CAPÍTULO 2 - Se paró mi mundoLos días pasaban cada vez más y más rápido, ya que el trabajo me tenía muy atareada y encima me dejaba muerta. Cuando vivía en Sunset Valley con mi familia yo era la típica estudiante hija de militar que tenía todo o casi todo solucionado en la vida, nunca había tenido que trabajar ni mucho menos pasar tiempo caminando por toda la ciudad.

Lo del ejercicio no iba conmigo, simplemente era delgada de constitución. De modo, que estar todo el día de arriba abajo entregando el periódico por las casas de Appaloosa Plains era demasiado para mí. Por lo que iba de casa al trabajo y del trabajo a casa. Y cuando por fin tenía tiempo para descansar, me pasaba las horas durmiendo.

Así día tras día, no sé como aún no me habían ascendido si trabajaba más que nadie, no paraba en todo el día y casi no me quedaba tiempo para mí misma ni para dedicarme a mi lectura, ni a mi escritura, ni a nada, pero aun así estaba feliz, porque por primera vez en mi vida, podía pagarme mis propias facturas, tenía mi propia casa y no dependía de nadie.

Cuando por fin los fines de semana llegaban y podía tener tiempo de ocio salía a tomar algo con el único chico que conocía en la ciudad, Ben.
- ¿Adonde quieres ir hoy guapísima? – Me preguntó al entrar en el coche, después de recogerme en el trabajo.
- Me da igual, pero tengo mucha hambre. – Le conteste mirando al horizonte y pensando…

- ¿Quieres que vayamos a aquel bar donde vi por primera vez esa preciosa carita? – Me interrogó.
- Hmmm… - Pensaba yo - No, ¿qué tal si fuéramos a mi casa? Aun no la has visto.
- Me parece bien. – Respondió.
Preparé una Lasaña en el horno, pero al ir a gratinarla se me quemó, le pedí disculpas y a él no pareció importarle, se la comió tan normal.

Y fue una gran idea lo de ir hasta mi casa, ya que empezó a llover a cántaros. El otoño en appaloosa, según me contó Ben es muy lluvioso, y yo acababa de llegar a la ciudad y aún no me había acostumbrado a su clima. Esa fue solo la primera vez que estuvimos juntos en mi casa, cenamos, vimos una película en la televisión, y Ben se despidió amablemente y se fue a casa.

Una agradable velada con el que era mi mejor y único amigo en la ciudad.
A esa vez le siguieron otras tantas, siempre que venía hasta mi humilde morada, comíamos juntos y él nunca se quejaba o ponía malas caras con mi comida, y eso que yo sabía a ciencia cierta, que no era la mejor cocinera del mundo, pero él era muy complaciente conmigo, como caballero que era.

- ¿Cómo ha ido hoy el trabajo? – le pregunté un viernes que quedamos para comer.
- Bien – Me respondió secamente.
- ¿Has conseguido el aumento de sueldo que querías pedir? – Quise saber yo.
- No, aún no lo he solicitado. – Volvió a contestar muy seco.

- Pues yo he estado hablando hoy con mi jefa – Empecé… - Ha alabado mi trabajo y dice que pronto seguro que me ascenderá.
- Ajá. Que interesante – Parecía que le faltaba energía.
- También he conocido a una compañera de trabajo un tanto extraña, no me ha dicho su nombre, pero hace cosas muy extrañas, lleva el pelo teñido de naranja y se pasa el día hablando – Le conté – pero eso no es lo raro, lo raro es que casi todo el tiempo habla sola.

- Se aburrirá de hablar con los demás – Seguía muy seco.
- Y tú… ¿no me cuentas nada hoy? – Quise saber.
- Ahora mismo estoy disfrutando de esta espléndida sopa que has preparado, preciosa. – Me dijo con una sonrisa. Bueno al menos empezaba a reaccionar.

Como yo quería sacarle de su ensimismamiento cambié de tema.
- ¿Sabes? Hoy he ido al supermercado y al pasar por la frutería había un corrillo de chicas de jóvenes, y he captado algo de su conversación mientras cogía unas manzanas – Él asintió para que yo continuara - Hablaban sobre un chico, uno que las tenía locas a todas y que había salido con todas, un detallista decían, un galán, un autentico caballero… Me hizo mucha gracia como lo describían – Continué yo – Pero eso no fue lo más gracioso, es que después mientras yo cogía unas sandías, se pusieron a hablar de su… bueno ya sabes… Y que era un tigre en la cama, casi me muero de risa.

Tuve que parar porque Ben casi se atraganta con la comida.
- ¿Te encuentras bien? – Le miré con preocupación.

- ¡Cough! ¡Cough! – Habló medio tosiendo – Se me ha ido la comida por donde no era. – Déjame lavar esto y luego vemos uno de esos programas de perros que te gustan tanto.
- ¡Oh! Me parece perfecto – contesté entusiasmada.
Mientras Ben lavaba los platos yo me senté en el sofá, y con el mando fui pasando los canales hasta llegar al que tenía el programa de perros. Y nos pusimos a verlo.

Bueno aunque la única que lo veía era yo, ya que Ben me acompañaba pero leía un libro que había traído hacía unos días. A mí no me importaba no tiene porque gustarle a todo el mundo los perros como me gustan a mí, pero al menos no pasaba una tarde de Viernes sola.
No sé si conocéis esos momentos en los que estás haciendo algo pero tu cabeza está volando hacia otro lugar, ciertamente aquella tarde no sé muy bien porque no le estuve prestando la atención habitual a la televisión, si no recuerdo mal, aquel capítulo del programa ya lo había visto y mi mente se abstrajo de la televisión y empezó a captar otras cosas, que hasta ese momento no había captado.

Llegó hasta mi una fragancia en la que no me había fijado antes, busqué la procedencia del olor y sobre todo si mis pituitarias lo habían captado antes alguna vez, en mi memoria, y así llegué a la conclusión de que lo que me estaba llamando la atención era la colonia de hombre de Ben, sobre su cuerpo mezclado con algo del olor que el sudor que el trabajo le había provocado aquella mañana. Era un olor muy agradable y me hacía pensar en cosas a las que no le había dado importancia hasta aquel momento. Sentí como empezaba a hacer calor en la habitación, a pesar de que ya estaba anocheciendo.
- Uff… que calor hace aquí – Dije en voz alta. Ben levantó la cabeza de su libro y me miró.
- Anda siéntate un poco más cerca de la ventana, voy a abrirla para que entre algo de aire. – Contestó mientras se levantaba.
Eso hice y Ben se volvió a sentar a mi lado, aunque esta vez sí que miraba la televisión conmigo, yo me quedé mirándole, observándole mientras él veía la televisión. Hasta que notó mi mirada y me la devolvió.

En aquel momento se me heló la sangre, no podía casi ni respirar y mi cuerpo no respondía, los ojos de Ben me atraían hacia un lugar en el que no había estado desde hacía mucho tiempo. Sentí como la mirada de Ben se posaba en mis ojos, después en mis labios, y paulatinamente iba recorriendo mi cuerpo de arriba abajo, con esa preciosa mirada que me estaba haciendo enloquecer cada vez más.
En aquel momento mi cuerpo le llamaba poco a poco, pero no se atrevía a dar el primer paso, ya que seguía en estado de semishock. Las señales entre nosotros eran claras y no necesitamos hacer más.

No sé muy bien como, no lo recuerdo, todo aquello está poco claro en mi memoria, pero entre arrumacos, besos y demás terminamos en mi cama, en el lugar en el que por primera vez se paró el mundo a mi alrededor y en el que no importaba nada más que el hombre que tenía entre mis brazos.
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Aqui os dejo el capitulo 2, llevaba mucho tiempo con las fotos hechas, pero no sabía como plantearlo, espero que os guste yo me he divertido mucho jugando con las screens y escribiendo.
Besitos!!!