Qué debate más interesante se ha generado.

Sé que el culmen ya ha pasado y que, por ello, no tiene mucho sentido que redunde en ideas que ya se han compartido, pero los que me conocéis sabéis que no me puedo callar.
Dejar claro que yo comparto el 100% de las ideas de edueleno. Y, por cierto, me gustaría decirte que es una verdadera pena no verte más en los debates porque tus aportaciones son muy enriquecedoras.
Antes de nada, expongo mi experiencia con las drogas a grandes rasgos, de la que no me siento en absoluto orgullosa y con la que NO pretendo ser un ejemplo para nadie. Simplemente lo hago para explicar de dónde saco mi cercana perspectiva. Lo reconozco: he probado algunas drogas duras e incluso he sido consumidora esporádica durante una etapa de mi vida. Puedo considerarme una afortunada por no haber generado adicción por ninguna de ellas, porque he visto en muchos casos a mi alrededor lo duro que es salir de ahí.
Si hablamos de mi experiencia con las drogas blandas, puedo considerarme adicta a casi todas ellas. xD Y, aunque me ría (por no llorar), tampoco me siento orgullosa de esto. He sido cosumidora habitual de alcohol (aunque hoy en día apenas bebo porque me sienta mal), soy fumadora empedernida de tabaco desde mis dulces 13 años y fumo canutos desde los 16. Y no, lamentablemente no soy de las que se fuman un par de ellos para echarse unas risas con los amigos. Ya no. Desde los 20 años lo hago a diario y puedo considerarme tan adicta como esclava de la sustancia.
Antes de entrar en mi opinión sobre el por qué uno lo prueba y acaba enganchándose, quiero hacer un matiz sobre los comentarios que se han hecho acerca de personas que ofrecen drogas a no consumidores. Yo JAMÁS he ofrecido un porro a nadie que no los haya consumido antes o me lo haya pedido directamente y me parece fatal que alguien lo haga. No me siento orgullosa de mi adicción, así que procuro no ir "contagiando" al personal por ahí. Como ha dicho edu, elijo siempre el momento, el lugar y la compañía adecuada para hacerlo. Es cuestión de mero respeto. Así que me parece razonable que os alejéis de personas que intentan malinfluenciaros. Pero no me parece bien que se generalice y, por sistema, se considere mala influencia a todo el que consume drogas. Si lo hago en privado y no afecta a nuestra relación de amistad, ¿por qué tienes que alejarte de mí? No somos monstruos contagiosos que deban ser condenados al destierro, somos personas con nuestras virtudes y nuestros defectos.
Volviendo a las razones por las cuales uno se engancha a las drogas, me hace gracia la radicalidad de algunos comentarios, aunque llego a entenderla. Es fácil hablar de las drogas desde la postura de una persona con una vida normal, con una familia estructurada, que ha tenido una infancia plena y ha recibido una buena educación. La pena es que no todos nos encontramos en esa situación, por eso unos somos más víctimas de las drogas que otros. Por eso no se puede afirmar categóricamente que, todo el que se mete en las drogas, es porque quiere.
Uno tiene que verse en la situación de no estar a gusto en su propia piel, de necesitar escapar, de sentirse tan solo que cualquier alternativa es mejor que estar matándote tú solo con tus propios pensamientos. De verte desamparado, sin nadie que te dé un aliento de esperanza o te dé un buen consejo para tomar el camino correcto. De sentir que tu vida entera ha sido una mierda, que no hay nada en ella que ha merecido la pena. De sentir que nadie te ha querido, que no tienes pasado ni parece que tendrás un futuro. De verlo todo tan negro que la única alternativa al suicidio sea la "apacible irrealidad" que te confieren las drogas.
No digo que todos los casos sean tan dramáticos, ni mucho menos, pero casi todos los que he conocido tienen al menos parte de lo que cuento. He visto a un homosexual reprimido por el consevadurismo de sus padres caer en las garras de las drogas como el que más, a pesar de haber tenido una infancia feliz y una vida familiar estructurada. Simplemente porque era el único modo que hallaba de quitarse la máscara y actuar como él mismo era. He visto al típico "pardillo de pueblo" engancharse a las drogas porque, al menos drogado, no sentía la marginación y el dolor de que te estén maltratando psicológicamente de forma constante. He visto a personas caer en las drogas después de que alguien de confianza les traicionase y les arruinase, después de haber consagrado su vida a ese negocio. He visto a hombres caer en el alcohol después de que sus mujeres los abandonaran por otros y les privasen de ver a sus niños. He visto a mujeres drogarse por no sentir la hostia que le podía caer del marido en cualquier momento. He visto a mujeres caer en el alcoholismo por no preguntarse dónde estaba su marido a las 5 de la mañana, un día más, mientras ella lidiaba sola con su bebé recién nacido. He leído casos de personas, como militares o corresponsales de guerra, que han caído en el alcoholismo por no ser presa de las pesadillas cada noche, por no cerrar los ojos y revivir las mutilaciones, muertes o violaciones que, por su trabajo, han tenido que presenciar.
Lo que quiero decir con todo esto es que no se puede generalizar. Que eso de que la gente que se mete en las drogas es "porque quiere" es bastante relativo y que, hasta la persona más respetable, puede sucumbir en algún momento. Por eso debemos ser tolerantes con las personas que consumen drogas. Porque no tenemos ni idea de cómo han llegado ahí, pero lo que es seguro es que, para salir de ahí, necesitan el apoyo y la comprensión de la gente que les rodea, no su desdén.
Estamos de acuerdo en que las drogas nunca deberían ser la solución, pero no todos somos tan fuertes. Tolerancia es lo único que pido. Y sensatez. Volviendo al tema que originó el debate, aprendamos a distinguir entre las virtudes y defectos de una persona y a no creer que unos anulan a los otros. Si una persona es una gran artista, pero es drogadicta, sigue siendo una gran artista, os guste o no. De Leonardo da Vinci también supimos que era pedófilo y, a pesar de ello, nunca hemos dejado de considerarlo un genio.