
Bueeeeno, después de unos cuantos días mirando por aquí muchos de vuestros Legacies, me he decidido a poner el mio propio, que llevaba guardando ya unos cuantos días. Intentaré poner un capitulo nuevo cada fin de semana si el tiempo me lo permite, incluso dos si de nuevo el señor tiempo me da algún día libre.

- Normativa de Legacy Alternativo oficial.
- La historia será contada por el fundador/heredero en primera persona.
- Los nombres que asignaré serán única y exclusivamente de origen anglo-sajón y/o de origen mítico.
- Posiblemente se escogerá el heredero por votación.
- No existe patriarcado, ni tampoco matriarcado.
- Todo heredero tendrá un rasgo común a toda la familia: serán carismáticos.
Ninguno más por el momento así que comenzamos...


¿Qué hay? Buenas tardes, por cierto. Mi nombre es Thomas Cadogan y no conocí a mis padres biológicos. Desde pequeños me ha criado una pareja de estrambóticos magos en el barrio de Moonlight Falls, un lugar a rebosar de criaturas mágicas y seres fantásticos, aunque también abundan espíritus malignos y fantasmas burlones. La cuestión es que yo, Thomas, nunca fui feliz viviendo con los mencionados magos, me explico... Desde que tengo uso de razón, me he ido dado cuenta de el eterno odio que tienen hacia mi ambos, parece como si yo fuese una carga nunca deseada.

Ahí estamos, la gran familia feliz. A la izquierda está Rowena, una bruja malvada y demente, frustrada porque el paso del tiempo cada vez es más notorio en su rostro. En medio yo, intentando estudiar un poco entre tan maligna atmósfera. Y a la derecha, Savr...sí...Savr...es complicado de pronunciar, pero tampoco le he llamado demasiadas veces por su nombre. Es un mago muy poderoso e inteligente, no le gusta demasiado la compañía, pero se deja malipular siempre por Rowena.
Sí, somos una familia infeliz...



El tiempo pasaba muy lento en la mansión Atkinson (el apellido de mis oscuros tutores...legales). Según Rowena me explicó, no con mucho gusto porsupuesto, mi madre me había confiado a ella para cuidarme tras la muerte de mi padre. Por su parte, mi madre tuvo que esconderse pues estaba siendo perseguido por ciertas autoridades no-mágicas. Para los Atkinson, siempre fui una carga inútil, pero también una rata de laboratorio.
Durante mi estancia en la casa, me hicieron probar cientos de elixires, pociones, potajes y mezclas varias. Hasta que llegó el punto culminante...

Rowena había ideado un plan para borrar mis recuerdos y convertirme en su hijo, educándome así a su gusto. Ella lo habló con su marido y finalmente entre ambos crearon una pócima para borrar absolutamente todos mis recuerdos...y así fue.
Rowena se acercó una tarde mientras estaba leyendo en el sofá del segundo piso y me ofreció sonriendo una manzana rosada. Yo, joven e ingenuo la acepté como una manera de intimar y, cuando me entró hambre como un estúpido la di un mordisco.



Me desmayé, pero el encantamiento pareció no funcionar, y retuve sanos y salvos mis recuerdos.


Para mí, eso había sido el colmo. Corrí a buscar a Rowena, pero no estaba ni ella ni Savr. Habían depositado tanta confianza en su manzana que decidieron irse de vacaciones mientras la pócima borraba mi memoria.

Corrí al estudio de Savr y tomé decenas de libros de pócimas, y mágia hasta que encontré la solución a mi pregunta. Efectivamente, habían intentado borrarme la memoria con una manzana envenenada. Era el fin de mi estancia aquí, tomé la decisión de abandonar la casa y huir de esta oscura familia.

Pero antes de marchar, dando uso a mis pobres conocimientos mágicos conjuré una pequeña maldición, para que cuando regresasen tuvieran ambos ganas de vomitar durante varios días.

Abandoné la gran casa de los Atkinson y comencé mi propia vida. Durante años me escondí en bosques y viví de mi y de mis poderes mágicos, incrementándolos y aprendiendo un poco más de la vida, hasta que tomase la decisión de dejar de correr e instalarme en algún lugar donde poder agarrar las raíces de mi desafortunada familia.


Enjoy...pronto más.




















































