“Una tierra lejana, un horizonte sin explorar, habitado por unos hombres sabios y majestuosos, lejos de la barbarie que pueda hallarse en la capital de nuestro imperio corrupto y cansado de su existencia...”
Esta es la primera descripción que encontramos de Theora, en las Memorias de un viaje, del explorador e historiador atlante Meredias Hoern. El explorador nació en Atlantis, y a la edad de 16 años entró en el selecto yugo del emperador Garda Merselebas III, cuyo hijo sería el último emperador de Atlantis.

Meredias pronto trabajó repasando documentos antiguos en el arte de la historia, aunque no era suficiente para un joven intrépido y aventurero. De esta forma, a los 23 años convenció al emperador, gran amigo de Hoern, para liderar una expedición a las llamadas Tierras del Norte. De esta forma partió el 17 de Marzo de 1726, con un convoy de tres goletas y dos naos, rumbo norte. A los 26 días de viaje, alcanzó el archipiélago nevado del norte, al que llamara Theora, que en atlano significa Blanco vacío, pues halló grandes espesuras de nieve. Tras varios días viajando por las islas, alcanzó a ver la primera ciudad de aquel lugar, una majestuosa ciudad de gentes tranquilas.
Al volver, el emperador se mostró contento y entusiasmado, por lo que aprobó un segundo viaje mucho más grande, con más de diez barcos de expedición. Así se inició el segundo viaje. Durante este viaje encontrón más ciudades y se levantó la primera fortaleza, el Castillo de Danersia. Pero Meredias quedó fascinado por dibujos y frescos de una gran ciudad de hielo, aunque no dio con ella.
Pero su empeño por encontrar la ciudad de hielo lo llevó a un tercer viaje. Este, tan aparatoso como el anterior, lo llevó al corazón de Theora, a la gran ciudad de hielo que los nativos llamaban Nisverdia. Se iniciaron relaciones, intercambios y se documentó el lugar. Era, efectivamente, una ciudad de hielo, grande como la imperial Atlantis Primaris, con edificios majestuosos y habitantes cultos y educados.


Así se inició el contacto con Theora, pero todo cambió en 1736. Ya se habían construido más castillos y poblados, por lo que la población atlante en la zona alcanzaba unos 20.000 habitantes. La creencia de superioridad de la población la llevó a despreciar a los theoros, pero todo culminó en la quema de dos navíos de Nisverdia en ese mismo año, donde murieron 52 theoros. El rey del archipiélago reclamó justicia e hizo prisioneros a los artífices de la matanza. Esto llevó al mismísimo emperador a las puertas de Nisverdia, reclamando la liberación de su gente. El rey theoro no accedió, por lo que Garda Merselebas III declaró una guerra abierta. Todo parecía en su contra: el clima, la gran armada theora o las gruesas murallas heladas de Nisverdia, pero esto no amedrentó al emperador.
A los dos meses y tras pequeñas escaramuzas, una flota imperial se posó frente a la capital helada, con barcos muy superiores técnicamente y más numerosos. La batalla de Talliman enfrentó a 127 navíos atlantes con sus 26.000 soldados; contra 51 barcos theoros y 14.000 soldados que defendían la ciudad.


La Armada oscura, como se conoce a la flota atlante, era superior en cuanto a armamento de asedio, que no dudó en emplear contra la ciudad.

El primer ataque se inició por la mañana, cuando la flota atlante descargaba sus bolas de fuego sobre las murallas de hielo. A las dos horas, los barcos penetraron la primera muralla, encontrando una fiera resistencia en su interior. Pero eso no detuvo al ejército imperial, que seguía con el bombardeo al tiempo que sus soldados abordaban la muralla.

La segunda muralla no tardó el ceder, y los soldados atlanos entraron en la ciudad, maravillándose por las calles de hielo, las casas y puentes, los canales y las fuentes, y también por la fiera resistencia de sus habitantes.

Bie entrada la noche, y mientras los barcos aún descargaban su arsenal sobre la ciudad, Nisverdia cedió. La hija del rey, quien había muerto durante la batalla, salió al patio a recibir al emperador de Atlantis, a quien cedió las llaves de la ciudad, también de hielo.

De esta forma se acabó la expedición en Theora y se inició la colonización. Pero el error de Garda Merselebas III aún estaba por ver. La flota había perdido 72 de sus 127 barcos, y el ejército estaba desgastado, por no contar las futuras bajas en el resto de colonización. Aún así, había sido una victoria. Pocos años después murió Garda, a quien sucedió su hijo Miternas, quien a los 17 años, se vio en manos del mayor imperio de la hostoria de Atlantis. Pero en 1751 se inició la decadencia, que culminó en la batalla de Hierbestar, donde debido al desgaste el ejército por la campaña en Theora, Atlantis fue derrotada por las tropas británicas. Se terminó el imperio y se inició una etapa de dominación y crisis.
Espero no haberos aburrido





















