Actualizo con una pequeña pero interesante ciudad de la región de Dalmasca, al norte de Atlantis. Con sus 136.000 habitantes, lleva en sus espaldas más seis siglos de historia, aunque hay quien quiere ver sus inicios en tiempos mucho más remotos.

La leyenda habla de que durante el periodo más antiguo de Atlantis, del cual poco se sabe, había una convivencia entre cuatro reinos: el del Fuego, el Agua, el Aire y la Tierra. La mayoría de indicios de esta primera civilización se encuentran en Ender, al oeste del país. Se dice que el reino del aire se estableció al norte, en la actual Dalmasca, y que donde ahora encontramos Seffer instalaron la capital, la ciudad de Nerukku.
Pero leyendas a parte, el primer asentamiento se ubicó en la costa hacia el 1387, cuando la ciudad de Atenea se vio asolada por la peste. La población enferma viajó, exiliada de la ciudad, y se asentó en este lugar. Se levantó una abadía, la Abadía de Brinkdum, justo al lado del hospital. De los 30.000 enfermos que llegaron, solo quedaban 8.000 una década después. Estos supervivientes decidieron crear una ciudad, a l que llamaron Seff Her, que significa la Morada de la Curación.

Así surgió la ciudad medieval, en crecimiento durante más de dos siglos, de manera que en 1500 ya alcanzaba los 25.000 habitantes. Aún se conserva gran parte de la ciudad antigua.



En el 1832, llegó a la ciudad la famosa línea de ferrocarriles norte, que cruzaba toda Damasca. De esta forma se construyó la Estación del Sol, que aún se conserva y se utiliza a pleno rendimiento, en pleno casco antiguo.

Aquí se puede ver un atardecer en la zona antigua de la ciudad.

Pero el gran crecimiento de la ciudad se dio entre 1903 y 1929, con el boom económico que se vio truncado por el crack del 29. La industria creció en Dalmasca, que se posicionó como la fábrica de Atlantis. Aún hoy se conservan amplias zonas industriales.

Pero entre ellas cabe destacar el recinto industrial Sectentius, construido en 1963 para paliar la crisis económica y aumentar la industrialización. Es un recinto cerrado con grandes industrias, la mayoría de alta tecnología.

Aquí vemos el puerto deportivo de Seffer, que no puede faltar en todas las ciudades costeras de un país que vive y ha vivido siempre del mar.

El zoo de Seffer es famoso por su gran variedad de especies, más de 350.

En Seffer podemos encontrar una amplia zona de pequeñas residencias de baja densidad, con los característicos jardines de césped.

Pero si alguna cosa destaca en Seffer son las lujosas residencias, llamadas mansiones sefferianas, que inundan la ciudad de majestuosidad y lujo. En la década de los ochenta se establecieron importantes personalidades del país, pero poco a poco han ido abandonando la ciudad, aunque se conservan sus palaciegas residencias.

La plaza de Atlantis es un homenaje al país, con la bandera nacional en el centro.

La ciudad ha sufrido algunas remodelaciones recientes debido al plan del Tren de Alta Velocidad, que cruza por el norte de Dalmasca. Se construyó la vía elevada por la zona norte de la urbe, evitando así problemas con el centro de la ciudad.


Para acabar, el gran Paseo de Eurox (en honor a esta gran región), que cruza la ciudad horizontalmente, siendo el centro neurálgico de la circulación. Dos anchas avenidas custodian una zona peatonal y unos jardines tranquilos y armoniosos.

Por el paseo se pueden encontrar los más prestigiosos comercios, cines, teatros, hoteles, restaurantes... pero pocos edificios están reservados a residencias, pues el precio del suelo en esta zona es desorbitado.


Uno de estos edificios es el Hotel Luxor Seffer, propiedad de la región de Sarkoz, cuya empresa Luxor tiene un total de 8 hoteles en Atlantis. Este, el de Seffer, es el segundo en cuanto a capacidad, por detrás del ubicado en la capital.

Como de costumbre, termino con algunas imágenes de la ciudad. Espero que os haya gustado



