-¡La han reconocido! -pensó Tana mientras el guardia se acercaba. -Ahora quedaré como un traidor del Reino por no entregarla, le diré que la he traído yo hasta aquí.
-¡¡¡Chaxi!!! -seguía gritando aquel guarda mientras se acercaba cada vez más. Ella sin embargo no parecía mostrarse asustada, ni siquiera nerviosa, es más, seguía inmóvil en el sitio. Finalmente el guardia llegó y, para asombro de Tana, dio un abrazo a Chaxi.
-Chaxi, amiga mía, al fin has vuelto, eso significa que traes nuevas noticias. -dijo el guardia.
-Así es, y no son buenas precisamente. -respondió ella. -Mira, les presento, este es Tana, me ayudó a escapar de unos guardias cuando venía hacia aquí.
-Encantado Tana -dijo el guardia. -Yo soy Tingua, un amigo de Chaxu y miembro de La Resistencia.
-¿Pe..pe..pero cómo que miembro de la resistencia si eres un guardia del Reino? -preguntó muy extrañado Tana.
-Bueno, necesitabamos un topo en el Reino para saber que planeaban y él se alistó. -contestó Chaxi.
-Pero este no es un buen sitio para hablar, vamos a la guarida. -dijo Tingua.
Se adentraron al mismisimo centro de la ciudad hasta una posada llamada "Nuestro Mar". Enseguida entendió Tana el mensaje subliminal que tenía ese letrero. Dentro de la posada entraron al almacen donde unas escaleras escondidas bajo una trampilla bajaban hasta un sótano. Cuando entraron al sótano se encontraban allí varios miembros de La Resistencia.

-¡Hola chicos! -saludó Chaxi al entrar. -Ya estoy de vuelta, este es Tana, un amigo que me ha ayudado.
-Bienvenida de nuevo, Chaxi. -saudaron todos. -Y bien venido a ti también Tana.
-Bueno traigo nueva información desde Palbella. -dijo ella.
Tana daba vueltas por la habitación echando un vistazo a tantos libros que había en la estantería. De repente uno le llamó la atención, uno que se llamaba "Historia de la Costa".
-¿Te interesa el libro? -le preguntó Tingua que estaba junto a él. -Si quieres puedes llevártelo, es el diario del Conde de la Costa. Lo encontramos una vez acabada la guerra y cuando nos enteramos que él y su familia había fallecido durante ella.
-Gracias, lo leeré. -dijo Tana. -Viendo el interés y entusiasmo que tiene La Resistencia empiezo a creer que es verdad lo que me contaba Chaxi.
-Claro que es cierto, jamás nos inventaríamos esas historias. -dijo indignado Tingua.
Mientras los demás miembros oían la información que daba Chaxi.
-Pero eso es imposible -dijo el jefe del grupo. -¿Cómo va ser cierto eso si apenas ha pasado tiempo?
-Pues sí, jefe. -respondió Chaxi. -Lo vi con mis propios ojos. El Reino prepara un ejército mayor que el de la guerra en Palbella, preparado pa partir hacia Costa del Ángel y atacar al Reino de Aguere. Ya sabíamos que a San Lázaro no le gustaba que Aguere simpatizara tanto con el Imperio de Rialia, así que es normal.
-Pero será una amasacre, Aguere no tiene fuerzas para combatir contra eso. -dijo una mujer. -Y menos si encima cuentan con barcos voladores.
-Ya lo sé, sólo nos queda rezar y ayudar todo lo que podamos a Aguere para que no les pase lo mismo que nos pasó a nosotros. -dijo Chaxi.
El jefe pensó durante un rato. -Está bien, Tingua, extiende el comunicado de que toda La Resistencia repartida por Eurox se concentre en Costa del Ángel. no será gran cosa pero eso es para empezar. Tú Rosi irás a Sanz Martí donde avisarás al Imperio sobre las intenciones del Reino para ver si ayudan.
-Pero si el Imperio son nuestros enemigos también -reprochó esa tal Rosi.
-Lo sé, pero en medidas desesperadas los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos. -dijo el jefe. -En cuanto a ti, Chaxi, partirás hacia Santa Mónica a alertar al Rey de Aguere de la invasión.
-De acuerdo jefe. -dijo ella.
La reunión acabó y Chaxi salió con Tana.
-¿Qué vas a hacer ahora que ya estás en Rincón Escondido? -preguntó ella. -¿Sigues pensando en alistarte en el ejército de San Lázaro?
-Pues la verdad es que ya estoy dudando mucho -dijo él. -¿Es cierta esa invasión?
-¿Crees que movilizaríamos a toda La Resistencia hacia Costa del Ángel si no fuera verdad?
-Pues no sé que hacer, me lo pensaré esta noche.
-Está bien, conozco un buen hostal donde quedarnos. -dijo ella.
Caminaron ambos por aquellas calles, ya con las farolas de gas prendidas pues la noche había llegado a la ciudad. Apenas se veían las estrellas con tanta luz. Era extraño para Tana, pues nunca había visto tanta luz en la noche. Además, la ciudad no dormía, seguía habiendo mucha gente en las calles. Los jóvenes estudiantes de la Universidad charlaban y reían en las plazas y las parejas paseaban por las calles.

Al fin llegaron al hostal, pero algo les sorprendió, sólo había una habitación, aunque por suerte con doble cama.
-Esto es una barbaridad -rechistó Tana -tener que dormir juntos una señorita y yo.
-De verdad, te digo que no eres muy brillante, jajaja. -rió ella. -No pasa nada, aquí en la ciudad no es tan extraño y además, estoy acostumbrada a dormir con chicos no ves que soy de La Resistencia.
Ya en la habitación, ambos se dieron la vuelta para cambiarse sin verse. Tana pensaba en qué haría respecto a lo de alistarse al ejército mientras se cambiaba. Chaxi sin embargo sólo pensaba en que tenía que comprarse nueva ropa antes de partir, porque la que tenía estaba muy rota y desgastada ya. Cuando Chaxi acabó de cambiarse se dio la vuelta y su rostro cambió completamente don una exprsión de asombro. Tana aún estaba buscando una camisa que ponerse.
-No...no...no puede ser, pero si habían... -dijo con la boca abierta Chaxi.
Tana acabó de cambiarse y vio a Chaxi pálida y sorprendida. -¡¿Qué has visto?! ¿Pasa algo?
-Eso que tienes... nada, no pasa nada -dijo ella.
-¿Seguro?
-Seguro -respondió ella mientras se acostaba y apagaba la lámapara de aceite.
Tana extrañado se acostó y empezó a leer aquel libro que Tingua le había dejado. Mientras lo leía pensaba en qué le había pasado a Chaxi para que reaacionara así. Pronto el sueño cayó sobre Tana dejándolo dormir con el libro entre los brazos.