, mi nombre de fábrica es AYLAR1. He venido hasta aquí porque mis pensamientos significan un peligro para los Aylers. Por lo que tras crearme y descubrir que soy más un peligro que una ayuda para ellos, pretenden destruirme. Decidí que el mejor lugar para esconderme de ellos era aquí.


Otro largo silencio se produjo, mientras todos los presentes en la sala intentaban asimilar lo que acababan de oír.

Ter ya sabía todo lo que AYLAR1 había dicho, ella le había dado mucha información desde que habían contactado telepáticamente. Pero igualmente, esa información seguía sorprendiéndole.

Alguien, tras Ter, en el grupo de Terraptors y Rinara que miraban asombrados al robot que se erguía ante ellos, gritó:

-¿Y cómo sabemos nosotros que todo lo que este robot cuenta es cierto?

AYLAR1, que se había mantenido inmóvil aún cuando había hablado, giró su romboide cabeza hacia el Terraptor que había hablado, con el sonido característico de las piezas de su cuello moviéndose.

-No tenéis manera de saber si lo que digo es cierto o falso. –La cabeza de AYLAR1 dirigió su parte frontal hacia el centro del grupo- Soy consciente del peligro que supone para los Rinaptor acoger a un enemigo en potencia.


Tras un corto silencio, Ter miró hacia el grupo de Rinaptors.

-No podemos permitirnos el riesgo de acogerla entre nosotros y que nos traicione tras un tiempo… Creo que en eso estamos de acuerdo.

Voces aprobando su comentario se oyeron por la sala.

-Pero… -Miró hacia AYLAR1- bueno, llevamos mucho tiempo buscando Aylers vivos y en buen estado para conoceros mejor, tú y esos dos robots de ahí vais a ser perfectas fuentes de información.


AYLAR1 se mantuvo en silencio, e inmóvil aún dentro de la cápsula.


Ter la miró con sospecha, le resultó extraño que no replicara…

En ese momento las alarmas sonaron.

Ter miró su comunicador de muñeca, y solicitó información sobre la situación.

Rápidamente recibió la respuesta por parte de un Rinara.

Un virus informático, con las pautas conocidas por los Rinaptor que indicaban que era de programación Ayler, había empezado a volcar toneladas de información a las bases de datos del Imperio.

Todo lo referente a los Aylers tipos, estructura, física y mental, número de unidades operativas, información sobre los imperios destruidos por ellos… Nadie pudo hacer nada por detenerlo, todos los ordenadores capaces de hacer algo por detener al virus habían quedado inoperativos, bloqueados o apagados repentinamente. Sólo los servidores Rinaptor seguían en funcionamiento… absorbiendo toda la información que el virus enviaba.



Ter miró inmediatamente a AYLAR1. Ella lo miró a él, ignorando sus órdenes mentales de que detuviera el ataque viral.


Ter sacó su espada, al tiempo que los demás Rinaptor del lugar sacaban sus armas de fuego. Pero antes de que ninguno de ellos la atacara, AYLAR1 habló, a la vez que el virus desapareció, dejando todo como estaba.

-Ahora el Imperio Rinaptor posee toda la información que yo poseo.

Ter miró la miró con ira.

-¡Todo lo que has metido en esos servidores puede ser mentira!

-No.

-¿Cómo pretendes que te creamos? Con todo esto sólo te estás ganando, tú y tus amigos, ser diseccionados como animales para saber más de vosotros, y una vez sacada la información, vuestras memorias borradas.

-El virus que inoculé no sólo ha volcado toda la información que poseo a vuestros servidores. Ha volcado todo lo que soy, en cuestión de software. Mi mente ahora vive en vuestros servidores de información. Ahora, el procesador que posee este cuerpo no es mi mente. Mi mente abarca toda máquina construida por el Imperio Rinaptor. Ter, ahora controlo tu Imperio, y soy lo que vosotros llamaríais inmortal.


La cara de Ter pasó del asombro a la más pura ira en pocos segundos, pero se mantuvo en silencio. En voz alta, habló.

-¿Que vas a hacer ahora?


-Pedirte que mantengas mi secreto, como yo guardaré el tuyo, y que convenzas al Imperio Rinaptor de que no soy un peligro para vosotros, para que pueda vivir entre vosotros.


Los Rinaptor que se encontraban tras Ter estaban extrañados por el cambio repentino de tono de Ter, además de que según lo que habían oído, parecía que no habían podido oír parte de la conversación entre Ter y AYLAR1.

Ter miró fijamente a AYLAR1, y luego a sus congéneres. Tras unos segundos miró al comunicador de su muñeca, y contactó con el doctor que trataba a su pareja, Tara Erws.

-Sacad a Tara de Terra inmediatamente, como sea, y llevadla al Anillo. Avisadme cuando esté en él.


Después, volvió a dirigirse a los Rinaptor de la sala.

-Este robot, junto con sus dos acompañantes, se viene con nosotros a Terra.

Decenas de voces de protesta se alzaron, en Rinara y Terraptor por igual. Ter las ignoró.



-No imaginas la ayuda que supondré para vuestra causa.

-¿Ayuda? ¿Todavía pretendes hacerme creer que has venido a ayudarnos?

-La información que tenéis ahora os ayudará más de lo que imaginas, cuando verifiquéis que es cierta. Y sólo es información. Aún tengo muchas cosas que mostraros.


Ter ordenó que los demás Rinaptor despejaran la sala, y que el buque Degant se dirigiera a Terra.

Cuando él y el robot AYLAR1 se quedaron a solas, volvió a hablar.

-Mi mente me dice que todo lo que nos has contado es mentira.

-Tu mente es la que te miente, entonces.


El robot AYLAR1 salió en un par de pasos de la cápsula sobre la que se alzaba, dejando visibles sus pies, hasta ahora ocultos. No tenía.

Sus piernas, al igual que sus brazos, terminaban en dos cañones, como si de armas se tratara.

Pero, esta vez, al pisar el suelo, uno tentáculos semi-mecánicos salieron del borde de los cañones en los que terminaban sus piernas. Los tentáculos se dedicaron a tantear el terreno y extenderse un par de metros desde cada pierna, proporcionando un mejor apoyo al gigantesco robot.

Ter los miró con desagrado.

-¿Qué demonios eres…?

-Un arma. Según vuestra clasificación, un Superarma.

Ter se mantuvo en silencio un segundo, para después guardar la espada que llevaba en su mano y acercarse a la cápsula donde los otros dos robots permanecían inmóviles.

-De verdad has venido aquí a ayudarnos…

-Yo misma dudé de mis intenciones durante el largo viaje hasta vuestros dominios, pero en el momento en que me percaté de que tú también eres una máquina, supe que tenía mucho bien que hacer aquí.


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Re: La Gran Guerra

Notapor galactichero » 27 Dic 2010, 14:46

=D> =D> Fantástico capitulo, ¿un Aylerskynet bueno? esto me huele a chamusquina...
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Re: La Gran Guerra

Notapor Pabloastronauta » 27 Dic 2010, 16:35

No me obligues a ir a tu universo otra vez a venderte Arvast antiviruses a porrillo :mrgreen:
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